CONTEMPLAR LA RESPIRACIÓN, SÓLO ESO.

Nazaret Castellanos



Permítame que le sugiera en estas líneas la tarea a la que yo me entrego cada mañana al despertar. Aunque a veces la tarde me lo permite con mayor holgura.

Querida Hannah, elija una estancia tranquila de la casa. A ser posible evite el sonido o los ruidos, ya sean de la radio o de la calle. Cierre las ventanas si es el caso. El silencio debe acompañar cualquier encuentro íntimo. Y este es el más íntimo de todos, porque se encontrará con usted misma.

Póngase de pie, preferiblemente descalza para poder sentir el suelo y arraigarse a la tierra. Extienda los dedos de los pies. Su encogimiento y opresión son interpretados por el cerebro como señales de alarma. Digámosle al cerebro, desde los pies, que goza de libertad. Mueva y, sobre todo, sienta los pies. Haga de esa sensación de libertad la reinante a lo largo de las piernas. Y, desde ahí, mueva ligeramente las caderas.

Respire hondo, y en cada exhalación deje caer los hombros como si fueran espuma que flota en el espacio. Su cuerpo, ahora, no lucha contra la gravedad, sino que se entrega a ella en un fino equilibrio que la mantiene en pie.

Y siempre, siempre, pacifique el gesto de su cara.

Manténgase ahí, respirando suavemente y sintiendo el cuerpo como una unidad. No dedique su atención a ninguna parte concreta de su cuerpo, sino al cuerpo en sí.

Nuestro colega Merleau-Ponty lo adelantó y hoy lo confirman los neurólogos. Para cualquier trabajo con la mente hay que preparar al cuerpo antes. La vida frenética y los múltiples compromisos que hoy nos ocupan llevan a nuestro cerebro a un estado de constante agitación al que se apega con fuerte resistencia. No es fácil atenuar la actividad eléctrica de un órgano cuya capacidad de aceleración es mucho más intensa que su disposición a enlentecer. Por ello recurrimos al cuerpo, su referencia primordial, cuyos susurros escucha con mayor acatamiento que nuestras firmes palabras.

Siga sintiendo el cuerpo, Hannah, durante unos minutos.

Quizás estos pasos le parezcan innecesarios para una tarea que juzgamos como puramente mental. Sin embargo, solemos caer en el error de sentarnos a contemplar sin habernos preparado. La transición es ya parte de la práctica. Una parte fundamental que la impaciencia hace olvidar. Se trata del acercamiento al encuentro con uno mismo. Un acercamiento que debe ser consciente, pausado y corporal.

Lentamente, tome asiento. En Oriente se sientan en una alfombra o cojín, con las piernas cruzadas. Pero, querida Hannah, a mí me resulta más sencillo hacerlo sentado en una butaca o silla. También es válido. Lo importante es mantener la espalda recta, evitando constantemente la tensión. Tumbarse puede llevarnos a un estado de somnolencia, si no estamos acostumbrados. Mejor permanezca sentada y deje las manos caer sobre sus piernas. No olvide vigilar la espalda, recta pero con dulce firmeza.

Contemple ahora su propia respiración. Contemplar deriva del latín contemplari, «observar atentamente un espacio determinado»; en última instancia, de templum, por lo que significa también «estar en el templo». Querida Hannah, está usted ahora mismo contemplando en la intimidad su propio templo. No se trata de un entrenamiento mental, es un encuentro. 

Observe las sensaciones que produce la inhalación en su cuerpo. Se puede detener en la temperatura del aire al entrar por las fosas nasales. Esas mismas sensaciones dibujan en su mente el recorrido del aire por su nariz. La inhalación es un proceso de resistencia, observe la expansión y presión sobre su pecho y abdomen. Sentirá su diafragma bajar.
La exhalación es más abrupta, como si el aire quisiera fugarse. Contémplelo. Sienta cómo se relaja su vientre, el diafragma se aboveda. Dé cuenta de la huella que deja la espiración en su cuerpo. Como si de una rendición se tratase, la exhalación atenúa los mecanismos cerebrales de la angustia. 
Respete la apnea que la sigue, esa suspensión de la vida encierra grandes misterios.

Concéntrese en su respiración sin alterarla, respetando su esencia, sea cual sea. Obsérvela como aquel que se asoma a un balcón sin ánimo de ver nada. Como si supiera que debe mirar con unos ojos que esperan eternamente. No hay absolutamente nada más que hacer. La vida nos permite este escondite.

Usted y yo somos gente de pensamiento, acostumbrados a analizar, examinar y juzgar. Abandone por unos instantes estos valiosos recursos. Aquí, paradójicamente, solo dificultan la tarea e impiden sus beneficios. Analizar en vez de contemplar, en esta práctica, puede dañarnos convirtiendo una labor fructífera en un obstáculo para nuestra psicología.

Siga observando su respiración, querida Hannah. Enfoque su atención, una vez más, en su nariz. Note el cosquilleo que puede acompañar a la exhalación. Observe como cada inspiración mueve con sutileza su cuerpo y sienta el péndulo del movimiento corporal entre cada inhalación y exhalación. Expansión y contracción. Es la vibración que permite la vida. No olvide que su mirada es la de aquella que se encuentra con su templo.

No piense, querida Hannah, que estos minutos de práctica que no suelen superar la media hora han sido en balde. Comprendo que la densidad de nuestras agendas no permite muchos huecos, pero entenderá con el tiempo que este pequeño retiro es prioritario y se tornará necesario cuando saboree sus beneficios. Yo mismo he juzgado muchas veces como más importante cualquier otro ejercicio intelectual. Por supuesto, no los descarto, pero ahora sé que estos paréntesis permiten a nuestro cerebro florecer.

La actividad neuronal, cuando contemplamos nuestra respiración, es superior a cuando dirigimos la atención a cualquier estímulo del exterior. Al hacerlo se fortalece un área cerebral llamada corteza cingulada, exactamente su parte anterior, que está más cerca de la frente, y esta región está involucrada en la gestión del estado de ánimo, al que dedico tantas horas de mi pensamiento.

Durante esa escasa media hora de observación interior de la respiración se produce un crecimiento de las conexiones neuronales, y se organizan de forma más óptima las redes cerebrales que se encargan de nuestra conducta. Y digo óptima, querida Hannah, porque, según cuentan los colegas neurólogos, esos cambios cerebrales que provocamos al observar la respiración están asociados a un mayor bienestar y a la prevención de alteraciones mentales. Le confieso que me asombró leer en las revistas científicas que la actividad del cerebro es mayor cuando la mirada se dirige hacia dentro que cuando observamos lo ajeno, como si el cerebro supiese que es a él a quien se está observando. Pero ¿cómo lo iba a saber? Sin duda, es volver al templo.

Observe, querida Hannah, que, pese a todo, su cuerpo siempre sigue respirando. Ánclese a la respiración como el barco amarrado ante la tormenta. Siempre estará ahí para usted. Siempre permite ese cobijo en el que contemplar sin esperar nada. Deje atrás toda pretensión de comprensión y control, le aseguro que no la ayudarán. Mantenga la mirada en su respiración, una mirada siempre amorosa.

«¡Alégrese!», es ahora el saludo que le dirijo. Solo si se alegra, será usted aquella que puede dar alegría y alrededor de quien todo es alegría, recogimiento, descanso, adoración y gratitud a la vida.

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Nazaret Castellanos en su libro  El puente donde habitan las mariposas

¿A QUÉ LLAMAS VIDA?



- Maestro, sé que no has acumulado nada para vivir en tu vejez. ¿Qué vas a hacer cuando envejezcas? 

- Hijo, cuando me llegue la vejez, espero no estar viviendo. Mientras viva, sigo generando y construyendo. La vejez me llegará cuando no sea capaz de levantarme ni de comunicarme ni de convencer; para ese entonces, cerraré los ojos, me despediré de los que amo, y me iré al otro lado a esperarlos. ¿A qué llamas vida? ¿Estar respirando sentado en una silla sin poderse valer? Eso no es vida.  

Fuente: 4 grandes verdades

QUÉ ES EL CHIKUNG (QIGONG)

 


La palabra "Qigong" (ChiKung) puede resultar intimidante. Suena extraña, mística y compleja. Pero analicémosla en detalle, porque es, de hecho, una de las palabras más hermosas, sencillas y descriptivas que jamás encontrarás.

LA NATURALEZA DE LOS PENSAMIENTOS



Cuando podemos tranquilizar el cuerpo, la respiración y la mente, surge naturalmente una sensación muy cómoda y agradable. Al ampliar esta sensación, descubrimos que nos sentimos muy a gusto con ella... y podemos volver a experimentar esta sensación, una y otra vez, en la meditación diaria. 

QUE NADIE ROBE TUS SUEÑOS


Había, una vez, una joven que sentía pasión por la danza y practicaba sin cesar, soñando con que, un día, se convertiría en una gran profesional. Cada día anhelaba tener la oportunidad de mostrar su habilidad ante alguien que pudiera cambiar su destino. 

AÑO NUEVO CHINO 2026

 


El Año Nuevo Chino es la celebración central del calendario lunar asiático y marca el inicio de un nuevo ciclo anual, dentro de un sistema de medición del tiempo distinto al calendario occidental.

EL CABALLO


En una aldea había, en una ocasión, un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco.

EL PIE DEL CAMELLO

 



“El pie del camello tiene una cualidad relajada, permitiendo que el pie se aplane con el paso, de manera que no se hunde en la arena, algo así como una raqueta de nieve. 

LIDIAR CON EL EGO AJENO

“Dos no se pelean si uno no quiere”.
Proverbio español




Más allá de cuidarte a ti mismo, para ser feliz es fundamental que aprendas a relacionarte sabiamente con los demás.

ISAAC EL SIRIO




Conocido también como Isaac de Nínive, este monje ermitaño del siglo VII marca uno de los hitos del monacato oriental.

TRES HOMBRES CON SUS DOS SACOS





En una antigua leyenda, tres hombres caminaban por un largo sendero, cada uno cargando dos sacos atados a su cuello: uno colgaba sobre el pecho y el otro a sus espaldas.

CONSEJOS DEL BUDISMO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS


El budismo es el conocimiento de lo espiritual. Podríamos decir que es una interesante filosofía de vida, capaz de ofrecernos un acercamiento hacia nosotros mismos, para enseñarnos grandes y adecuadas estrategias para el día a día. 

EL COLIBRÍ Y EL INCENDIO

-Fábula, Cuento o Leyenda-



Un día, se declaró en el bosque un gran incendio que asolaba todo a su paso.

Todos los animales huían despavoridos y, mientras corrían, vieron pasar sobre sus cabezas al colibrí, que volaba en dirección al fuego. Les extrañó, pero no quisieron detenerse.

DEJA DE ESPERAR


Tu vida empezará a cambiar cuando dejes de esperar



A menudo nos dicen aquello de que esperar siempre vale la pena, que hay que tener paciencia porque las cosas siempre acaban llegando. Ahora bien, no hay que caer en el extremo de dejar nuestra existencia “en modo espera” permitiendo que se escape nuestro presente.

EL REY MOMO





Un día, mientras el rey Momo, famoso por su  sabiduría, paseaba por los jardines de su palacio, se le acercó uno de los sirvientes y le preguntó:

- Disculpad majestad, ¿cuál es el secreto de vuestra gran sabiduría?

- Muy sencillo: Tengo dos orejas y una boca, así que escucho el doble de lo que hablo.


(autor desconocido)



MONASTERIO SHAOLIN



Su nombre en cantonés es "Siu Lam" y se trata del antiguo monasterio Shaolin, reconocido como cuna de las artes marciales,

LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN

 Sogyal Rinpoché



Toda práctica de la meditación puede sintetizarse en estos tres puntos fundamentales: 

    -Llevar la mente a casa
    -Liberarse 
    -Y relajarse.

EL TIEMPO





Desearíais medir el tiempo, lo ilimitado y lo inconmensurable.

Desearíais ajustar vuestro comportamiento y hasta regir el curso de vuestro espíritu, de acuerdo con las horas y las estaciones.

EL ARBOL NAVIDEÑO, SU ORIGEN



Muchas personas arman el arbolito sin saber por qué lo hacen, ni qué significa, pero cumplen con esa tradición religiosamente. 

HISTORIA DE PAPA NOËL



La historia de Papa Noel, también llamado San Nicolás, Santa Claus o Padre de Hielo, está íntimamente relacionada con el Santo Nicolás de Bari, quien nació en Turquía en el siglo IV en el seno de una familia adinerada. 

SOLSTICIO DE INVIERNO 2025




El día 21 de diciembre de 2025, a las 16 horas 3 minutos (hora oficial peninsular según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional) da comienzo el Invierno.

VER CON EL CORAZÓN



El forastero estaba sentado tranquilamente en medio de la marea siempre cambiante del mercado matinal, tan tranquilamente que, un niño, cuyo corazón estaba en paz, se fijó en él. 

REPOSA EN LA GRAN PAZ NATURAL


Sogyal Rinpoché




Sobre todo, tienes que estar tranquilo, ser lo más natural y espacioso posible. 

Suéltate sigilosamente del lazo de tu angustiado yo habitual, despréndete de toda posesividad y relájate en tu naturaleza auténtica. 

CONECTA CON TU RESPIRACIÓN


¿Cuántas veces hemos tenido la experiencia de estar buscando algo, poner todo patas arriba, y descubrir que lo que estamos buscando está justo delante de nuestras narices?

¿DÓNDE ESTOY YO?




Érase una vez un hombre sumamente estúpido, un loco -o quizás un sabio- que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que, por las noches, casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

NO HACER LO QUE NO QUEREMOS




Cuando se permite que todo sea lo que tiene que ser, el equilibrio de la vida funciona como las virtudes curadoras de una planta. Y lo abarca todo.

Lo único que hace falta es no hacer lo que no queremos.

NOSTALGIA, DESEOS, VIDA

Rainer Maria Rilke

“Ésta es la nostalgia: habitar en las nubes 
y no tener nunca patria en él tiempo. 

VOLVER A HABITAR EL SILENCIO

Antoni Aguiló Bonet 




Albus: la sabiduría de lo no dicho

Albus me mira y yo lo miro. Él parpadea; yo parpadeo. Nos medimos en un duelo sin vencedores ni vencidos, en un diálogo mudo donde él siempre tiene la última palabra. No porque la pronuncie, sino porque se la calla.

LIBERARNOS DE LA FASCINACIÓN Y LA ANSIEDAD. Tarthang Tulku



El mundo es un sitio fascinante, lleno de belleza, de sensaciones maravillosas y de toda clase de atracciones casi irresistibles. Sin embargo, aunque estas atracciones continuamente llaman nuestra atención, rara vez nos dan una satisfacción duradera.

Zen


Zen es Zen y siempre será Zen, independientemente del orden social en el que se enseñe y practique.

EL QI GONG (CHI KUNG), LEGADO DEL EMPERADOR AMARILLO


Qi (CHI) es el aliento, la fuerza vital y Gong(KUNG) es la acción de trabajar, de cultivar el Qi(CHI).

Qi Gong (Chi Kung)es el sistema chino de la energía curativa de la salud del cuerpo, la mente y espíritu, es uno de los componentes más potentes de la Medicina Tradicional China y se ha ido forjando a través de sus cinco mil años de historia.

¿EXISTE EL CIELO?





¿Existe, 
verdaderamente, 
el cielo? 

¿En qué parte del Universo está?




Yo doy fé de que existe y su existencia no se ve, pero se siente. 

CRECEMOS CUANDO DEJAMOS DE DESEARLO. Hablando con Zhao Laoshi.












-Maestro Laoshi, me resulta muy difícil avanzar en mi formación. A veces me canso, me desanimo ante la dificultad, me desespera la repetición de los ejercicios, la rutina. No me siento avanzar, no se a dónde voy, me falta una meta clara.

MEDITACIÓN "ZHAN ZHUANG" (Abrazar un Árbol)


Es una postura que refuerza la unidad psicofísica. El cuerpo está quieto e inmóvil, todo el movimiento sucede en el interior. Dicen los clásicos: “en la quietud está el movimiento, en el movimiento está la quietud”. 

LOS DIEZ MEJORES ALIMENTOS. Y los diez peores

Dr. Fuhrman


Los alimentos vegetales no refinados deben componer la mayor parte de su dieta con frutas y verduras en términos más altos en la escala de densidad de nutrientes concentrados por caloría.

AFLOJAR LA CUERDA, AL HACERSE MAYOR

Antoni Aguiló Bonet en Diario de Mallorca



Ocho cosas antes de morir 
(y una que enseña a vivir)

Vivimos en una época en la que existir no basta: la vida se ha convertido en un imperativo productivo. Cada gesto debe rendir, cada instante generar valor.

TE VERDE "MATCHA"


El té verde Matcha es una variedad de té japonés con increíbles beneficios medicinales y propiedades curativas ideales para disfrutar de una buena salud. Descubre en qué consiste esta deliciosa bebida.

¿FORMA ESTO PARTE DE MI?


Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana.

EL PERDÓN. Thich Nhat Hanh

El perdón es el fruto de la comprensión. ¡Es porque queréis perdonar que podéis perdonar! Podéis tener mucha buena voluntad para perdonar y sin embargo no podéis perdonar porque la amargura está allí siempre, el sufrimiento está allí siempre. Incluso si sabéis que el perdón sería apreciado, no podéis perdonar, incluso si tenéis una buena dosis de buena voluntad. Para mí, el perdón debería ser el resultado de la mirada profunda, de la comprensión. 

Sabed, durante los años setenta, ochenta, hemos recibido, en nuestra oficina de París, muy malas noticias de Vietnam y de los campos de refugiados. Una mañana, supe la historia de una pequeña, una “boat people” de once años. Ella había sido violada por un pirata, en el mar, y cuando su padre trató de interponerse, ellos le lanzaron al océano. Después de haber sido violada por el pirata, la pequeña se lanzó al agua y se ahogó. 
Estas son las noticias que recibimos por correo esa mañana. Recibíamos frecuentemente esta clase de noticias.

Yo estaba enfadado. En tanto que seres humanos, tenéis el derecho de estar enfadados, pero en tanto que practicantes, no tenéis el derecho de no practicar. 

No pude tomar mi desayuno, era demasiado para mí. Fui al bosque vecino a practicar la meditación caminando. Intenté entrar en contacto con los árboles, los pájaros, el cielo azul, para calmarme y comencé por sentarme y meditar. Y la meditación fue larga. 

Durante la meditación, yo me veía como un muchachito, un bebé, nacido en la zona costera de Tailandia. Mi padre es un pobre pescador, mi madre es una mujer que no ha recibido instrucción y la pobreza habita nuestra casa desde muchas generaciones y crezco en ese medio. Cuando tengo catorce años, ha debido ir al mar con mi padre para ganarme la vida. Era muy duro. Y cuando mi padre murió, he debido retomar esto. Había otro pescador que me dijo que había muchos “boat people” venidos de Vietnam y, muy a menudo, traían sus riquezas con ellos, como oro y joyas. Si nos podemos aprovechar sólo una vez, cogeríamos un poco de oro y saldríamos de nuestra eterna pobreza. Siendo un pobre pescador sin instrucción, me dejo tentar y le acompaño para robar a los “boat people”, y cuando veo a un pescador que tiene una relación sexual con una mujer, fui tentado de hacer lo mismo. Miré alrededor de mí, no vi policía alguna, ninguna amenaza, y me dije a mí mismo: “Pruébalo sólo una vez”, y me convertí en un pirata violando a una muchachita.

Ahora, supongamos que estáis en este barco y que tenéis un fusil. Me disparáis y muero. No me ayudáis. Porque en mi vida, nadie me ha ayudado jamás. Nadie ayudó a mi padre, a mi madre. He crecido como un muchacho sin instrucción. Toda mi vida he jugado con muchachos delincuentes. He crecido así, como un pobre pescador. Ningún político me ha ayudado jamás. Ningún educador me ha ayudado jamás. Nadie me ha ayudado jamás y es por eso que me he convertido en pirata. Si me disparáis, yo muero. 

Esa noche, durante la meditación, me he visto como pirata, como joven pescador convertido en pirata. He constatado que a lo largo de la costa tailandesa, esa noche, varios cientos de bebés han nacido y si hoy, nadie les ayuda a tener una instrucción, nadie les ayuda a tener una vida decente, entonces, pienso que esos cientos de bebés, en veinte años, serán piratas. 

Cuando vi esto, mi cólera hacia los piratas descendió en mí. He comenzado a comprender que si hubiera nacido como ese muchachito, en un pueblo de pescadores, me habría convertido en pirata. Ahora, si me disparáis, moriría. 

Cuando la comprensión entra en mi corazón, la cólera comienza a disiparse y en lugar de sentirme enfadado contra ese pescador, experimenté la compasión hacia él e hice el voto de hacer lo que estuviera en mi mano para ayudar a los bebés nacidos la noche última a lo largo de la costa tailandesa. Y la forma de energía llamada cólera se transformó en la energía de la compasión y esto fue posible gracias a la meditación. El perdón no habría sido obtenido sin esta forma de comprensión, y la comprensión es el fruto de la mirada profunda. Yo lo llamo meditación.


UNA CIUDAD, DOS NIÑOS, UN TRÉBOL Y UN RATONCITO

 



Esta historia pasó en un país como esos de los cuentos de Las mil y una noches, donde había una ciudad como Bagdad.


En ella vivía un niño cuya mirada parecía que era verde oliva.

Lo que se veía, casas, objetos, animales, su propia persona eran verdes.

También los otros, padres, abuelos, amigos y vecinos eran de ese color. Como si algo o alguien obligara a todo, y a todos, a tener el verde oliva como único color y razón de vida.

El niño siempre quiso asomarse al mundo.

Saber qué había detrás de ese alto muro que estaba en su calle.

Preguntó a sus padres, que le hablaron de otras cosas.

Preguntó a sus abuelos, que guardaron silencio y sólo le miraron.

Preguntó a sus vecinos, que entraron a sus casas y cerraron sus puertas.

Como nadie se lo decía, un día muy temprano, comenzó a caminar.

Descubrió que toda la ciudad estaba rodeada por el enorme muro verde.

Y caminó… y caminó…

El muro parecía no tener fin.

Pero, caminando a todo su largo, luego de un tiempo, encontró un hueco dejado por alguna bomba de la última guerra.

Miró por allí y descubrió que detrás había un hermoso jardín con azulejos de bonitas formas y colores, pese a estar destruido y en cenizas.

Incendiado, quizás por otras bombas.

Y, también, vio una larga calle que subía como llegando al horizonte.

En medio de aquellas ruinas del jardín, encontró que crecía un trébol. 
Abierto y radiante como un sol.

Y, asustado, cobijándose bajo las tres hojitas verde claro, estaba un ratoncito.

El niño le sonrió.

El ratoncito lo miró.

Y moviendo su pequeño hocico, se le acercó como si lo conociera. 
O como si lo hubiera esperado, seguro que venía a buscarlo.

El niño abrió la palma de su mano, donde  trepó el ratoncito.

El niño, con cuidado, lo guardó en el bolsillo izquierdo de su vieja chaqueta.

Luego, se acercó al trébol y, con un poco de tierra, logró recortarlo, con un trozo de metal que encontró por ahí, para sembrarlo en un lugar más propicio.

Subió por la calle que había del otro lado del muro.

Desde la ventana de un edificio bombardeado, una niña le gritó.

Cuando estuvo a su lado, el niño, que ya no era verde, le entregó el trébol.

La niña lo tomó en una de las palmas de sus manos, que había acomodado como una pequeña maceta, y lo acercó a su corazón.

Luego, le dio su otra mano al niño.

Ambos, tomados de la mano, como en el final de una película de Charles Chaplin, siguieron subiendo por la larga calle que llegaba hasta el horizonte.

Cargando el sencillo tesoro de un trébol y un ratoncito que, como ellos, sobreviven a la crueldad, la estupidez y la guerra de las personas grandes.


Fuente: Los cuentos que les cuento

LA MIRADA MÁGICA

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Se dice que los monjes iluminados (bodhisatvas) bendicen todo lo que ven… 

Cuando se logra transformar la mirada en bendición constante, se llega a la mirada mágica. 

EL HOMBRE SANTO. Cuento budista


Había, una vez, un hombre sabio y santo que vivía en una pequeña casa, en lo alto de una montaña de difícil acceso, en las proximidades de una aldea china. A pesar de su silencio y sencillez, se había propagado por la campiña su sabiduría y santidad.

Un hombre de la aldea decidió hacer el difícil viaje para visitarlo. Cuando llegó a la casa, vio a un viejo sirviente que lo saludó en la puerta, y le preguntó qué deseaba. 

- Quisiera ver al sabio hombre santo. 

El anciano sonrió y le indicó que lo siguiera. 
Mientras caminaban por el interior de la casa, el hombre de la aldea miró con impaciencia por todos lados, anticipando su encuentro con el hombre santo. Cuando se vino a dar cuenta, había sido conducido a la puerta trasera y sacado afuera. 

Se detuvo y se giró hacia el criado: 
- ¡Pero quiero ver al hombre santo! 

- Usted ya lo ha visto – dijo el viejo-. A todos a los que usted pueda conocer en la vida, aunque parezcan simples e insignificantes… véalos, a cada uno, como un sabio hombre santo. Si hace esto, entonces cualquier problema que usted haya traído hoy aquí, estará resuelto.

(autor desconocido)

EL ARTE DE NO HACER. Diálogos con Zhao Laoshi



-Maestro Zhao, en un texto denominado taoísta sobre El Arte de no Hablar, he leído: “Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión”.

EGOISMO

 



El Primer Ministro de la Dinastía Tang fue un héroe nacional por su éxito como estadista y como líder militar. Pero a pesar de su fama, poder, y salud, se consideraba un humilde y devoto Budista.

A veces visitaba a su maestro Zen favorito para estudiar con él, y parecía que se llevaban bien. El hecho de ser primer ministro parecía no afectar su relación, que parecía ser la de un venerado profesor y un respetuoso alumno.

Un día, durante su visita usual, el Primer Ministro le preguntó al maestro:

- ¿Su Reverencia, qué es el egoísmo de acuerdo al Budismo?

La cara del maestro se volvió roja, y con una voz condescendiente e insultante, le respondió:

- ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?

Esta respuesta inesperada impactó tanto al Primer Ministro que se quedó callado y furioso. El maestro Zen sonrió y dijo:

- ESTO, Su Excelencia, es egoísmo.


EL MIEDO A LA MUERTE

 

No es agradable pensar que tendremos que morir, pero si superamos nuestra renuencia a pensar en ello, y desarrollamos consciencia de la muerte, podemos protegernos del miedo y de la confusión mental que nos embargan cuando la muerte nos llega inesperadamente.

PRÁCTICA TAOISTA DE "LA SONRISA INTERIOR"





La Sonrisa Interior es una verdadera sonrisa dirigida a todas las partes del cuerpo, incluyendo los órganos internos y el sistema nervioso.

LO FUNDAMENTAL Y LO ACCESORIO




Un hombre se perdió en el desierto. Al cabo de unos días ya punto de morir de sed, vio que una caravana se acercaba. Como pudo, llamó la atención de los viajeros, que presurosos se dirigieron hacia el necesitado. Éste, con un hilo de voz apenas pudo decir:
-Aaaguaa...