Erase una vez, un hombre que se encontraba frente al mar, contemplando la inmensidad de su extensión, la fuerza imponente de las olas, el infinito horizonte enrojecido por el resplandor del sol.
Contagiado por la grandiosidad de aquel espectáculo, sintió nacer en su corazón el firme deseo de hacer cosas grandes, significativas, importantes, en favor de la Humanidad.

















































