DEJAR IR

 Louise Hay


"Dejar ir" no significa dejar de cuidar,
significa que no puedo hacerlo por otra persona.

"Dejar ir" no es aislarme,
es darme cuenta que no puedo controlar al otro.

"Dejar ir" no es permitir,
sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.

"Dejar ir" es admitir la impotencia,
que significa que el resultado no esta en mis manos.

"Dejar ir" no es tratar de cambiar o culpar a otro,
es sacar lo máximo de mi mismo.

"Dejar ir" no es cuidar,
sino atender.

"Dejar ir" no es reparar,
sino ser de apoyo.

"Dejar ir" no es juzgar,
sino permitirle a otro que sea un ser humano.

"Dejar ir" no es estar en el medio arreglando todos los resultados,
sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.

"Dejar ir" no es ser protector,
es permitir a otro que enfrente la realidad.

"Dejar ir" no es negar,
sino aceptar.

"Dejar ir" no es regañar, reprender o discutir,
sino buscar mis propios defectos y corregirlos.

"Dejar ir" no es ajustar todo a mis deseos,
sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en el.

"Dejar ir" no es lamentar el pasado,
sino crecer y vivir para el futuro.

"Dejar ir" es temer menos y amar mas.




"DEJAR IR",en resumen,  SIGNIFICA:


 *Que no puedo hacerlo por otra persona.
 *Que no puedo controlar al otro.
 *Reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.
 *Que el resultado no esta en mis manos.
 *Sacar lo máximo de mi mismo.
 *Atender.
 *Ser de apoyo.

 *Permitir al otro que sea un ser humano.
 *Permitir a otros que influyan en sus propios destinos.
 *Permitir al otro que enfrente la realidad.
 *Aceptar.
 *Buscar mis propios defectos y corregirlos.
 *Tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en el.
 *Crecer y vivir para el futuro.
 *AMAR MAS.



LOS DIEZ CUADROS DEL BOYERO

El Camino del Zen


"Los diez cuadros del boyero", obra de Kakuan Zenji -maestro chino del siglo XII-, representan de una manera encantadora el camino del zen. En ellos aparece un hombre en busca del buey, símbolo de la naturaleza propia.
 
Cada imagen, cada poema, representa una etapa del camino hacia el despertar, hacia ese caer en la cuenta de lo que verdaderamente somos. 
 
Parte pues el hombre de una insatisfacción existencial, una necesidad de algo indefinible que le hace comenzar la búsqueda. 

Posteriormente escucha hablar de uno u otro camino y decide emprender la marcha. 
 
Más adelante en el caminar, se produce un momento de ver; pero normalmente es sólo un atisbo: se necesita toda una vida de "atar corto al buey" para que éste se haga manso y la naturaleza profunda ilumine los sentidos y la vida cotidiana. 
 
Finalmente, el hombre transformado renace y se mueve entre sus semejantes (en el mercado) desprendiendo una brisa fresca. Parece vulgar, juguetea como un niño, pero se ha convertido en un inmenso tesoro para los demás...

Aunque propia del budismo zen, esta obra podría simbolizar "la lucha" y el discurrir de cualquier camino -de cualquier tradición- bien hecho.




1.- Perdido en los bosques y aterrado en las selvas,
está buscando a un buey que no logra encontrar.
Arriba y abajo de caudalosos ríos sin nombre,
en la espesa maleza de las montañas sigue muchos senderos.
Cansados los huesos, doliente el corazón, continúa su búsqueda
de este algo que hallar no puede.
Al anochecer oye el chicharreo de las cigarras en los árboles.



2.-Ha visto innumerables pisadas
en el bosque y a orillas del agua.
¿Distingue allá lejos la hierba hollada?
Ni los barrancos más hondos de las montañas enhiestas
logran ocultar la nariz de este buey que llega al mismo cielo.


3.- Trina un ruiseñor en la enramada,
fulgura el sol en las salcedas ondulantes.
Ahí está el buey, ¿dónde iba a poder esconderse?
¿Qué artista sería capaz de retratar
esa espléndida testuz, esos majestuosos cuernos?


 


4.-Tiene que atarlo corto y no soltarlo,
porque el buey es arisco todavía.
Ya arremete contra las cumbres,
ya se refocila en brumoso desfiladero.






 
5.- Tiene que tirar de la reata para que el buey no se le escape,
porque puede perderse en los fangosos tremedales.
Cuidado como es debido, se hace limpio y manso.
Sin rienda, sigue dócilmente a su amo.

6.- Cabalgando libre como el aire, vuelve regocijado a su casa,
a través de las brumas nocturnas con su capa y ancho sombrero de paja.
Donde quiera que vaya, levanta una brisa fresca,
mientras en su corazón reina una honda tranquilidad.
Este buey no necesita un solo tallo de hierba.

7.- Solo, a lomos del buey, logró volver a casa.
Pero, ¡he aquí!, que el buey ha desaparecido, y el hombre queda solo y sereno.
El sol rojo cabalga por el cielo,
mientras él sueña plácidamente.
Allá, bajo la techumbre de bardas,
quedaron su reata y su látigo ya ociosos.





8.- Látigo, rienda, buey y hombre pertenecen igualmente al vacío.
Tan basto e infinito es el cielo azul que no hay concepto
de linaje alguno capaz de llegar a él.
El copo de nieve no puede vivir sobre una hoguera crepitante.
Cuando se realiza este estado de mente,
se llega a comprender por fin
el espíritu de los antigüos patriarcas.




9.- Ha regresado al origen, ha vuelto a la fuente,
pero sus pasos no han sido en vano.
Es como si estuviese ahora ciego y sordo.
Sentado en su cabaña, no apetece las cosas de fuera.
Los ríos serpentean por sí mismos,
las flores rojas echan naturalmente capullos rojos.


10.- Desnudo el pecho y descalzo, entra el hombre en el mercado.
¡Está cubierto de barro y polvo, pero cómo sonríe!
Sin recurrir a poderes místicos,
hace florecer en un momento los árboles marchitos.




FuenteHojas de Hierba

RELACIÓN CON LA UNIDAD


Ser humano es estar relacionado. Como seres humanos, vivimos en relación con los elementos, el sol, la luna, las piedras de la tierra y todos los seres vivos. Pero, ¿qué significa “estar relacionado”, “vivir en relación con”? 

Cuando utilizamos esta palabra, queremos decir por lo general un vínculo de alguna clase entre entidades individuales, objeto con objeto o sujeto con objeto. La palabra relación presupone aquí un estar separado, un unir unas fracciones con otras. Esta visión fraccional del estar relacionado es puramente conceptual. Es un producto de la mente y no tiene nada que ver con la percepción pura, con la realidad, con lo que es de verdad.

Cuando vivimos libres de toda idea y proyección, entramos en contacto real con lo que nos rodea. Hablando desde el punto de vista práctico, por consiguiente, antes de que podamos relacionarnos con nuestro entorno debemos saber relacionarnos con lo que está más cerca de nosotros, el cuerpo, los sentidos y la mente. 

El único impedimento para la percepción clara de nuestro estado natural es la vigorosa idea de ser un individuo separado, de vivir en un mundo con otros seres separados. Tenemos una imagen de nosotros mismos. Esta imagen sólo se puede mantener en relación con otras cosas y, de este modo, hace objetos de cuanto nos rodea, amigos, hijos, cónyuge, inteligencia, cuenta bancaria, etc., y entra en lo que ella llama una relación personal con estas proyecciones. 

La fantasiosa idea de un yo es una contracción, una limitación del ser real en su totalidad. Cuando esta noción muere, encontramos nuestra expansión, quietud y globalidad naturales sin periferia ni centro, sin exterior ni interior. Sin la noción de individuo, ya no hay sensación alguna de estar separado y nos sentimos en unidad con todas las cosas. Sentimos cuanto nos rodea como acontecimientos en irrestringida totalidad. Cuando nuestra pareja o hijos se van de casa o nuestra cuenta bancaria se desploma, es un suceso que tiene lugar en nosotros. La conciencia permanece constante.

Todo fenómeno, toda existencia es una expresión dentro de la globalidad y las variedades de expresión sólo tienen significado y relación a la luz del todo. Relacionarse es relacionarse con el todo. Puesto que no hay ningún encuentro de fracciones, en el todo no hay ningún otro. Hablando con propiedad, por tanto, en la perfecta relación no hay relación ni dualidad alguna; únicamente hay globalidad. Toda percepción apunta directamente a nuestro ser esencial, a la quietud, al no-estado natural que es común a toda existencia. Así pues, en la expresión humana, estar relacionado es estar en comunión con el todo. 

En esta comunión, la así llamada presencia del otro se siente como un dar espontáneo y nuestra propia presencia es un espontáneo recibir. Ya no hay una sensación de falta ni, por consiguiente, una necesidad de pedir, porque sencillamente el recibir nos trae a nuestra apertura. Cuando vivimos en apertura el primer impulso es ofrecer. 

El estar en apertura y el movimiento espontáneo de ofrecer es amor. Amor es meditación. Es una nueva dimensión del vivir.

De ¿Quién Soy Yo? (Jean Klein) 

OTRAS DIMENSIONES


"El cosmos tiene dimensiones que nos resultan ocultas"


Entrevista  a Lisa Randall, cosmóloga y física cuántica,  por  Victor-M Amela, en La  Contra de  LA VANGUARDIA



Cree usted en partículas invisibles e intangibles.
No creo: sé que existen.

¿Cómo lo sabe?
Indicios, modelos teóricos, proyecciones matemáticas...

¿Y a qué conclusiones llega?
Existen universos ocultos.

¿Dónde?
Aquí.

¿Otros mundos, pero dentro de este?
Es un modo poético de decirlo.

Dígamelo a su modo.
El cosmos tiene dimensiones extras.

¿Qué entiende por dimensiones extras?
Otras dimensiones más allá de las tres que experimentamos cada día.

¿Desde cuándo lo sabe?
Se planteó tal posibilidad hace casi un siglo, y trabajos de los últimos años nos lo confirman.

¿Qué trabajos?
Los que buscan unificar todas las fuerzas de la física, la teoría de cuerdas, las branas...

¿Qué son las branas?Otros planos de la realidad, otras dimensiones.

Explíquemelo para que se entienda.
Imagine una cortina de ducha.

Bien.
Imagine unas gotitas de agua deslizándose por esa cortina.

De acuerdo.
Viajan por el plano de la cortina, y para las gotitas sólo existen dos dimensiones.

Sí.
Para nosotros, que las vemos, hay tres dimensiones: vemos las gotas desde una tercera dimensión, desconocida para ellas.

Entendido.
Análogamente, si nosotros somos como esas gotas, además de las tres dimensiones que captamos, existen otras.

¿Cuántas?No se sabe. Quizá nueve o diez dimensiones más, según la teoría de cuerdas...

¿Cómo son?
Algunas son muy pequeñas, otras son muy grandes. Están enrolladas, o arqueadas... Me interesan las que son lo bastante grandes como para que detectemos su influjo.

¿Qué influjo?
En la fuerza de gravedad, para lo que no hay explicación satisfactoria... si no consideramos el influjo de otra dimensión. Es lo mismo para otros fenómenos raros del cosmos.

¿Qué le fascina más de lo que investiga?
¡Todo! Me resulta fascinante la posibilidad de entender el universo, de conocer los elementos que lo constituyen: he llegado a la conclusión de que hay una dimensión extra infinita.

¿Infinita?
Es la única solución coherente para encajar ciertos efectos físicos que resultaban inexplicables de otro modo.

¿La estética de una solución puede cegar a un científico?
La belleza no es garantía de nada, pero anima a continuar indagando.

¿Puede una ecuación ser tan bella como un poema?
La creatividad es tan determinante en matemáticas como en poesía.

Las ideas, los sueños... ¿guardan alguna relación con esas dimensiones extras?
No tengo respuesta para eso.

¿Qué partícula es la más elemental del universo?
Los quarks y los leptones son los constituyentes fundamentales de la materia visible. Pero es probable que haya más cosas.

¿Qué quiere decir?
Afinando la tecnología actual, podríamos descubrir nuevas partículas elementales. Con el colisionador de partículas de Ginebra hallaremos –calculo que en menos de un año– partículas que confirmen las dimensiones extras del cosmos.

¿Confirmarán que los neutrinos son más rápidos que la luz?
Hay que seguir contrastando esos experimentos. Si fueran correctos, evidenciarían una teoría subyacente a la de Einstein, sin invalidarla por ello.

¿Qué le ilusionaría encontrar?
Algo sobre la naturaleza de la materia oscura. La materia oscura interactúa con la gravedad, pero no con la luz.

¿Qué es la materia oscura?
Sólo el 4% del universo es materia: las estrellas, el Sol, los planetas, usted y yo... El 23% del universo es materia oscura.

¿Y el 73% restante?
Energía oscura, la energía del vacío, un campo que ocupa todo el espacio...

Me pierdo...
Además, para cada partícula hay una antipartícula, íntimamente relacionadas ambas: hay materia y antimateria.

¿Cuál es su partícula favorita?
De los seis tipos de quark que conocemos, me interesa especialmente el top, que es el quark más pesado, con más masa.

¿Aparecerá Dios en el colisionador?
Es bastante improbable.

¿No hay riesgo de que el colisionador cree un agujero negro y un cataclismo?
Un agujero negro aparecería y desaparecería a gran velocidad. No hay ningún peligro, ja, ja... De hecho, el centro de nuestra galaxia, en uno de cuyos brazos estamos, es un agujero negro.

Glups.
No se preocupe por eso: ¡deberíamos preocuparnos más de otras cosas!

¿De qué?
Del futuro de la democracia, por ejemplo.

Lisa Randall, cosmóloga y física cuántica
Sus ojos muy azules están viendo cosas invisibles, dimensiones ocultas del cosmos: su mirada cambia nuestra visión del universo. Sus hallazgos en el campo de la física cuántica y la astrofísica la convierten en una de los científicos más citados del momento. Publica Universos ocultos. Un viaje a las dimensiones extras del cosmos (Acantilado), y me anuncia un libro sobre las implicaciones entre ciencia y arte: "Ser científico es también un arte", aventura.  

EL MIEDO

Tony Parson 



Hasta que reconozco quién soy realmente, mi vida puede ser gobernada por las cosas que temo. Puede ser mi miedo el que engendra mi miedo en un comienzo y un final.

Es el miedo a perderme a mí mismo el que puede perpetuar y alimentar mi impulso a sobrevivir y a continuar, y lo que más anhelo y temo es la ausencia de mí mismo.

Al temer la debilidad me esfuerzo por controlar, al temer la intimidad me esfuerzo por estar apartado, al temer la servidumbre me esfuerzo por ser dominante, y si temo ser ordinario intento ser especial.

Las cosas de las que puedo tener miedo son inacabables, porque si un miedo es vencido puedo tener otro en su lugar.

Si hay conciencia presente, el miedo se ve claramente como un obstrucción, una ansiedad futura nacida de un cliché de la memoria. Si la historia que engendra el miedo es desechada, descubro que todo lo que queda es una sensación física que es cruda y viva. Entonces deja de invadirme y ocupa tranquilamente su sitio en la existencia. Ocurre lo mismo con el dolor físico o emocional. Cuando ceso de poseerlo, me libero de su dominio y lo veo simplemente como es.

Si ceso de etiquetar el sufrimiento como "malo" y "mío", y simplemente lo admito como energía en una cierta forma, entonces puede comenzar a tener su sabor propio, el cual puede llevarme profundamente a la presencia.

La naturaleza del sufrimiento es que me habla profundamente de otra posibilidad. Al desear el placer y evitar el dolor, corto en dos la raíz misma de esa posibilidad.

El Mundo que Es, y el Mundo que creo

Emilio

Cuando decido ser, lo que decido ser soy. ¿Y si no decido ser?. Cuando no decido, cuando incluso ni decido ser, Soy.

Dos mundos conviven en este: el que Es, ajeno a “mi” decisión de ser; y el que creo por “mi” decisión de ser. El primero es el mundo del Yo Soy; el segundo, el mundo del yo soy. Ambos son divinos y maravillosos. Y los dos tienen sus propias reglas de juego.

El mundo del yo soy, creado por mi decisión de ser, es mi responsabilidad al cien por cien. Todo lo que en él ocurre, sucede y acontece es mi creación. Todo, absolutamente todo, es consecuencia de mi decisión de ser y proyección de lo que soy como consecuencia de esa decisión, haciendo que mi vida y todo lo que me rodea, sin excepción alguna, sean “espejos” de lo que he decidido ser (*). El mundo del yo soy es una colosal Matriz Holográfica que se ajusta y amolda en todo –espacio, tiempo, perfiles, personajes, eventos, circunstancias, límites,…- a lo que he decidido ser. Es un mundo mágico en el que todo es Verdad y nada es Real, pues todas las realidades son super-cuánticas y super-simétricas, mutan constante e interactivamente, ostentan perfiles holográficos y matriciales y son diferentes en función del observador, de su decisión de ser y de la evolución de su estado consciencial.

El mundo del Yo Soy es ajeno a cualquier Verdad e intrínseca y esencialmente Real. Precisamente por esto, no puede ser descrito con palabras, pues es inabarcable para la mente. El mundo del Yo Soy no puede ser pensado, sino Vivido. El mundo del Yo Soy esla Vida en toda su Pureza, sin aditivos materiales ni colorantes mentales. En él, Vivir es la exclusiva Experiencia. Por lo mismo, el mundo del Yo Soy es Amor.
....

LA PRIMAVERA 2012


Comienzo de la Primavera. 
La primavera de 2012, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional - Ministerio de Fomento), comenzará mañana,  martes 20 de marzo,  a las 6h 14m, hora oficial peninsular, una hora menos en Canarias. Esta estación durará 92 días y 18 horas, y terminará el 21 de junio con el comienzo del verano.

Lo más destacado, astrológicamente,  de la primavera de 2012:

Lunas Llenas. La primera luna llena de la primavera se dará el 6 de abril, siendo el domingo siguiente (8 de abril) el Domingo de Pascua. En esta primavera se darán otras dos lunas llenas: 6 de mayo y 4 de junio. 

Tránsito de Venus por delante del Sol, el 6 de junio, evento que no volverá a suceder hasta el año 2117. En España sólo podrá verse (y con dificultad) en sus últimas fases. 

Planetas visibles:
Venus, Marte, Júpiter y Saturno serán visibles, al principio de la noche, durante la primera mitad de la primavera. Júpiter y Venus pasarán de ser visibles al anochecer a ser visibles al amanecer, mientras que Marte se verá al anochecer durante toda la primavera.
Saturno pasará de ser visible durante toda la noche, al principio de la primavera, a ser visible sólo al anochecer al final de la primavera, con una inclinación de los anillos bastante favorable para su observación. Además, el día 15 de abril se producirá su máximo acercamiento anual a la Tierra, alcanzando su disco un diámetro de 19,1”. 

Constelaciones:
En cuanto a las agrupaciones ficticias de estrellas conocidas como constelaciones, alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche la Osa Menor, el Dragón, Cefeo y el León (Leo).

Más Sol:
Esta es la época del año en que la longitud del día se alarga más rápidamente. El tiempo en que el Sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día.

Cambio de hora:
El cambio de hora se produce, como es habitual, al iniciarse el último domingo de marzo. A las 2 de la madrugada hora peninsular del domingo 25 de marzo habrá que adelantar el reloj hasta las 3 (la 1 de la madrugada en Canarias pasarán a ser las 2), con lo que este día tendrá, oficialmente, una hora menos.

La actividad del Sol se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y en la Tierra, se aprecia en alteraciones en la propagación de las ondas de radio y en una mayor presencia de auroras polares. Esta actividad sigue un periodo de aproximadamente 11 años, y está asociada al ciclo magnético del Sol. Actualmente nos encontramos en el ciclo solar número 24 que comenzó en diciembre de 2008 y se espera que llegue a su máximo en mayo de 2013. Según las estimaciones realizadas por NOAA y Space Weather Prediction Center, durante la primavera el número de manchas solares alcanzará valores entre 70 y 95. Gráficas con el número de manchas solares en los últimos años y predicciones de la evolución del ciclo 24 pueden encontrarse en NOAA / NWS Space Weather Prediction Center.

Dos eclipses:
El día 20 de mayo, un eclipse anular de Sol será visible en Asia, norte del Océano Pacífico y Norteamérica. Este eclipse vendrá acompañado de uno parcial de Luna que se dará dos semanas más tarde, el 4 de junio, y que será visible en Asia, Oceanía y América.

Lluvias de meteoros:
Si no se dispone de ningún telescopio, se pueden observar las lluvias de meteoros que se producen ocasionalmente. La lluvia más importante de la primavera suele ser la de las Eta Acuáridas, cuyo máximo se da alrededor del 5 de mayo.

Anuario. Para mayor información sobre los fenómenos astronómicos del año se puede consultar el Anuario astronómico para 2012, libro que anualmente publica el Instituto Geográfico Nacional.

EL ECO DE LA VIDA



Había, una vez, un padre que iba caminado con su hijo, por un desfiladero entre montañas muy altas. De repente, el niño se cae, se hace mucho daño y grita:

- Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!

Se quedó sorprendido al oir una voz como la suya que repetía y volvía a repetir, en algún lugar de la montaña, la misma queja:

- “Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!...

Con curiosidad, gritó:

- ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ ?

Recibió la misma pregunta como respuesta:

- ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ ?...

No le gustó. Pensó que otro niño burlaba de el.  Se enojó. Y gritó:

- ¡COBARDE !

Y recibió la respuesta:

-  ¡COBARDE ! ...

El niño miró a su padre y el preguntó:

- ¿Qué sucede?

El Padre, que presenciaba la escena sonriente, le dijo:

- Presta atención.- Y gritó a la montaña:

- ¡TE QUIERO !

Y la voz le respondió:

- ¡TE QUIERO !

De nuevo, gritó:

-¡ ERES MARAVILLOSO !

Y la voz respondió:

-¡ ERES MARAVILLOSO ! ...

El niño estaba asombrado, pero no entendía. Y el padre le explicó que a esto la gente lo llama Eco, pero que, en realidad, es la VIDA… Te devuelve todo lo que dices o haces…

Alguien dijo…“Si no te gusta lo que recibes,  revisa muy bien lo que estás dando”


(autor desconocido, modificado)

REGALA TU PRESENCIA


“El arte de vivir no es ir a la deriva despreocupadamente ni tampoco aferrarse a las cosas con temor. Consiste en ser sensibles a cada momento que se presenta, en contemplarlo como algo absolutamente nuevo y único, en tener la mente abierta y totalmente receptiva”.
(Alan Watts)



“Si no estás presente, ¿cómo puedes amar? Amar es estar presentes”
(Thich Nhat Hanh)

Reflexiones sobre este Tema

El mayor regalo que le podemos hacer a quienes apreciamos es el permanecer presentes junto a ellos, en esta vida, en este instante, y no cuando ya no estemos con ellos o ellos no estén con nosotros.

Cuando entregamos un regalo, de alguna forma estamos simbolizando nuestro afecto y nuestra presencia a quienes les regalamos. Con el presente manifestamos nuestra afectuosa presencia.

El regalo sincero es un símbolo gratuito de afecto, es una donación, un gesto de que apreciamos a quien se lo regalamos. Y aunque los símbolos están muy bien, en último término sólo el amor representa al amor, y sólo la presencia representa a la presencia, en última instancia, la expresión directa no requiere intermediario, por muchos obsequios que entreguemos, si no realizamos la práctica de estar presentes para otros, todos los obsequios serán insuficientes, pues, terminarán simbolizando algo que en la práctica no damos.

Mantenernos presentes junto a otros es una capacidad que todos tenemos, pero que lamentablemente puede verse nublada por las preocupaciones o el apuro de la vida moderna.

Del mismo modo que notamos cuando alguien está distraído, ansioso, enojado, la capacidad de mantener la serenidad y estar presente se puede sentir y puede ser relevante en el cultivo de nuestras relaciones.

Cuando somos niños queremos que nuestros padres y los seres queridos estén presentes con nosotros, no queremos que nos entreguen lujosos regalos, sino más bien que puedan estar ahí comprometidamente, tanto en los momentos de disfrute y especialmente en los momentos difíciles, entregando una presencia firme y afectuosa. Por supuesto, este anhelo de presencia no termina cuando dejamos de ser niños, sino que se mantiene durante toda la vida. Cultivar la presencia con la pareja, los amigos, los hijos, los compañeros de trabajo, a lo largo de toda la vida es una habilidad vital.


Resulta interesante que en español la palabra presente signifique al mismo tiempo regalo y el momento en el cual vivimos, el tiempo presente. Regalar nuestra presencia se puede transformar entonces en un doble regalo, aunque parezca intangible, puede transformar nuestras vidas, ayudándonos a cultivar el bienestar en nosotros mismos y en quienes nos rodean.







Práctica a realizar:

Regalar tu presencia es una práctica que no requiere ninguna condición externa para que la realices, ni siquiera es necesario que la menciones.

Durante los próximos días puedes aprovechar de cultivar tu presencia afectuosa y abierta con quienes te relacionas. Puedes elegir a alguno de los integrantes de tu familia, pareja, hijos, padres, hermanos, etc. No tienes que hacer nada especial, simplemente practica el permanecer presente cuando estés con esa persona, atento a tu respiración y prestando atención a escuchar con amabilidad y mirar a quien tienes al frente, sin esperar nada de vuelta, mirándole con gentileza.

Si aparecen algunas ideas o juicios que te saquen del momento presente, preocupaciones, tareas que tienes que realizar, etc., puedes simplemente volver tu atención al momento presente. La respiración puede ser una importante ancla para estar presente con otros, puedes aprovecharla para volver a escucha y mirar con apertura y aceptación a quién está contigo.

Durante esta semana puedes transformarte en un regalador anónimo de tu presencia.

Trabaja con tu presencia de forma intuitiva, sin intentar “arreglar” ni mejorar nada.

Sigue practicando de forma relajada y suave, permitiéndote estar atento a tu entorno, como un centro de una presencia bondadosa en medio de tus relaciones.

Original en Red Mindfulness

LAS IMÁGENES ACTIVAS DE LAS ENERGÍAS


Una persona superior cuida del bienestar de todas las cosas. 

Lo hace aceptando la responsabilidad de la energía que manifiesta, tanto activamente como en el reino sutil. 

Cuando mira un árbol, no ve un fenómeno aislado, sino raíces, tronco, agua, tierra y sol: cada fenómeno relacionado con los demás, y el árbol, surgiendo de este estado de relación. 

Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa: Árboles, animales, humanos, insectos, flores y pájaros... 

Estas son imágenes activas de las energías sutiles que fluyen desde las estrellas a través del universo. Encontrándose y combinándose entre sí y con los elementos de la tierra, hacen surgir todas las cosas vivas. 

La persona superior comprende esto y entiende que sus propias energías desempeñan un papel en ello. 

Comprendiendo estas cosas, respeta a la tierra como a su madre, al cielo como a su padre, y a todas las cosas vivas como a sus hermanos y hermanas. 

Cuidándolos, sabe que se cuida a sí mismo. Dándoles a ellos, sabe que se da a sí mismo. En paz con ellos, está siempre en paz consigo mismo. 

De Hua Hu Ching (Lao Tse)

EL ANILLO. J. Bucay




Érase una vez un joven que acudió a un sabio en busca de ayuda.

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo: «Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después...». Y, haciendo una pausa, agregó: «Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar».

-E... encantado, maestro -titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergados.
-Bien -continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

-Maestro -dijo-, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Eso que has dicho es muy importante, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
-¿Cincuenta y ocho monedas? -exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.

"NUESTRA ÚNICA CERTEZA ES LA INCERTIDUMBRE"


Entrevista de IMA SANCHÍS  a Zygmunt Bauman, en  La Vanguardia

Zygmunt Bauman es sociólogo, filósofo  y ensayista, premio Príncipe de Asturias 2010. Doctor honoris causa por 15 universidades, sigue ejerciendo de profesor (Universidad de Leeds). Su pensamiento y su obra han sido analizados en una docena de libros. Tirando del hilo de su concepto de modernidad líquida, que define los rasgos característicos de nuestra época, ha escrito sobre la vida líquida, el amor líquido, los miedos líquidos.

Cuál es su descubrimiento más reciente?
Con un pie en la tumba intento hacer balance, y mi constatación es que acabaré donde empecé.

¿Buscando una sociedad perfecta?
Sí, hospitalaria para los seres humanos.

¿Qué ha aprendido en el trayecto?
He vivido bajo diferentes regímenes, ideologías, modas..., y lo que me resulta más sorprendente es que hay dos valores sin los cuales la vida humana sería impensable: la seguridad y la libertad.

Reconciliarlos es imposible, dice usted.
Cuanta más libertad tengamos menos seguridad, y cuanta más seguridad menos libertad. En la sociedad, la conquista de libertades nos lleva a una gran cantidad de riesgos e incertidumbres, y a desear la seguridad.


Y entonces nos sentimos ahogados.
Sí, conseguimos que no nos atraquen por la calle, que si caemos enfermos nos atiendan, pero nos volvemos dependientes, subordinados, y eso nos hace sufrir. Así que volvemos a evolucionar a una mayor libertad.

¿En qué punto estamos hoy?
Estamos asustados por la fragilidad y la vacilación de nuestra situación social, vivimos en la incertidumbre y en la desconfianza en nuestros políticos e instituciones. Estudiar una carrera ya no se corresponde con adquirir unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, no es un esfuerzo que se traduzca en frutos. Toda esta precariedad se expresa en problemas de identidad, como quién soy yo, qué pasará con mi futuro.

Y así llegamos a sus fluidos: sociedad líquida, amor líquido, miedo líquido...
Sí, la modernidad líquida, en la que todo es inestable: el trabajo, el amor, la política, la amistad; los vínculos humanos provisionales, y el único largo plazo es uno mismo.

Todo lo demás es corto plazo.
No se da el tiempo para que ninguna idea o pacto solidifique. Este enfoque ya forma parte de la filosofía de vida: hagamos lo que hagamos es de momento, por ahora.

Nada dura para siempre, ni siquiera el futuro.
Hoy nadie construye catedrales góticas, vivimos más bien en tiendas y moteles.

¿Y por qué lo considera un problema?
Objetos y personas son bienes de consumo, y como tales pierden su utilidad una vez usados. La vida líquida conlleva una autocrítica y autocensura constantes; se alimenta de la insatisfacción del yo consigo mismo.

Nos hemos quedado sin utopías.
La felicidad ha pasado de aspiración para todo el genero humano a deseo individual. Se trata de una búsqueda impulsada por la insatisfacción en la que el exceso de los bienes de consumo nunca será suficiente.

Y llegamos al consumidor consumido.
Hemos trasplantado unos patrones de comportamiento creados para servir a las relaciones entre cliente y producto, a otros órdenes del mundo. Tratamos al mundo como si fuera un contenedor lleno de juguetes con los que jugar a voluntad. Cuando nos aburrimos de ellos, los tiramos y sustituimos por algo nuevo, y así ocurre con los juguetes inanimados y con los animados.

Es decir, otros seres humanos.
Sí, hoy una pareja dura lo que dura la gratificación. Es lo mismo que cuando uno se compra un teléfono móvil: no juras fidelidad a ese producto, si llega una versión mejor al mercado, con más trastos, tiras lo viejo y te compras lo nuevo.

¿Qué efectos tiene en el ser humano?
Una actitud racional para con un objeto es una actitud muy cruel para con otros seres humanos. El consumismo es una catástrofe que afecta a la calidad de nuestras vidas y de nuestra convivencia. Creemos que para todos los problemas siempre hay una solución esperando en la tienda, que todos los problemas se pueden resolver comprando, y esto induce a error, nos debilita.

¿Por qué nos debilita?
Porque nos priva de nuestras habilidades sociales, en las que ya no creemos.

¿Cómo construirse a uno mismo, hallar la felicidad en este mundo líquido?
Hay dos factores que cooperan para modelar el camino de la vida humana, uno es el destino, algo que no podemos cambiar, pero el otro elemento es el carácter.

Ese sí lo podemos moldear.
El destino dibuja el conjunto de opciones que tienes disponible, siempre hay más de una opción. Luego el carácter es el que te hace escoger entre esas opciones. Así que hay un elemento de determinación y otro de libertad.

¿Hay que resistirse para ser libre?
Viviendo en una sociedad de consumidores, resistirse a ser un consumidor es una opción posible pero muy difícil. Por lo tanto, la probabilidad de que la mayoría de las personas decida resistirse al consumismo es una probabilidad muy lejana, aunque todas las mayorías empezaron siendo minorías.

¿Alguna solución individual?
Uno no sólo puede, sino que debe vivir su propia vida y el modelo de vida que le encaje, consciente de las consecuencias y costes que acarrea. Y el problema de mejorar la sociedad, y esta es la respuesta a todas las preguntas futuras que me pueda hacer usted.

¿...?
Se resume en hacer que la sociedad sea más benevolente, menos hostil, más hospitalaria a las opciones más humanas. Una buena sociedad sería la que hace que las decisiones correctas sean las más fáciles de tomar

"Calma tus Emociones y mora en la Serenidad"

Lao Tse

Si corriges tu mente, el resto de tu vida se armonizará. Esto es así porque la mente es el aspecto que rige la vida humana. 

Si el río fluye con claridad y limpieza a través del cauce apropiado, todo estará bien a lo largo de sus riberas. 

El Camino Integral depende de la disminución, no del aumento: Para corregir tu mente, confía en el no hacer. Deja de pensar en complicaciones y de aferrarte a ellas. Conserva tu mente desapegada y plena. Elimina la opacidad y la oscuridad mental. Mantén tu mente clara como el cristal.

Evita fantasear y deja que emerja tu pura percepción interior.

Calma tus emociones y mora en la serenidad. No te afanes en la adoración de ídolos, imágenes e ideas, sería como poner una nueva cabeza sobre la que ya tienes. 

Recuerda: si puedes cesar toda tu incansable actividad, aparecerá tu naturaleza integral.

Del Libro Hua Hu Ching (Lao Tse)

NO MATES EL EGO



“El deseo de deshacerse del ego es muy diferente del proceso de dejar de identificarse con la ilusión socialmente condicionada de un yo egoísta.... Lo primero implica una batalla: el ego al tratar de matar al ego, al luchar contra el ego... el ego gana! Lo segundo implica soltar la ilusión de control; es el fin de la lucha, y el medio hacia ese fin es la conciencia".
(Cheri Huber)


En la idea de matar el ego, ¿quién mata a quién? ¿quién vence? ¿quién muere? ¿qué parte de uno es la que se quiere deshacer de otra parte? ¿Cuál es su motivación? 


Como señala la maestra zen Cheri Huber, hay dos cosas que podemos dar por seguras respecto al egocentrismo: Uno, que es un proceso muy astuto; dos, que su mayor función es sobrevivir. 
"El ego tomará cualquier cosa -CUALQUIERA- y la usará para sus propósitos, incluso la noción de matarse/disolverse/trascenderse/auto-aceptarse. Puedes ver el riesgo, espiritualmente hablando, de malinterpretar el 'matar el ego'".

Complementario al riesgo de declarar una guerra interna, la metáfora de matar al ego trae consigo el problema de no apoyar la configuración y el establecimiento de un ego sano, lo cual es tremendamente importante para 'funcionar' en el mundo, y también de reproducir dinámicas relacionales destructivas, particularmente en el contexto de grupos religiosos o espirituales. 

Seres humanos como la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Luther King Jr., Aung San Suu Kyi, Jesús, Buddha, entre otros, no se han caracterizado precisamente por tener un ego débil o muerto. Al contrario, sus personalidades han sido complejas y ricas, su voz única, y su presencia en el mundo llena de su propio estilo. Su aporte vino no de deshacerse del ego, sino de utilizarlo para el bien de todos, dejando de identificarse con él como algo que está separado de todo lo demás. Se necesita de un ego potente para expulsar a los mercaderes de la entrada de los templos…

El ego, según el maestro zen y filósofo David Loy, es como un balde  que creemos que tiene un fondo, y nos pasamos la vida tratando de llenar el balde de lo que queremos y sacando del balde lo que no queremos. Según Loy, el ego es efectivamente como un balde, pero un balde sin fondo, a través del cual la vida en toda su riqueza y complejidad emerge de abajo hacia arriba, ocupando la forma particular de ese balde para tomar forma. Cada uno es una forma específica, única, e irrepetible que la vida tiene de manifestarse. El problema no es la forma del balde, el problema es que creemos que tiene fondo; el problema no es el ego, el problema es que creemos que estamos separados.

LA PRACTICA SUGERIDA

En el ámbito de las relaciones interpersonales, practica  tomar las cosas un poco menos personalmente, y dando el beneficio de la duda en vez de atribuir de inmediato una mala intención a las acciones de los otros.

La idea básica es dejar de luchar contra el ego, y más bien usar la metáfora de quitarle la energía a la sobre-identificación con el ego, creando un espacio donde los hábitos egoístas se disuelvan como pompas de jabón en el vasto espacio, o como una cucharada de sal en medio de un lago.

Fuente y leer más en Mindfulness


"LA ENERGÍA DEL HÁBITO" según Thich Nhat Hanh

Nuestro comportamiento, en muchas ocasiones,  escapa a nuestro control, lamentablemente, lo sabemos. Habremos experimentado, quizás con demasiada frecuencia, que cuando más empeñados estamos en hacer las cosas mejor, en dejar de causar sufrimiento, sin saber cómo, salta nuestra agresividad, de forma inexplicable, como un tigre, y ¡ zas... !, damos el zarpazo a quien mas queremos, tal vez, con palabras que se clavan como cuchillos, o con silencios despectivos que abren abismos oscuros de soledad. Después, la rabia, el desprecio de mi mismo, hasta el llanto, quizás. ¿Qué ha pasado aquí?. ¿A qué responde mi actitud ?. ¿De qué han servido mis deseos, mis firmes deseos, de no volver a las andadas, de no causar más sufrimiento ?.
Almacenado en el archivo oculto de las memorias negativas de nuestro subconsciente, en ese indeseable archivo de las experiencias nefastas, vividas desde nuestra infancia, o antes, hay algo incontrolado en mi que causa daño a otros. “Nuestras pecados ocultos envenenan el aire que otros respiran...” (Bernanos).

Thich Nhat Hanh, monje vietnamita, lo llama “energía del hábito” y nos enseña a liberarnos de esta energía negativa, enfrentándonos a ella, desde la simplicidad, la serenidad y la plena consciencia:


Vasana” es una palabra sánscrita que significa “energía del hábito”. Cada uno de nosotros tiene en él las energías del hábito y ellas nos obligan a hacer las cosas que no queremos hacer; nos obligan a decir las cosas que no queremos decir y que provocaron mucho daño, en nosotros mismos, en otras personas y en nuestras relaciones.

Vuestra inteligencia está lo bastante desarrollada como para deciros que, si hacéis esto, crearéis sufrimiento; si decís esto, crearéis sufrimiento, y a pesar de todo, lo hacéis, lo decís. Después de haberlo hecho o dicho, el mal queda hecho y lo lamentáis. Os golpeáis el pecho, os arrancáis los cabellos, decís: “La próxima vez, no haré ni diré nada parecido”. Sois muy honestos, sois muy sinceros. Pero la próxima vez, cuando la situación se presente, volveréis a hacer lo mismo, volveréis a decir lo mismo; y esto es la energía del hábito. Esta energía del hábito puede haberos sido transmitida por vuestros padres o ancestros, y es por esto que la respiración en plena consciencia os ayuda a reconocer esta energía cuando os invade.

Es muy importante. No hay que combatir esta energía del hábito; es suficiente reconocerla como a ella misma y sonreírla. Así está muy bien: “Hola, mi energía del hábito, sé que estás ahí, no me puedes hacer nada”
Y le sonreís y entonces sois libres. Es una protección maravillosa y es por esto que digo que la plena consciencia es la energía de Dios, la energía del Buda que nos protege. Cada día, practicamos un poco de caminar en plena consciencia, de respiración en plena consciencia y tenemos esta energía para nosotros, esta energía que nos protege. Es muy importante.

Cuando la energía del hábito comienza a manifestarse, continuad simplemente respirando, reconocedla y decid: “Hola, mi energía del hábito, sé que estás ahí. Soy libre. No vas a obligarme a hacer lo que no quiero hacer. No vas a obligarme a decir lo que no quiero decir.” 
Y ahora reaccionáis de manera diferente. Creáis una buena “energía del hábito” para reemplazar la mala energía del hábito y nuestra relación con la o las otras personas es muy importante para nuestra felicidad.

A veces somos desconsiderados a causa de la energía del hábito. Deberíamos tratarnos con mucho respeto, mucha ternura y compasión. Es muy importante tratar a nuestro cuerpo con el más grande respeto, con comprensión, con compasión. Si sabéis cómo tratar vuestro cuerpo y vuestros sentimientos con tal respeto, seréis también capaces de tratar a otra persona con el mismo respeto y es de esta manera que construiremos la paz. 
Creamos la libertad y la liberación y la felicidad en el mundo y cada uno de nosotros puede hacerlo. Esto no exige más que un pequeño entrenamiento y, si tenéis un amigo que conozca la práctica, tenéis muchas oportunidades de sosteneros mutuamente, cultivando, cada vez más, esta energía llamada plena consciencia, caminar en plena consciencia, respirar en plena consciencia, comer en plena consciencia. 



ME DOY PERMISO PARA...

Joaquín Argente
Me doy permiso para amarte.

Me doy permiso para 

separarme de personas que me traten con brusquedad,
presiones o violencia.

No acepto ni la brusquedad
ni mucho menos la violencia
...de nadie.

Las personas bruscas o violentas quedan ya, 
desde este mismo momento,
fuera de mi vida.

Soy un ser humano
que trata con consideración y respeto a los demás.
Merezco también consideración  y respeto

Me doy permiso para
no obligarme a ser “el alma de la fiesta”,
el que pone el entusiasmo en las situaciones,
ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar,
la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos
cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás,
a costa de agotarme yo:
no he nacido para estimularles,
con tal de que continúen a mi lado.

Mi propia existencia, mi ser, ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado, 

deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente:
no he de agotarme haciendo más.
Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas
en el trabajo.

No voy a cargar con responsabilidades 
que corresponden a otros
y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas
hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para
no hundirme las espaldas con cargas ajenas

Me doy permiso para
dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron 
mis padres  y las personas que me educaron.
El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión:
hay también mucha belleza y alegría inexplorada.
Decido abandonar los miedos conocidos
y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo
y lo mejor que aún está por conocer.

Voy a explorar sin angustia.
Me doy permiso para no agotarme 
intentando ser una persona excelente.

No soy perfecto,
nadie es perfecto
y la perfección es oprimente.

Me permito rechazar las ideas 

que me inculcaron en la infancia
intentando que me amoldara a los esquemas ajenos,
intentando obligarme a ser perfecto: 

un hombre sin fisuras,
rígidamente irreprochable.
Es decir: inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme,
a rechazar la hostilidad ajena,
a no ser tan correcto como quieren;
y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras 
a algunas personas, sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para
no estar esperando alabanzas,
manifestaciones de ternura
o la valoración de los otros.

Me permito no sufrir angustia esperando 
una llamada de teléfono,
una palabra amable
o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio
No espero a que vengan esas consideraciones
desde el exterior.
Y no espero encerrado o recluido en casa,
ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia,
la vida es una experiencia de abundancia.

Empiezo por reconocer mis valores,
Y el resto vendrá solo.
No espero de fuera.

Me doy permiso para
no estar al día en muchas cuestiones de la vida:
no necesito tanta información,
tanto programa de ordenador,
tanta película de cine,
tanto periódico,
tanto libro,
tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información.
Me permito no querer saberlo todo.
Me permito no aparentar que estoy al día en todo
o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida
que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar 

con un ritmo tranquilo.
Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy.
Con lo que soy es más que suficiente.
Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios
o alabanzas desmesurados:
las personas que se exceden en consideración
resultan abrumadoras.
Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.
Prefiero las relaciones menos densas.
Me permito un vivir con levedad,
sin cargas ni demandas excesivas.
No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: 
el de ser auténtico.
No me impongo soportar situaciones 
y convenciones sociales que agotan,
que me disgustan o que no deseo. 
No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga 
lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, 
me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no.


Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Elijo lo que me da salud y vitalidad.
Me hago más fuerte y más sereno, 
cuando mis decisiones las expreso 
como forma de decir lo que yo quiero o no quiero,
y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy;
si estoy menos alegre, lo estoy;
si un día señalado del calendario 
es socialmente obligatorio sentirse feliz,
yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo
y no como me ordenan las costumbres 

y los que me rodean:
lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales
lo establezco yo.