DOMESTICAR LA MENTE.


Cuando se le pidió a Buda que resumiera sus enseñanzas, dijo:

          "No cometer ni una sola acción negativa,
            Cultivar un tesoro de virtudes,
            Domesticar esta mente nuestra"

                   
"No cometer ni una sola acción negativa” significa abandonar las acciones malsanas, perjudiciales y negativas, que son la causa del sufrimiento, tanto para nosotros mismos como para los demás. 

“Cultivar un tesoro de virtudes” es adoptar acciones positivas, benéficas y sanas que son la causa de la felicidad.

“Domesticar la mente” Es el punto más importante. 

Buda dijo: “Somos lo que pensamos, y todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo. Habla o actúa con una mente pura y la felicidad será el resultado”



La mente es la raíz de todo: creadora de la felicidad y creadora del sufrimiento, creadora del samsara y creadora del nirvana. 


En las enseñanzas tibetanas, a la mente se la llama “el rey responsable de todo”, el principio universal que lo rige todo. 


Tal como el gran Guru Padmasambhava dijo: “No intentes cortar la raíz de los fenómenos, corta la raíz de la mente”

Todas las enseñanzas de Buda están enfocadas hacia el entrenamiento de la mente y  a mantener el corazón y la mente puros.


 Esto empieza por la práctica de la meditación. Con ello permitimos que todos nuestros pensamientos y emociones turbulentas se sosieguen tranquilamente en un estado de paz natural.

Si dejas un vaso de agua turbia en reposo, sin tocarlo, la suciedad se posará en el fondo y la claridad del agua se hará evidente. Del mismo modo, en la meditación permitimos a nuestras ideas y emociones sosegarse naturalmente, en un estado de confort natural.


Hay un dicho maravilloso de los grandes maestros del pasado.  “El agua, si no la agitas, se aclara; la mente, cuando no se la altera, encuentra su propia paz natural”.


La causa primordial de todos nuestros problemas mentales es que pensamos demasiado.






Si desea ver más sobre este tema,  entre en:
*LA MEDITACION. Sogyal Rinpoché
*CONSCIENCIA CONSTANTE. Diálogos con Zhao Laozhi
*CONTEMPLAR ES MEDITAR
*Espacio, Tiempo, Conocimiento

LA FIBROMIALGIA y la Medicina Tradicional China


La fibromialgia afecta aproximadamente al 2% de la población. Las terapias convencionales ofrecen pocas garantías en el tratamiento de este complejo trastorno. El tratamiento actual consiste en ir probando con diversos medicamentos para los distintos síntomas con un gran margen de error. Es por ello que hasta el 90% de los que padecen este trastorno recurren a la medicina alternativa para aliviar su sintomatología. La acupuntura, por ejemplo, es una opción bastante recurrente en estos casos y que además ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la fibromialgia.

Desde la perspectiva oriental, ¿qué es la fibromialgia?

El dolor se entiende como la interrupción de la circulación del Qi en el cuerpo. La interrupción del Qi que resulta en fibromialgia se asocia generalmente con trastornos de Hígado, Bazo, Riñón y Corazón.


El tratamiento con acupuntura

La medicina china no reconoce la fibromialgia como un síndrome particular. En lugar de eso, trata los síntomas concretos que le serán propios a cada individuo de acuerdo con su constitución, estado anímico, intensidad y localización del dolor, patrón del sueño, entre otros síntomas.


Últimas investigaciones

Según un reciente estudio realizado por la Mayo Clinic, la acupuntura puede tratar de forma efectiva la fatiga y la ansiedad derivadas generalmente de la fibromialgia. En este estudio doble ciego, los doctores de la Mayo Clinic trataron con acupuntura a 25 enfermos de fibromialgia (grupo de tratamiento), y a otros 25 les aplicaron acupuntura “falsa” (grupo de control). Todos los pacientes se sometieron a 6 ciclos de tratamiento durante tres semanas. Después del tratamiento, aquellos pacientes del grupo de acupuntura habían experimentado una mejora en la fatiga y la ansiedad incluso un mes después de finalizar el tratamiento, mientras que el grupo de control no experimentó dichas mejoras.

¿Cómo prevenir la fibromialgia?
   

* Elimina las comidas prefabricadas de tu dieta, especialmente los productos con azúcar y harina blancas. El aporte nutricional de estos productos es muy escaso y con el tiempo afectan nuestro sistema digestivo y provocan obesidad, uno de los problemas más comunes relacionados con la fibromialgia. 

*  Incluye alimentos sin tratar en tu dieta, proteínas, carbohidratos, verduras, legumbres (son especialmente adecuados los productos a base de soja).   

 * Toma alimentos que beneficien el funcionamiento de Bazo y Estómago, evita las grasas, los helados, el alcohol, los alimentos crudos, calientes o picantes, el café y la fruta en exceso. Evita las bebidas energéticas a base de zumo ya que contiene la misma cantidad de azúcar que una golosina.   

*  Evita las bebidas con gas ya que son ácidas y llevan azúcares y sustancias químicas añadidas. Las bebidas con gas dañan el bazo y los riñones.   

*  Encuentra un deporte que te motive y practícalo.  
Sal a dar un paseo cada día. 

*  Hazte un masaje cada mañana estimulando los puntos acupunturales para que fluya el qi y la sangre por todo tu cuerpo.  

*  Aprende a relajarte de verdad, que significa conseguir relajación corporal y reposo mental.  

*  Detecta cuáles son tus viejas costumbres y pregúntate qué puedes hacer para mejorar tu vida.    

*  Haz tareas que te resulten interesantes y rompe tu rutina diaria.   

*  Si sabes que hay un exceso de estrés en tu vida, busca una solución. Comprende que el estrés puede llegar a acabar con la salud de una persona y si fumas o bebes alcohol para escapar de las situaciones que te estresan, te estás engañando a ti mismo.   

*  Busca un profesional de la medicina china que te ayude a mantenerte en un buen estado de salud mediante el uso de plantas chinas y acupuntura. Si visitas a un acupuntor de forma regular antes de enfermar, estarás evitando problemas realmente serios. Recuerda que el punto fuerte de la medicina china es la prevención.

EL INSOMNIO, desde la Medicina Tradicional China


El insomnio es un trastorno del sueño que puede tomar diversas formas e impide la adecuada recuperación del cuerpo, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, irritabilidad, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día, cefaleas, etc.

En MTC (Medicina Tradicional China),  el estado de vigilia y el sueño en la noche está determinado por la circulación del Qi (Chi, energía vital) en los meridianos y con el equilibrio entre el Yin y el Yang.

Durante el día, el Qi defensivo sigue un circuito exterior (Yang) y, al llegar la noche, se introduce profundamente en el interior (Yin). Si la persona sufre de insomnio, significa que su Yang no puede penetrar, no puede transformarse en Yin.

Según el Su Wen: Corazón, pulmón, hígado, bazo y riñón guardan en su interior la psique, la energía, el espíritu, el razonamiento y la voluntad respectivamente. Sin embargo, aunque todas las actividades mentales y/o psicoemocionales tienen que ver con el corazón, por ser la residencia del Shen (estado mental), el insomnio no deriva sólo del corazón, sino también de las alteraciones de otros órganos (Zang Fu).
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Artículo completo en: Medicina Tradicional China

Ver más, en relacion con este tema, en:

+PARA DORMIR BIEN
 +Insomnio El Sueño de Buda

EL AGUA EMBOTELLADA. Vivir con menos.



¿Por qué consumimos un producto mucho más caro, menos sotenible y que, a veces, sabe peor?

“En el mundo entero hay mil millones de personas que no tienen acceso a agua potable. Sin embargo, nuestras ciudades se están gastando millones de dólares para resolver el problema de todas las botellas de plástico que desechamos”


“En muchas ocasiones, el agua embotellada está sujeta a menos controles que el agua del grifo y su precio es unas 2.000 veces mayor” 

“Si las empresas quieren seguir creciendo, tienen que vender más y más cosas. En los años 70, los gigantes de las bebidas no alcohólicas empezaron a preocuparse al ver que la demanda se estabilizaba. Un individuo no puede beber más de una cierta cantidad de refrescos (…) Las principales estrategias de la creación de demanda de agua embotellada son asustarnos, seducirnos y engañarnos. Una vez se ha creado la demanda y el consecuente mercado multimillonario, lo defienden destruyendo a la competencia. Sólo que, en este caso, la competencia es nuestro derecho humano a un acceso al agua potable, limpia y saludable”

“Ha llegado el momento de volver al agua del grifo. Tenemos que comprometernos a no comprar agua embotellada a no ser que el agua de nuestras comunidades esté realmente contaminada”

“Esta es una oportunidad irrepetible para que millones de personas despierten, para proteger nuestros bolsillos, nuestra salud y el planeta”

 



Fuente: EL BLOG ALTERNATIVO

OTRA VISION DE LA CRISIS

Emilio Carrillo Benito
Economista

En todos los momentos difíciles de la historia de la humanidad emerge el espíritu creativo del ser humano

Están emergiendo en nuestra conciencia diferentes aspectos, ideas e iniciativas que pugnan por encontrar un nuevo camino donde expresarse, desde el convencimiento de que la mayor transformación de nuestra época es la que ha de ocurrir en el corazón humano, la mayor fuente conocida de energía limpia y renovable.

Estamos en un sistema que ya estaba enfermo y ha entrado en crisis, es decir, puede empeorar y volverse más hacia la sed de control, la violencia, la alienación o bien puede transformarse hacia un mundo más sano, más sensato, más ecológico, más justo y más sabio.

Estamos ante algo mucho más profundo que una crisis económica

Se trata de una mutación del sistema vigente Es el síntoma más visible de una crisis cultural, de una crisis de valores y de una crisis de civilización. 

Nos encontramos ante un rito de paso, en el sentido de que ahora mismo lo que está en juego tiene mucho mayor alcance que en otras épocas. En gran medida depende de nosotros mismos qué es lo que va a emerger a partir de ahí.

Tenemos un poder que antes no teníamos

Es útil darnos cuenta de que esto nos da un poder de actuación que antes no teníamos. En una situación estable puedes intentar cambiar cosas y nada se mueve. En cambio en una situación de crisis todo está en transformación y es mucho más fácil incidir en el curso de las cosas. Ahora todo está fluyendo y es mucho más fácil orientar los cambios en el sentido que creamos que son positivos. La única certeza que podemos tener es de que nada se quedará igual. 

Este momento abre grandes posibilidades de construir un mundo mejor.
 
Quiere nacer un mundo en el que habrá mucha más creatividad, entusiasmo, generosidad, capacidad de aprender... Todo lo material es limitado, pero lo que es postmaterialista e intangible es ilimitado. Es ilimitada nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestras intuiciones, nuestra capacidad de construir un mundo mejor, más solidario, más ecológico y más sensato.

Lo esencial es seguirse a uno mismo. 

Todos tenemos una voz interior, a menudo silenciada, que sabe por dónde nos conviene ir y que a menudo nos orienta a tomar una decisión que desde fuera podría parecer errónea.  Si prestamos más atención a nuestras intuiciones, a nuestros sentimientos y no sólo a la racionalidad abstracta, nos pueden llevar a conectar mucho más a fondo con nosotros mismos, con la naturaleza y con el universo.

Somos coautores y cocreadores  del Universo
 
No somos espectadores pasivos en un mundo de objetos, sino coautores y cocreadores de un universo de relaciones

La responsabilidad ante la Madre Tierra de ser coautores y cocreadores del Universo es una hermosa responsabilidad.

Necesitamos aprender a fluir como el agua

Hemos de pasar del control al participar en la aventura de la realidad, ser más flexibles y más dispuestos a aprender de las nuevas situaciones, a ser como el agua en el sentido de humildad y estar más conectados con los ciclos de la vida. El agua se adapta a todas las situaciones y sin embargo -como dicen los clásicos taoístas- vence incluso a la roca más dura.

Vivir con menos
   
Si queremos perdurar como una especie integrada en los ciclos de la tierra, hemos de consumir menos energía y hemos de aprender a vivir mejor con menos, ser más felices con menos.

Hay que reaprender a vivir mejor con menos energía externa y en cambio potenciar nuestras energías interiores: la creatividad, la solidaridad…

Está en nuestras manos

Darnos cuenta de que estamos en un mundo de posibilidades ilimitadas abre la puerta a darnos cuenta de que el mundo que podemos crear tampoco tiene límites. Tal vez nos espera un mundo que ahora mismo no podemos imaginar. Tiene el potencial de ir a peor o a mejor. Podemos vivir una mala crisis o una buena crisis. Nos espera un mundo que no será como este. Contribuir a que sea un mundo mejor está en nuestras manos, y en nuestro corazón.
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Si estas afirmaciones o conclusiones, cargadas de esperanza y de visión positiva sobre  la crisis, sintonizan con tu forma de sentir, te recomendamos la lectura del artículo completo del que han sido extractadas, entrando Aquí



También sobre la Crisis, puedes ver esta entrevista:


Los beneficios de una comida simple y moderada



Hoy en día, después del trabajo duro y al estar cansados, a la gente le gusta mimar sus papilas gustativas y deleitarse con una gran comida. Sin embargo, según la medicina china, los alimentos que son buenos para la salud generalmente son bastante simples.


Muchas variedades de carnes y alimentos muy condimentados, o alimentos que están demasiado calientes o demasiado fríos, no son buenos para nuestra salud. La comida con mucho condimento es más probable que promueva el crecimiento de tumores benignos y las enfermedades del sistema inmunológico.


Si podemos acostumbrarnos a comer alimentos más simples y menos cantidad, estaríamos más lejos de las enfermedades.


El Dr. Chen Baiquan, jefe clínico del Hospital Ciji en la ciudad de Dalin, dijo que alimentos más simples y necesidades menores son lo mejor para los pacientes con tumores benignos o enfermedades autoinmunes, como lupus, psoriasis y artritis reumatoide.


Los síntomas del temperamento irascible, la cavidad oral seca, el pulso irregular, el insomnio, el estreñimiento, los cambios de humor y la impaciencia son las características de lo que la medicina china llama un temperamento volcánico. Cuando uno está cansado, es probable tener mal temperamento y se debe prestar atención al sistema inmune: un sistema inmune demasiado activo podría conducir a enfermedades autoinmunes.


En la medicina china, se lo llama deficiencia del bazo, y requiere que uno ingiera alimentos simples para mantener el bazo y el estómago saludables.


Fuente: Odisea Chi 

Ver más relacionado con este tema, entrando en:

CURAR EL BAZO

FLORES QUE CURAN



Antiguamente, los pozos, fuentes y riberas de los mares y ríos eran los umbrales donde se encontraban dos reinos, el reino húmedo y subterráneo del fértil regazo de la diosa de la Tierra y el luminoso reino del dios del Cielo. 

En estas zonas de transición aún se perciben fuerzas extraordinarias. Aquí pueden verse ninfas, silfos y ondinas, y el ser humano puede establecer conexión con el “otro mundo” si mira larga y fervientemente la superficie del agua. 

Estos lugares constituyen una brecha en la realidad cotidiana, ya que “no son ni esto ni aquello”, igual como los cisnes que habitan estos lugares no son ni aves ni serpientes, y su plumaje es blanco y brillante, como las túnicas de lino de los druidas clarividentes.

  
Los Sabios del Bosque y los Magos de las Plantas

Las energías etéreas invisibles se manifiestan en todas las formas y figuras naturales, desde los copos de nieve en forma de estrella hasta la simetría de las flores; en el microcosmos humano, dan forma a los pensamientos y a la imaginación. Durante siglos, los druidas celtas, los “sabios del bosque” (del celta, dru = árbol, roble; wid = ver, saber), fueron descubriendo estas energías en los bosques aislados. Conocieron los caminos de los elfos; vieron que detrás de la materia aparentemente sólida se oculta una fuerza milagrosa en constante mutación, que puede ser transformada y aprovechada. Con el de fin de proteger estos conocimientos de los abusos, mantuvieron este saber “en el corazón”, recopilado en versos; en otras palabras, lo aprendieron de memoria (by heart) y se negaron a plasmarlo por escrito.

Con el tiempo, se fueron perdiendo en el olvido muchas de estas tradiciones orales. Sin embargo, el mundo de los elfos siempre se da a conocer de nuevo a personas de buen corazón y amantes de la naturaleza. Frecuentemente, se trata de personas sencillas, como la herbolaria de la Selva Negra, a la que durante una epidemia de peste se le apareció un pequeño gnomo del bosque que la puso al corriente del poder curativo de las plantas medicinales diciéndole: “Comed bayas de enebro y pimpinela, así no moriréis tan rápidamente”. En los siglos XX y XXI, también ha habido (y hay) algunas personas que, consciente o inconscientemente, han tenido acceso al mundo etéreo. 

Rudolf Steiner, que también estudió la tradición celta, habla en este sentido de “poderes creadores”. Entre otras cosas, elaboró preparados de plantas medicinales que siguen desempeñando un papel importante en la agricultura biológica, ya que constituyen remedios eficaces para las plantas y la tierra.


Edward Bach, el padre de la terapia floral, también tuvo acceso a las energías etéreas que actúan tras la apariencia material y sabía que las plantas las podían transmitir. Advirtió que las cosas del mundo material no son fijas, y menos aún las “enfermedades”. A pesar de que la terminología médica da la impresión de que se trata de cosas explicables, en realidad son manifestaciones en constante proceso de transformación. Las denominadas enfermedades no se pueden explicar desde un punto de vista químico-mecánico, sino que se deben a disonancias energéticas causadas por actitudes anímicas negativas y percepciones erróneas. Con este concepto, Bach rebasó los límites de la medicina académica de su tiempo. En lugar de recurrir a concentrados de sustancias activas obtenidos en ensayos con animales, apostó a los poderes del sol, del agua y de las flores, capaces de transmitirle al alma humana parte de la bondad del universo para volver a armonizar con él.

El Alma de las Plantas

 
¿Dónde están el alma y el espíritu de las plantas? ¿Cómo se manifiestan? Si se busca en el lugar equivocado, no se puede encontrar nada. Al igual que no se puede llegar a comprender el comportamiento de una brújula si se estudia sola, sin relación con el magnetismo de la Tierra, no se puede comprender el espíritu ni el alma de las plantas observando un único ejemplar, sin incluir el sistema planetario y el cosmos. Las plantas no son organismos individualizados, emancipados de las circunstancias externas como, hasta cierto punto, es el caso del ser humano. Como seres vivos físicos, naturalmente están presentes en el mundo fenoménico y perceptible, pero todo lo que sucede espiritual y anímicamente en su interior –que determina su nacimiento y muerte- tiene lugar en armonía con el Sol y la Tierra y está influido por el movimiento de los planetas y la Luna. Lo espiritual y anímico de la vegetación se extiende, por consiguiente, al macrocosmos, a lo metafísico. Su existencia no constituye un microcosmos, un ego aislado y privado como el ser humano. El alma de la planta permanece invisible, excepto para los videntes. Olvidemos pues los microscopios y aparatos de laboratorios y pongamos la mirada en el firmamento.

Las almas de las plantas han permanecido en los “cielos”, con las estrellas. No han caído en la materia ni están envueltas en las pasiones. Son puras y sanas, es decir, santas, razón por la cual poseen la capacidad de actuar sobre las pasiones, instintos y violencias de las confundidas almas emocionales de los seres humanos y, tal como lo formulara Bach, pueden elevar la frecuencia de sus vibraciones.

Por lo que se refiere a los animales, en cambio, se puede hablar de almas “encarnadas”, ya que manifiestan todas las emociones anímicas: simpatías y antipatías, miedo, alegría, odio, envidia, amor, etc. Los animales superiores producen su propio calor interno; por consiguiente, ya no dependen de la radiación directa del sol y, a diferencia del reino vegetal silencioso, expresan sus emociones internas mediante gruñidos, graznidos, bramidos y otros sonidos. Esta vida anímica interior se acompaña físicamente de los órganos internos irrigados por la sangre. La planta no forma órganos; no se convierte en microcosmos, sino que continúa siendo una superficie orientada hacia el mundo exterior, el cosmos. Los impulsos, que en el animal parten de los órganos internos y chakras, les son transmitidos a la planta por los cuerpos celestes. Todas las hojas están dirigidas hacia el sol

La posición del Sol en el firmamento y las fases lunares proporcionan las señales para la metamorfosis, para la germinación, la floración y la fructificación. Como han demostrado las investigaciones, cada tubérculo de papa mantenido en la oscuridad “conoce” la posición del Sol y de la Luna, la estación del año y la hora del día. Tal como han observado muchos jardineros biológicos, los movimientos de los planetas (conjunciones, oposiciones y situaciones en el zodiaco) modifican la metamorfosis de las hojas y flores y son causa de diferencias cualitativas en la forma, color, aroma o sabor.

Este aspecto cósmico de lo anímico en la planta aparece en la mitología de aquellos pueblos cuya fuente de conocimientos radica en la clarividencia. Éstos hablan de una diosa de la Vegetación, que se mueve entre el cielo y la tierra, en armonía con las estaciones. Se trata de la bella Perséfone de los griegos, hija de la madre de la Tierra Deméter. Durante dos terceras partes del año, Perséfone reside en la luminosa Tierra pero, debido a que está ligada a las semillas, debe permanecer un tercio del año con el oscuro dios del Mundo Subterráneo. Es la diosa Nana de la mitología germánica, que acompaña a su esposo Baldur, el radiante dios del Sol, al mundo de los muertos. Es también Blodeuwedd, la doncella de las flores de la tradición galesa, creada por el mago Gwydion para el héroe del Sol Llew Llaw Gyffes.

Devas, los Seres Luminosos

Las almas de las plantas, hijas de Nana o Perséfone, que dominan las distintas especies y géneros, suelen ser llamadas devas (sánscrito, deva = luminoso, divino). Apenas si se diferencian de los ángeles y, al igual que éstos, sólo pueden ser percibidas en estado de clarividencia. Para poder escuchar sus mensajes, el herbolario debe tener el alma pura. Los germanos solían enviar a niños inocentes a buscar plantas medicinales. Los indios sólo se enfrentan al alma de las plantas después de haberse purificado mediante ayuno, purgas y baños de vapor. Ginseng, el herbolario de la antigua China que buscaba la “raíz del cielo”, debía llevar una vida de abstinencia, no podía tocar el hierro ni comer carne. Éste dijo las siguientes palabras:
Oh, gran espíritu, ¡no me abandones!
He venido con el corazón puro;
mi alma es inmaculada,
ha sido liberada de todo pecado y malas intenciones...
Determinados momentos sagrados (el alba y el crepúsculo, los “tiempos intermedios” del calendario celta, san Juan) favorecen la comunicación y comunión con las devas. Cada especie de planta tiene su propia deva y cada deva posee a su vez un carácter personal. Algunas, como las plantas destinadas a la alimentación y empleadas con fines medicinales, son maternales; otras, como las orquídeas, son increíblemente hermosas; otras, como la adormidera (opio), son seductoras; y existen algunas que son tímidas y reservadas con el ser humano. Al igual que éste, forman grupos de familias y estirpes devas que presentan similitudes entre sí.

Estas cosas tal vez puedan parecer cuentos surgidos del reino de la fantasía, pero en realidad no son tan extrañas como nos quiere hacer creer la razón corriente. Son dominios a los que nos dirigimos cada noche cuando nuestros pensamientos, sentimientos y deseos ceden al sueño y nos alejamos de la superficie para sumergirnos en las profundidades del Yo y poder extraer nuevas fuerzas de la fuente primordial. Nos recuperamos del desgaste diario mientras el cuerpo descansa plácidamente como una planta. A veces, al despertar, logramos retener algunas impresiones fugaces del “otro mundo”, cuando éstas no son arrastradas por “el río del olvido”. En ocasiones, tenemos grandes visiones y sueños proféticos. Los verdaderos clarividentes pueden emprender conscientemente este viaje: cruzan la frontera a la luz del día, se comunican con las devas de las plantas, los antepasados y las entidades divinas y reciben sugerencias del Yo superior que puedan ser aprovechadas para beneficio de los prójimos.

La Flor, Símbolo de la Transformación

La flor de la planta es considerada un puente de unión con las dimensiones metafísicas. Se dice que Buda sólo tenía que mirar el cáliz de una flor para alcanzar un plano superior de conciencia (samadhi). En el sur de Asia y en otros lugares, se colocan flores a los pies de los ídolos. Determinadas flores, así como también el incienso, los cánticos, el agua del Ganges o el sonido de las campanas, atraen a los dioses y los hacen aparecer ante el ojo espiritual de los adoradores. Cada especie de flor es la expresión de una deidad: la flor del estramonio representa a Shiva, el destructor de todas las ilusiones; la flor de loto es el trono de la gran Diosa; la floreciente albahaca es Vishnu, el que lo conserva todo. Prácticamente no existe ningún hogar indio donde no se pueda encontrar un ramo de albahaca. Nosotros, los occidentales, a pesar de la secularización y el racionalismo, también seguimos adornando con flores nuestras habitaciones y casas para crear un determinado ambiente. Honramos a los muertos con coronas de flores y adornamos sus tumbas con coloridas flores.

Estas prácticas tienen su razón de ser, ya que es con la flor que la apariencia material de la planta entra en contacto con el más allá. Al ir entrando en el estadio de flor, la planta va evolucionando hacia la muerte. Va perdiendo progresivamente su fuerza vital, hasta alcanzar la última fase de crecimiento, cuando se produce una última metamorfosis, tras la cual la planta se vuelve hacia adentro. Vuelve a florecer brevemente en todo su esplendor antes de marchitarse. Desaparece por completo de este mundo visible y se convierte otra vez en el arquetipo, dejando atrás únicamente unas semillas diminutas. Sólo echando raíces en el suelo vitalizador, a partir de semilla o tubérculo, podrá volver a iniciar el curso de la vida. Siempre es la muerte cercana, la sequía, la oscuridad, el frío del invierno, el agotamiento de la vitalidad, lo que estimula a la planta a florecer, o lo que hace llenarse de vivos colores los bosques otoñales. Esto también lo saben los jardineros, que estimulan el desarrollo de las flores mediante la poda radical o la restricción artificial de agua.

Dado que la naturaleza externa, el mundo de las plantas, y la naturaleza interna del ser humano evolucionaron a partir de un mismo origen, podemos suponer que siguen estando relacionadas entre sí: “Las flores nos tocan el alma, porque tienen su origen en los efectos anímicos”. Por consiguiente, Edward Bach extrajo los remedios del lugar de la naturaleza macrocósmica donde se entrelazan los procesos vitales y los procesos psíquico-anímicos. En el ser humano, estos remedios también actúan en la zona de transición donde las emociones del alma se convierten en reacciones fisiológico-biológicas. Intervienen allí donde aún no hay nada fijo, donde todo está en suspenso.

Los remedios tradicionales, medicamentos obtenidos de raíces, cortezas y hojas, actúan cuando la enfermedad ya está avanzada. Por este motivo, por fuerza, son ligeramente tóxicos o, por lo menos, capaces de provocar intensas reacciones somáticas: han de actuar de forma drástica, sacudiendo las glándulas y órganos. Cuando éstos no hacen efecto, el médico generalmente recurre a venenos aún más fuertes, generalmente químicos, a hormonas sintéticas y, en caso necesario, al bisturí. Edward Bach, no obstante, encontró el punto de Arquímedes, el punto de suspenso donde lo grave aún puede ser curado con facilidad.

Del libro Flores que Curan el Alma (Editorial Urano)
Fuente: EL CIELO EN LA TIERRA

EL LATIDO DE LA TIERRA. La Resonancia Schumann




La Frecuencia base o "latido" de la Tierra,  se está elevando dramáticamente.


Se conoce como "Resonancia Schumann" a un efecto de resonancia en el sistema Tierra-Ionósfera  denominada también "onda transversal-magnética". Son  ondas resonantes que vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales de los seres humanos (y de todos los mamíferos), o sea 7,8 Hertz (ciclos por segundo).

 Una frecuencia que nos conecta a todos los seres humanos, donde la Tierra se comporta como un enorme circuito eléctrico. Esto abre un "campo de comunicación entre dos sistemas neuronales" (telepatía).

Si la Tierra detiene su rotación y la frecuencia de resonancia alcanza los 13 ciclos, estaríamos en el campo magnético del punto cero. La Tierra se detendría y en dos o tres días comenzaría a girar nuevamente en la dirección opuesta. Esto produciría una reversión en los campos magnéticos alrededor de la tierra.

El Tiempo se está acelerando

La Resonancia de la Tierra (Resonancia Schumann) ha sido de 7.8 hz/segundo por miles de años. Desde 1980 se ha elevado hasta 12 Hz. Esto significa que 16 horas equivalen ahora a un día de 24 horas. ¡El tiempo se esta acelerando! 


La ciencia reconoce  la RS (Resonancia de Schumann) como un indicador sensible de las variaciones de la temperatura y de las condiciones mundiales del clima. La RS fluctuante y las explosiones solares, pueden ser un factor en las severas tormentas, inundaciones y el clima de los recientes años.

Mientras que el ritmo del "pulso" de la tierra se esta elevando, la fuerza de su campo magnético, por el otro lado, esta declinando. El campo ha perdido hasta la mitad de su intensidad en los últimos 4,000 años. 

Y debido a que la fuerza de este campo es un precursor de las reversiones de los polos magnéticos, el Profesor Bannerjee cree que está en curso otra reversión. Como estos cambios cíclicos están asociados con las reversiones, los registros geológicos de la Tierra también marcan cambios previos en la historia. Y dentro de la enorme escala de tiempo representada, hubo bastantes de ellos (171 en 4.000.000 de años).

Ha habido épocas en que el campo magnético terrestre se ha reducido a cero para luego invertirse.

No se puede predecir cuándo ocurrirá la siguiente inversión porque la secuencia no es regular. Ciertas mediciones recientes muestran una reducción del 5% en la intensidad del campo magnético en los últimos 100 años. Si se mantiene este ritmo el campo volverá a invertirse dentro de unos 2.002 años.


Algunos Posibles resultados

   -El tiempo parecerá acelerarse mientras nos aproximamos al Punto Cero. Un día de 24 horas parecerá ser de cerca de 16 horas o menos. 

   -El Punto Cero o el cambio de las edades ha sido predicho por las gentes del pasado durante miles de años, han habido muchos cambios, incluyendo el que siempre ocurre cada 13,000 años, la mitad de los 26,000 años de la Precesión de los Equinoccios.

  -El Punto Cero o un giro de los polos magnéticos es probable que suceda dentro de los próximos años. 

   - Se ha dicho que después del Punto Cero, el sol se elevará en el oeste y se pondrá en el este. Se han encontrado eventos pasados de este cambio en registros antiguos.

   -Es interesante que un Nuevo Orden Mundial podría estar en marcha desde el 2003.

   -El giro del Punto Cero nos introducirá a la quinta dimensión. 

   - La mayoría de la tecnología que conocemos dejará de operar. 

Nos estamos moviendo fuera del tiempo, en donde los conceptos conocidos hasta ahora ya no tendrán vigencia.

En el futuro están las respuestas, por ahora sólo sabemos que algo está cambiando, y acompañar los cambios es más fácil que resistirse a ellos.

La vibración  por simpatía

Desde 1980 la Resonancia de la Tierra ha ido aumentando progresivamente de los 7’8hz a los 11hz, y de los 11 a los 13hz.  Entonces, ¿qué ocurre con nosotros?, ¿seguimos pulsando a 7’8hz?

Existe un fenómeno llamado “vibración por simpatía” que nos puede ayudar a entender este fenómeno y, de paso, comprender como poder vibrar a esa nueva frecuencia.

Ese aumento del pulso electromagnético de La Tierra obedece a cambios estructurales y evolutivos del propio planeta y, por extensión, de sus habitantes. Algunos síntomas físicos son la sensación de que el tiempo corre más rápido (en principio, las 24 horas del día se viven como 16), dolores de cabeza o espalda, etcétera.

De algún modo, debemos empezar a funcionar bajo esa pulsión. El propio planeta ya nos empuja, pero internamente es interesante tomar la proyección correcta para acompañar ese cambio.

La vibración por simpatía o por resonancia es un fenómeno físico curioso que se da, entre otros, en la música. Es una vibración que se induce en un cuerpo por cercanía del que emite las vibraciones.


Podemos decir que la resonancia de la Tierra (resonancia Schumann) está haciendo vibrar algunas notas en nosotros, por el efecto de simpatía. Debemos detectar cuáles son y, a través de ellas, subir el tono vibracional para adecuarnos al que pulsa el planeta. Es decir, el planeta nos está induciendo a vibrar más alto.

Esos tonos no se definen como notas, pero en el fondo estamos hablando de lo mismo: vibraciones. La vibración interna de cada uno es como su nota particular, su acorde. La vibración de la tierra hace resonar los tonos vibracionales que tenemos cada uno, más los de la naturaleza. Esa particularidad hace que cada persona tenga sensaciones o incluso vivencias diferentes al respecto. Por ello es importante detectar en que parte de uno mismo el planeta está haciéndonos vibrar más alto, o llamándonos a hacerlo.


Una risa auténtica, un ataque de risa o la risa de un niño contagian al más duro de los seres. Al principio quizá no, nos mantenemos en nuestra vibración baja debido a nuestros problemas y dificultades, pero poco a poco va ablandándonos hasta que nos vence.

La resonancia Schumann puede ser vista como la risa del planeta, como una canción que nos invita a hacer coro, a cantar cada uno en su tesitura. Sólo hay que escuchar en que parte de nosotros suena la melodía.


Leer más Aquí    y   Aquí

 

La Cooperación Consciente, un proyecto personal y colectivo.



Si miramos el mundo como un todo, nos damos cuenta de que casi nada funciona como es debido. La Tierra está enferma. Y como, por ser humanos, también somos Tierra —hombre viene de humus—, nos sentimos asimismo en cierta manera enfermos.


No podemos proseguir en ese rumbo, pues nos llevaría a un abismo. Hemos sido tan insensatos en las últimas generaciones que hemos construido el principio de autodestrucción, al que hay que sumar el calentamiento global irreversible. Esto no es una fantasía de Hollywood. Entre aterrados y perplejos, nos preguntamos: ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo vamos a escapar de esta situación global sin salida? ¿Qué colaboración puede aportar cada persona?

En primer lugar, hay que entender cuál es el eje estructurador de la sociedad-mundo, principal responsable de este peligroso itinerario. Es el tipo de economía que hemos inventado, con la cultura que la acompaña, que es de acumulación privada, de consumismo no solidario al precio de saquear la naturaleza. Todo se ha hecho mercancía para el intercambio competitivo. Dentro de esta dinámica sólo el más fuerte gana. Los otros pierden, o se agregan como socios subalternos o desaparecen. El resultado de esta lógica de competición de todos contra todos y de la falta de cooperación es la transferencia fantástica de riqueza para unos pocos fuertes, los grandes consorcios, al precio del empobrecimiento general.

Durante siglos, este intercambio competitivo ha conseguido abrigar a todos bajo su paraguas. Creó mil facilidades para la existencia humana. Pero hoy, las posibilidades de este tipo de economía están agotándose como lo ha puesto en evidencia la crisis económico-financiera de 2008. La gran mayoría de los países y de las personas se encuentran excluidas.

O cambiamos o la Tierra corre peligro. ¿Dónde buscar el principio articulador de otra forma de vivir juntos, de un sueño nuevo hacia delante? En momentos de crisis total y estructural debemos consultar la fuente originaria de todo: la naturaleza. Ella nos enseña lo que las ciencias de la Tierra y de la vida hace mucho nos están diciendo: la ley básica del universo no es la competición, que divide y excluye, sino la cooperación, que suma e incluye. Todas las energías, todos los elementos, todos los seres vivos, desde las bacterias a los seres más complejos son interdependientes. Una urdimbre de conexiones los envuelve por todas partes, haciéndolos seres cooperativos y solidarios. Gracias a esta urdimbre hemos llegado hasta aquí y podemos tener futuro por delante.

Aceptado este dato, estamos en condición de formular una salida para nuestras sociedades. Hay que hacer de la cooperación, conscientemente, un proyecto personal y colectivo. En vez del intercambio competitivo donde sólo uno gana y los demás pierden, debemos fortalecer el intercambio complementario y cooperativo, el gran ideal del “bien vivir” (sumak kawsay) de los andinos, mediante el cual todos ganan porque todos participan. Hay que asumir lo que la mente brillante del Nóbel de matemáticas John Nash formuló: el principio gana-gana, por el cual todos, dialogando y cediendo, salen beneficiados sin que haya perdedores.

Para convivir humanamente inventamos la economía, la política, la cultura, la ética y la religión. Pero hemos desnaturalizado estas realidades “sagradas” envenenándolas con la competición y el individualismo, desgarrando así el tejido social.

La nueva centralidad social y la nueva racionalidad necesaria y salvadora están fundadas en la cooperación, en el pathos, en el sentimiento profundo de pertenencia, de familiaridad, de hospitalidad y de hermandad con todos los seres. Si no realizamos esta conversión, preparémonos para lo peor.