El apodo más común para el Tai Chi en Occidente es"Meditación en movimiento."Esta es, sin duda, la descripción más precisa y hermosa que existe. Capta a la perfección la genialidad única de este arte: es una práctica física que impulsa un estado mental meditativo.
Analicemos exactamente qué significa eso.
El componente "meditación":
En una meditación sentada tradicional, el objetivo es aquietar la mente. Se le indica que se concentre en su respiración y, cuando su mente divaga, debes traerla de vuelta, con suavidad, sin juzgarla. Esta es una habilidad difícil. A la mente, o "Mente de Mono", como la llaman los budistas, le encanta saltar de un pensamiento a otro: de la lista de la compra a un arrepentimiento del pasado y a una preocupación futura.
En Tai Chi, se te asigna un trabajo más complejo y atractivo. Debes concentrarte en:
● Tu precisión de la postura.
● El cambio de peso de un pie al otro.
● La coordinación de tus manos, pies y cintura.
●La secuencia de la forma (¿qué movimiento viene a continuación?).
● Tu voz profunda y rítmica: la respiración.
Con todas estas tareas en las que concentrarse, su "Mente de Mono" simplemente no tiene suficiente ancho de banda para preocuparse por su bandeja de entrada de correo electrónico. La forma de Tai Chi requiere que estés presente. Si tu mente divaga, flaquearás, perderás el equilibrio u olvidarás el siguiente paso.
La forma misma se convierte en tu meditación. Cada movimiento es un "koan" para el cuerpo. Estas intentando ser consciente; la práctica exige atención plena. Estás aprendiendo a anclar tu atención en la realidad física del momento presente de tu cuerpo, mientras se mueve por el espacio.
El componente "Movimiento"
Aquí es donde reside la verdadera genialidad. La meditación sentada es invaluable, pero tiene un inconveniente: estás practicando la quietud, en quietud. En el momento en que te levantas y reingresas al movimiento caótico de tu vida diaria, es increíblemente difícil mantener ese estado de calma.
El Tai Chi es el puente. Estás practicando calma, en movimiento.
Estás entrenando a tu sistema nervioso para que permanezca relajado, centrado y "en la zona", mientras te mueves, giras y te transformas. Esta es una habilidad mucho más práctica para el mundo real. ¿Puedes mantener la paz interior en un atasco? ¿Puedes mantener la calma y la estabilidad durante una conversación difícil? El Tai Chi es un entrenamiento físico para esta resiliencia del "mundo real".
Te enseña, a un nivel celular profundo, cómo enfrentar una "fuerza", ya sea un empujón físico o un correo electrónico estresante, y no responder a ella con una tensión rígida. Te enseña a producir, redirigir y neutralizar esa fuerza, todo ello mientras permaneces conectado a tu propio centro.
Los principios unificadores
El Tai Chi no es solo una secuencia aleatoria de movimientos lentos. Se rige por un conjunto de principios profundos que lo transforman de una simple coreografía a un sofisticado arte interior. Los principios esenciales son:
1. Enraizamiento (Gen): Esta es la sensación de estar profundamente conectado a la tierra, como un árbol. Tus pies son las raíces y tu cuerpo es el tronco fuerte y flexible.
2. Relajación (Cantado): Esta no es la relajación flácida de una medusa. Es una relajación profunda, activa, liberación de toda tensión innecesaria. Las articulaciones están abiertas, los músculos relajados y el cuerpo "cuelga" de un único punto en la parte superior de la cabeza.
3. Movimiento desde el Dantian: el Dantian es el centro de energía de tu cuerpo. En el Tai Chi, todo movimiento se origina desde este centro. No mueves el brazo: tu giro es central y tu brazo le sigue, como un látigo.
4. Devanado de seda (Chan Si Jin): Este es el "secreto" de la estética única del Tai Chi. Los movimientos nunca son rectos ni bruscos. Son continuos, en espiral, como si se tirara de un delicado hilo de seda de un capullo: no se puede tirar demasiado rápido o se romperá, y no se puede detener o se enganchará.
5. Continuidad: La forma es un movimiento único e ininterrumpido. El final de una postura es el comienzo de la siguiente, como un gran río que fluye lento y continuo, perfectamente.
Al combinar estos principios, obtienes "Meditación en Movimiento". Entrenas tu cuerpo para que sea tan fuerte y arraigado como una montaña, pero a la vez tan fluido y adaptable como el agua. Enseñas a tu mente a estar tan concentrada como un halcón, pero tan tranquila y vasta como el cielo.
Es más que un ejercicio a cámara lenta. Es un sistema operativo en movimiento para un ser humano sano, equilibrado y resiliente.
Anya S Kallan en su libro La biblia del Tai chi y del Qigung
































