Percibir la Naturaleza

Eckhart Tolle


Necesitamos a la naturaleza para que nos enseñe el camino a casa, el camino de salida de la prisión de nuestras mentes. Nos hemos perdido en el hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar: estamos perdidos en un complejo laberinto, en un mundo de problemas.

Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales todavía saben. Nos hemos olvidado de ser: de ser nosotros mismos, de estar en silencio, de estar donde está la vida: Aquí y Ahora. 

Cuando diriges tu atención hacia algo que ha venido a la existencia sin la intervención humana, sales de la prisión del pensamiento conceptual y, en cierta medida, participas del estado de conexión con el Ser en el que todavía existe todo lo natural. 

Llevar tu atención a una piedra, a un árbol o a un animal no significa pensar en ellos, sino simplemente percibirlos, darte cuenta de ellos. Entonces se te transmite algo de su esencia. Puedes sentir lo aquietado que está y, sintiéndolo, surge en ti esa misma quietud. Sientes lo profundamente que descansa en el Ser, completamente unificado con lo que es y con dónde está. Al darte cuenta de ello, tú también entras en un lugar de profundo reposo dentro de ti mismo.

Cuando camines o descanses en la naturaleza, honra ese reino permaneciendo allí plenamente. Serénate. Mira. Escucha. Observa cómo cada planta y animal son completamente ellos mismos. A diferencia de los humanos, no están divididos en dos. No viven a través de imágenes mentales de sí mismos, y por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes. El ciervo es él mismo. El narciso es él mismo. 

Todas las cosas naturales, además de estar unificadas consigo mismas, están unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad reclamando una existencia separada: «yo» y el resto del universo. La contemplación de la naturaleza puede liberarte del «yo», el gran creador de conflictos. 

Percibe los múltiples sonidos sutiles de la naturaleza: el susurro de las hojas al viento, la caída de las gotas de lluvia, el zumbido de un insecto, la primera canción del pájaro al amanecer. Entrégate completamente al acto de escuchar. 

Del libro "El Silencio habla". E.Tolle

Tai chi, la gimnasia energética china

En apariencia, es una gimnasia de movimientos muy suaves y armoniosos, una especie de «meditación en movimiento», una forma de sentir la vida más cercana al latir natural de las cosas. 
Con una plena conciencia de la correcta colocación del cuerpo, la mente «abraza» cada movimiento, evitando distracciones que puedan dispersar la concentración mental.
Los grandes maestros aseguran que la importancia del Tai chi radica en sus aspectos internos más que en su forma externa. 
Cada movimiento y cada postura se intensifica con un estado anímico sereno. 
La relación cuerpo-mente llega a su máxima expresión en esta disciplina. Es una forma particular de conciencia corporal que incluye un sentido del movimiento en los músculos, articulaciones, ligamentos y huesos, y permite comprender de dónde viene la respiración. 
Del mismo modo el equilibrio y la posición del cuerpo deben vigilarse constantemente para aumentar la precisión y la estabilidad de cada postura, por lo que se requiere, cómo no, una marcada concentración.

El Tai chi es el símbolo de las fuerzas opuestas y a la vez complementarias del yin y el yang. Cuando un practicante comienza una forma (tabla encadenada de movimientos), estos dos principios se manifiestan al estirarse y contraerse; al inspirar y exhalar; al abrirse y cerrarse; al cambiar la actitud mental de pasiva a activa y en todo un sinfín de pequeñas acciones que, a través del movimiento adecuado se irán mezclando y combinando para armonizarse y dar como resultado quietud a través del movimiento.

Se puede decir que es una gimnasia curativa con dosis de arte marcial, compuesta de una serie de movimientos lentos y armoniosos que deben hacerse con una gran suavidad y relajación. Dichos movimientos se realizan siempre de forma natural, sin esfuerzo: sería incorrecta toda postura que lo requiera.


Un aspecto importante del Tai chi es el de la proyección de energía. Al practicarlo es importante visualizar cómo se mueve la energía (chi) por unos sutiles canales para que, a través de nuestra mente, se active y se favorezca nuestra circulación energética corporal.


Ver artículo completo en  Odisea Chi

LAS SALUDABLES MANZANAS

Las manzanas contienen fitoquímicos capaces de disipar las enfermedades e incluso desintoxicar el cuerpo después del alcohol y desde siempre fueron recomendadas por la Medicina Tradicional China, ya que para una buena dieta los procesos digestivos suaves son la clave de una buena salud general, según ésta medicina antigua.
Todos los alimentos tienen una cierta naturaleza relacionada con la temperatura según la Medicina China, ya sea fría, tibia o caliente, cuando es demasiado o muy poco se encuentran en desequilibrio y esto puede llevar a deficiencias en el cuerpo, causando problemas con el Chi (energía vital según la medicina china) y conduciendo a la enfermedad.
Sin embargo las manzanas en este aspecto son neutrales entre el resto de las frutas, debido a que es un fruto dulce y seco, condiciones que se traducen en muchos beneficios para la salud como un factor reequilibrante de la energía.
Muchas frutas y vegetales contienen fitoquímicos, una sustancia química natural en las plantas que ayuda a dar color, sabor y textura, pero los contenidos en las manzanas se encuentran en la cáscara, que es donde se encuentran la mayoría de los antioxidantes de la fruta . Según el Supremo Centro de Ciencia Qi gong, hay 385 fitoquímicos en una manzana y este contenido es muy importante para la salud del sistema inmunológico, ya que los fitoquímicos son capaces de disipar enfermedades graves, tales como cáncer de pulmón y colon, según ésta medicina oriental.
No obstante cuando las manzanas se cultivan, almacenan y procesan pueden variar el número de fitoquímicos, así como también éstas propiedades cambian de estación a estación y de año a año. Las manzanas cultivadas en la luz del sol a menudo tienen más fitoquímicos que las cultivadas en la sombra. Los fitoquímicos tienen propiedades anti-inflamatorias y anti-virales que protegen el cuerpo, puntualizando que se encuentran en y por debajo de la cáscara.
En la medicina china tradicional los diferentes colores de manzana representan diferentes partes del cuerpo, así las manzanas rojas protegen el corazón y los vasos, reduciendo el contenido de lípidos, en cambio las manzanas verdes son probablemente las más beneficiosas, a pesar de que representan alhígado, se dice que desintoxican todo el cuerpo interiorpromueven el crecimiento de los dientes y los huesos, además de ayudar a combatir la depresión.
Las manzanas amarillas ayudar a proteger la vista.
Fuente: Nutridieta y Odisea Chi

La Piedra y El Árbol

Había una vez un sabio que vivía en Abdadam, cuyo refugio estaba siempre rodeado de discípulos, gente que había llegado desde muy lejos y desde cerca para escuchar su sabiduría y tratar de adquirir conocimientos y realización espiritual.

A veces les hablaba; otras veces no. A veces les leía libros; en otras les daba actividades a realizar.

Los discípulos trataron, por décadas, de entender el significado de sus palabras, de penetrar en la profundidad de sus señales, de sus signos y de sus símbolos; y en todas formas posibles, de estar más cerca de su sabiduría.

Aquellos pocos que lograban entender lo que él intentaba transmitir eran los que no consumían su tiempo tratando de analizar el porqué de todo. Cultivaban la paciencia, la atención y la constancia, y evitaban pensar mediante asociaciones verbales, frases citadas y hábitos de pensamiento adquiridos, y aceptaban con sicera obediencia lo que sus maestro les aconsejaba.

El resto, la gran mayoría -como es común-, se reunían en grupos y estaban a veces excitados, a veces deprimidos, pero siempre voraces y codiciosos como caníbales aunque fuera de una astilla de atención o de aquello que consideraban que constitutía su propio bienestar. En realidad, bajo ese barniz de conducta respetuosa y hasta servil hacia el Maestro, se escondía un salvajismo tal que, si hubiesen creído que devorándolo a él o a alguno de sus discípulos avanzados, adquirirían el conocimiento que alucinaban necesitar, lo hubiesen llevado a cabo sin dudar.

En su locura mental confundían los febriles deseos con las verdaderas necesidades.

Tenían toda clase de excusas para su modo de pensar y actuar, excepto por supuesto, las verdaderas.

Finalmente, luego de muchos años, uno de este grupo, es decir: el más cobarde de los valientes, el menos digno y por tanto su cabecilla, se armó de valor para abordar al viejo directamente. Es que el Viejo siempre se había comportado de manera digna, y se dirigía a ellos de manera soberana y un tanto altiva, lo cual infundía en todos un respeto instintivo.

Ellos creían que su maestro, a consecuencia de su desarrollo, debía ser así: altivo y mirándolos por arriba; y que como la pluma, no puede evitar escribir si la empujan. No concebían que esta conducta formaba parte de su enseñanza, como correctivo a la poca honradez que los discípulos tenían hacia sí mismos, a fin de que pudiesen tomar ejemplo e intentar ser también dignos hacia ellos mismos. Pues ciertamente no estaban a la altura de la situación. 
En realidad, bajo esa apariencia de altivez este Maestro era muy humilde, incluso todas las noches en secreto se inclinaba a orar hasta las lágrimas por sus discípulos, implorando que fueran disimuladas sus faltas, y recompensados con la oportunidad de cultivar la virtud. Su conducta externa era sólo eso: exterior; interiormente estaba completamente desapegado de esta altivez. ¿Porqué el Maestro no sacaba a la vista esta humildad? Porque sus discípulos hubiesen hecho de la humildad una santurronería consagrada a disimular su hipocresía, lo cual les hubiera resultado más dañino que la arrogancia. La falsa humildad es mucho peor que la arrogancia.

En pago a esto, la mayoría jamás entendió el mensaje, y se dedicaban a imitarlo externamente, comportándose de manera altiva, despectiva y arrogante y su blanco fueron los discípulos más nuevos o jóvenes, incluso llegaron a formar elites según la antigüedad que tenían con el maestro, y aún peor, según su capacidad económica. Llegaban así a aseverar cosas del tipo: "Sólo puedes avanzar en el camino si al menos llevas 20 años con el Maestro" o "La prueba de que estás avanzando en el camino la encontrarás cuando tu billetera engorde, y tengas una gran empresa, y te pagues los viajes para acompañarlo como un cortesano a todas partes en donde enseña el Viejo". 


La verdad es que no querían ver o comprender que sólo un pésimo estudiante puede pasar 20 años estudiando lo mismo; y que la cercanía al Maestro sólo les está permitida a los más duros de entendederas, pues los más listos entienden todo con un gesto, una palabra e incluso a algunos sólo les basta el lenguaje del corazón y por tanto un viaje de 12.000 km no es más que un desperdicio de recursos y una pérdida irrecuperable de tiempo; ellos no estaban interesados en el trabajo sobre sí mismos, ni en el conocimiento, ni en cultivar una forma de "Ser"; sino en fomentar la autoimportancia y las relaciones y niveles sociales; y de muy buena gana este Maestro se habría librado de semejante hato de Dumbos, a no ser porque les había dado su palabra cargando con el pesado compromiso de enseñarles.

Retomando la historia, el Dumbo servilmente le dijo: "Hay algunos de nosotros, Oh Gran Sabio, que hemos estado tratando de seguir el Camino del Conocimiento durante toda nuestra vida. Nos estamos haciendo viejos y sentimos que debemos decirte desde lo más profundo de nuestro corazón que necesitamos indicaciones más claras acerca de cómo deberíamos proceder".

El Viejo Sabio dio un largo suspiro de resignación, pues como es de imaginar, conocía lo que ocultaban sus pechos, y limpiamente contestó: "Vengan conmigo a la orilla del mar, y les mostraré algo que les dirá todo, pero no sé si están en condiciones de oírlo".

En la playa cubierta de piedras, los cantos rolados llegaban y se alejaban involuntariamente con el incesante vaivén de las olas, en medio del sordo tronar submarino. El Viejo tomó una del agua y preguntó al discípulo: "¿Cuánto tiempo ha estado esta piedra aquí?"

El hombre dijo: "Está bastante gastada, y empequeñecida; debe haber estado dando vueltas en este lugar por muchos milenios".
"Ahora", dijo el Sabio, "tómala, pártela y dime qué encuentras".

Rompieron la piedra y vieron que adentro había más de lo mismo de lo que había fuera.

"Observen que a pesar de haber estado sumergida en el océano por incontables años, la médula de esta piedra está tan seca como si nunca hubiera estado siquiera cerca del agua.

"Ustedes, gente, son como esta piedra. Rodeados de sabiduría, con vuestra necedad, impaciencia, voracidad autoimportancia y avaricia impiden que ella los penetre. Pero hay un talismán que permitirá que la cualidad transformadora de la enseñanza se difunda en lo más profundo de vuestro ser; a diferencia de esta piedra, que no tiene oportunidad alguna.

Esta cualidad es la contención de los impulsos y pareceres personales, la constancia en el trabajo y la honestidad para consigo mismos y para con el objeto de su búsqueda; estos tres elementos ustedes los llamarán tres cualidades separadas, pero en realidad forman parte de una sola. Ven esta cualidad como múltiple pues vuestro ser interior está fragmentado".

Dicho esto, llevó a sus seguidores hasta una colina que daba al mar, en donde a pesar de la aridez del lugar, solitario en medio de las cambiantes y nómades dunas de arena, un magnífico árbol arraigado firmemente se elevaba hacia el cielo.

"Este árbol puede vivir y crecer alto y lleno de ramas y frutos en donde ningún otro puede hacerlo. Esto es posible para él solamente porque ha hecho valiosos esfuerzos, signados por la cualidad interior de la semilla que le dio nacimiento, para penetrar sus raíces profundamente en la tierra a fin de encontrar agua, hasta llegar a la fuente de vida, el manantial que corre oculto, por debajo de toda esta aridez.

Aprendan la lección, mis amigos".

EL PODER TRANSMUTADOR DEL SOL

Enrique de Vicente

Vuelven los temores apocalípticos, basados en noticias y suposiciones diversas; y seguirán aflorando otros nuevos, a medida que se acerque 2012. Por el momento, muchas de ellas carecen de fundamento para considerarlas una amenaza, como el descubrimiento de cuerpos celestes que parecen coincidir con algunas profecías. Otras, como la máxima actividad solar a la cual nos acercamos, plantean amenazas reales para nuestra civilización, ante las que debemos tomar las medidas adecuadas. Pero ni en el peor de los escenarios imaginables, supondrían la extinción de la vida ni de las sociedades humanas. 
Durante miles de años, civilizaciones distribuidas por todo el planeta han venerado al Sol como el gran padre de todos los dioses, aquél que rige la vida y la muerte, el arquetipo del despertar y del Sendero iniciático que conduce a la transformación. Esto no es sólo una imagen incrustada en nuestro inconsciente colectivo. Numerosos descubrimientos científicos demuestran que sus radiaciones producen mutaciones evolutivas o malignas en las especies vivas, hacen que las cosechas prosperen o escaseen. Por ello, el Sol es el Gran Hacedor, que crea lo nuevo y destruye aquello incapaz de adaptarse a las nuevas condiciones. 
La poderosa energía lumínica que ahora llega hasta nosotros trae una información nueva que podría transformar nuestras células. Para activarla e irnos acostumbrando a la nueva vibración solar que cada vez será más intensa, resultan adecuadas prácticas de antiguas tradiciones como ésta: cuando el Sol brilla en el cielo, inspiramos imaginando un vórtice o espiral de energía que sale de éste y va hasta nuestro plexo solar; luego expiramos, extendiéndola por todo nuestro cuerpo. 
En lugar de entregarnos al sopor que su intensa energía nos produce, deberíamos mantenernos activos, sintiendo –mientras caminamos– que somos como un sol, emitiendo hacia fuera vórtices energéticos desde el plexo solar. Es una buena forma de comenzar a asimilar el poder transformador del Sexto Sol, cuyo advenimiento anuncian todas las tradiciones mesoamericanas: un proceso de muerte y resurrección o regeneración vivido por el astro rey, que tendría su reflejo en la Tierra y en la Humanidad. Éste, y no un mensaje catastrofista, fue el profundo legado profético de los antiguos. Que lo malinterpretemos o nos burlemos de él es sólo culpa de nuestra ignorancia. 
Tomado de Akásico

El saboreo de la mente

La mente es una función que gusta de pasar todo por el tamiz de la razón.

Hay diversos modos de mirar, infinitos, pero mencionaré dos. Uno es desde el Si mismo y otro es desde la mente. O sea, con filtros o sin filtros.

Cuando el sabio habla, se dirige al Si mismo, a la comprensión no filtrada… de corazón a corazón.

Cuando el erudito habla, es la razón queriendo dominar los conceptos… le gusta discutir, o ser apreciado por sus oyentes… a muchos les gusta roer los huesos conceptuales de la mente, y asi autodemostrarse su valía…

El duelo de espadas, la esgrima conceptual  de maestros, o maestro y discípulo, no pretende que haya un vencedor, sino que los dos se disuelvan en el Si mismo, que no saborea éxitos de ninguna clase, el ego queda extinto.

La mente no puede saborear sino huesos, como un sabueso. No puede saborear ni aspirar el aroma de lo esencial.


Del mismo modo que en las artes marciales el practicante se esmera en permitir que el flujo esencial mueva su cuerpo, en las discusiones de discernimiento intelectual entre maestro y discípulo dentro de la vía del jnana, se produce este dejar ir, esta entrega en que el ego, el dueño de las ideas, queda de pronto suspendido, anulado, y prima el silencio sustentador, que permite el flujo de la comprensión, en presencia del resplandor que todo lo aclara. Una presencia eterna y constante que permite la presenciación,  donde el pasado y el futuro existen solo como memoria e imaginación proyectando la película del si mismo que se vistió de cuerpo, en el territorio del tiempo, para llevar a cabo el papel dentro de un esquema social, histórico, ya sea como el jefe de la gran empresa o como el que sirve el café.


Se aclara, como una repentina iluminación, todo el saber que siempre ha estado, y que se reduce a una sola “cosa”, un solo saber: el que sabe no existe, solo hay ser, conciencia y gozo. No existe y nunca ha existido el dueño, el ente, el que buscaba. Lo que siempre ha sido es el Si mismo, todo sabiduría, pues es conciencia que en esencia sostiene todo conocimiento.

Cómo entrenar la Energía con Chi Kung



El Chi Kung se suma a la tradicional práctica del Tai Chi  basada en posturas estáticas y ejercicios de meditación como una forma efectiva de entrenar la energía.
Se trata sin embargo de una antigua técnica que por medio de movimientos estáticos, estiramientos, ejercicios de meditación y automasajes tiene como objetivo alcanzar el bienestar general del individuo que se dedica a esta práctica.
Es una buena manera de mejorar la condición física y muchos practicantes de artes marciales la incorporan a su actividad ya que mejora la condición física ganando en capacidad de concentración y también relajación.
Una mala postura continua hace que los músculos y ligamentos trabajen de manera excesiva con el fin de mantener el cuerpo erguido. Todos estos vicios de posturas con el pasar del tiempo hacen que tanto los músculos como cartílagos y ligamentos sufran por una incorrecta distribución del peso, pudiendo causar lesiones y contracturas además de procesos degenerativos.
El Chi Kung proviene de una realidad física que no es otra que la fuerza de gravedad, por la cual toda la materia va naturalmente hacia abajo y el peso del cuerpo no es una excepción siendo el único momento que se opone a este principio general cuando el cuerpo se encuentra rígido.
Al tensar las extremidades y mantenerse contra la gravedad se produce un proceso que sirve para contrarrestar la fuerza de gravedad que nos sujeta a la tierra. Con esto se está entrenando la energía natural relacionada de forma directa con el modo habitual en que nos desplazamos.
A través de la práctica del Chi Kung se pueden incorporar suaves movimientos de tensión y relajación con los cuales se re-educan zonas del cuerpo que pueden estar afectadas por las malas posturas y el estrés.
Un completo chequeo médico previo, es indispensable antes de comenzar este tipo de disciplinas ya que demandan una capacidad física acorde a mantener por varios minutos una posición determinada.
El Chi Kung sirve para revertir situaciones de contracciones crónicas de hombros o cuello, modificando la rigidez de tendones y músculos, que han perdido la capacidad de relajarse.
Entre los beneficios que dan las posturas estáticas están aquellos que permiten conseguir estar cómodo y relajado en una posición de control y poder.
Asimismo, al trabajar estando totalmente quietos se desarrollan más aquellas habilidades de percepción y sensoriales, que nos dejan tomar conciencia sobre todo el cuerpo y sentir todos los cambios de presión o velocidad que se producen sobre él.
Al estimularse la concentración puede llegarse a un nivel de abstracción importante que lleva a quien la practica a que con solo pensar en un movimiento sea capaz de activar aquellas neuronas que se asocian a él y es por esta razón que el Chi Kung también es considerada una práctica de meditación efectiva que ayuda a dejar de lado el estrés y las tensiones.

¿Porque grita la gente?

Un día, un maestro preguntó a sus discípulos:

- ¿Por qué la gente grita cuando están enojados?

Los discípulos pensaron durante unos momentos:

- Porque perdemos la calma -dijeron.

- Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -preguntó el maestro-. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los discípulos dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía al maestro.

Finalmente, él explicó:

- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego, el maestro preguntó:

- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

El maestro continuó:

- Cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente, no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuando están cerca dos personas que se aman.

Por último, el maestro dijo:

- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia sea tan grande, que no encontrarán de nuevo el camino de regreso.

El despertador

EL "CHI", ENERGÍA O ALIENTO DE LA VIDA

Somos energía y nos movemos en un entorno donde la energía está siempre presente. Es importante detenernos a evaluar y comprender el alcance de esta energía, de tal manera que nos permita aprovechar su manifestación en todo lo que emprendemos, saber utilizarla adecuadamente, mientras permanece en nosotros, así como integrarla con la que nos rodea.

La energía vital o "Chi" es la esencia que nutre nuestra vida y la del Universo. Los conocimientos de la circulación de energía en el cuerpo humano comienzan hace unos cuatro mil años. La medicina china descubrió que la energía circula por canales llamados meridianos que circulan como ríos por todo el cuerpo.

Los sabios de la antigüedad consideraban que sólo bastaba la meditación estática y la respiración para regular el cuerpo y la mente. Con posterioridad, los médicos y físicos chinos afirmaron que para aumentar la circulación energética además de meditar había que moverse. Descubrieron  que obtener paz mental era tan importante como el moverse,  y que movimientos específicos como los realizados en las técnicas de Tai Chi o Chi Kung podían aumentar la energía vital o "Chi " en determinados órganos. Sus conclusiones al respecto fueron las siguientes: los que se ejercitan adecuadamente enferman con menos frecuencia y retrasan el envejecimiento.

Tenemos que saber identificarnos con la energía que nos favorezca en todo lo que hacemos, estar atentos en nuestro comportamiento, en el manejo de las emociones, en la forma en que nos comportamos, además, como gestionar o administrar nuestra energía, de forma que no la malgastemos. A cada movimiento que hacemos la energía está actuando y se mezcla con otros campos energéticos que tenemos que saber controlar, especialmente en cuanto a las emociones y sentimientos que pueden dar paso a un uso negativo de la energía, como también positivo, depende cómo se le maneje, cómo se afronten las pasiones, los deseos, todo aquello que puede perjudicarnos y dar paso a sufrimientos, desgaste, caídas energéticas.

Si la circulación de ¨ Chi ¨ no es la adecuada o se encuentra bloqueada se produce un desequilibrio energético, si este desequilibrio no se corrige puede dar lugar con el tiempo a una enfermedad 


El chi es también conocido como el aliento del Dragón, es la energía que se encuentra y fluye en nuestro cuerpo y en todo lo que nos rodea, incluidos nuestros hogares.

El Chi fluye por nuestro cuerpo a través de los meridianos de la acupuntura. La medicina china nos dice que la enfermedad surge cuando el Chi se estanca o se acelera. El Tai Chi y el Chi Kung cultivan la energía vital para mantener nuestro cuerpo en salud y armonía.

Nuestra energía chi está depositada en nuestro cuerpo físico, distribuida equitativamente en los chakras, centros energéticos, centros que se han de cuidar y  manejar adecuadamente para no desequilibrar la transferencia energética en pro de nuestras acciones, a fin de que nos favorezca y evite pérdida de energía, desgastes que pueden dar paso a enfermedades y situaciones muchas veces graves que originan la muerte.

Maestros chinos de la antigüedad, estudiosos de la energía chi, al circuito de energía de nuestro cuerpo  le  llamaron la Órbita Microcósmica. En aquellos días, no tenían el conocimiento que tenemos nosotros de la electricidad y, sin embargo, fueron capaces de acceder al flujo de energía electromagnética del cuerpo (CHI). Los maestros aprendieron a utilizar la mente y el ojo interior para guiar el Chi por este circuito. Lo utilizaban para curarse ellos mismos estableciendo así la base de un trabajo espiritual. Según iban desarrollando sus sentidos internos para distinguir y catalogar el Chi dependiendo de sus diversas fuentes (el sol, la luna, las estrellas, etc.), aprendieron a absorber más Chi de cada una de estas fuentes para pasarlo al su cuerpo 

La Órbita Microcósmica es como un gran depósito de Chi que nos abastece, nutre y  alimenta al resto del cuerpo. En primer lugar, llena los Canales Extraordinarios o ancestrales (en total, son ocho los Canales Extraordinarios, siendo los dos primeros el Gobernador y el Funcional, que forman la Órbita Microcósmica. Estos alimentan los otros seis). Después, llena los doce Canales Ordinarios: los seis Yin y los seis Yang. Los canales Yin y los Yang están todos conectados con alguno de los órganos vitales. Así es como la meditación de la Órbita Microcósmica envía Chi nutritivo a todo el cuerpo. 

Todos hemos o ha nacido con el circuito de la Órbita Microcósmica abierto y con suflujo activiado. Incluso en el seno materno  el Chi de un feto fluye por su propia órbita Microcósmica. Después de nacer, este camino está libre y abierto, hasta que aparece la pubertad, cuando el cuerpo siente las presiones del cambio hormonal y el desarrollo físico y las emociones se hacen más fuertes durante la delicada fase de la adolescencia. Empiezan los bloqueos.  El estrés es uno de los principales factores que producen los bloqueos de Chi que aparecen en los canales del cuerpo cuando se es adulto. Al volver a abrir conscientemente la Órbita Microcósmica, aumentamos la eficacia de nuestro consumo de energía y empezamos a  rellenar las pérdidas de Chi.

En definitva, no hay que descuidar lo que representa la energía chi en pro de nuestra vida. Hay que saber alimentar, manejar adecuadamente y aprovechar mientras nos da la oportunidad de permanecer en este plano, donde todo es energía que  tenemos que saber controlar para aprovecharla idóneamente. Esté atento, vigilante en cómo dirige y administra su energía.

Extractado de Pueblo y Sociedad Noticias


LA RANA QUE NO PUDO REACCIONAR

Érase, una vez, una linda ranita que se encontraba en las inmediaciones de un gran humedal, dando eufóricos saltos primaverales, al tiempo que lanzaba al universo su croar acompasado y melodioso (según ella).

Con rebeldía adolescente recién estrenada, acababa de emprender el camino hacia la libertad soñada. ¡Nunca más, en el aburrido y monótono charco materno! ¡Nunca más, sometida a normas y costumbres rutinarias y absurdas! Había llegado la hora de vivir en libertad, de luchar por la subsistencia, de superar miedos y bobas precauciones infundadas. Era el tiempo de la vida.

Pasaron varios soles y lunas de disfrute. Todo le sonreía. Los compañeros de camino eran amables y divertidos. La comida, fácil, al alcance de la boca. Las aguas de las nuevas charcas, frescas y reconfortantes. La cama, mullida alfombra de suave musgo.

Más he aquí que, sin saber cómo, un día, se encontró dentro de un recipiente, lleno de agua limpia, en un lugar desconocido. Subió a la superficie a estudiar su situación. Los sonidos eran extraños. No sabía decir si mejores o peores, desconocía aquel lenguaje. Eran diferentes, eso. Otras melodías, otros ruidos, otras sensaciones. No se alarmó. Dudó, solo un momento, entre dar un gran salto y escapar o adaptarse al nuevo mundo. Decidió vivir las nuevas experiencias.

(La pequeña rana no podía saber –porque sólo sabemos lo que pre-sabemos- que se encontraba en una olla dispuesta para ser cocinada por sus raptores, a fuego lento, muy lento)

La ranita empezó a disfrutar de la tonalidad tibia que el agua iba adquiriendo, al contacto con el leve fuego. Se relajó, extendió sus patas y sus dedos cuan largos eran, dejando que cada milímetro de su piel se impregnara de aquel bienestar tan dulce. Recordó aquella tarde de otoño cuando, acompañada de sus hermanitos y saltando tras su madre, llegaron a un pequeño charco, en el que apenas cabía el sol entero.  Estaba tan dulcemente caliente, que no quisieron salir de él hasta que entró la luna.

Ahora, el supuesto sol no se marchaba del agua, ni llegaba la luna a enfriarla. Al contrario. La temperatura se hacía cada vez más agradable. Le entró sueño, mucho sueño. Un dulce sueño verde, azul y rosa, en el que daba un gran salto, hacia un no se sabe dónde. Un salto lento e infinito, con pérdida de gravedad. Un salto definitivo, sin retorno.


Y así finalizó sus felices días aquella rana, con sed de libertad, que fue cocinada, a fuego muy lento, por unos malvados raptores, conocedores de las dificultades que supone cocinar ranas echándolas al agua hirviendo, porque reaccionan y saltan indignadas, de forma imparable, haciendo imposible su manejo.

ALGUNAS LECCIONES DE "EL PRINCIPITO"

...Lo importante y lo urgente

En un momento memorable del libro, el Principito habla al aviador sobre la importancia de mantener la pureza de la infancia, cuando distinguimos lo que es verdaderamente importante. En el curso de una discusión entre ambos, el niño de los cabellos dorados le pone este curioso ejemplo: “Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: ‘¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio…!’ Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!”
Saint-Exupéry insiste en la idea de la superioridad moral y espiritual de los niños, que saben ver lo esencial y se relacionan con la vida como un juego apasionante. Al llegar a la edad adulta, a menudo nos enterramos en preocupaciones que no nos dejan ver la que debería ser nuestra prioridad: vivir. En palabras del mismo autor, “si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cuál es la estrella que lo guía”.
Esto nos lleva a un síndrome muy común en nuestra sociedad sobreexcitada: la confusión entre lo importante y lo urgente. Entendemos que las urgencias –tareas de empresa, correos electrónicos, llamadas telefónicas, gestiones varias– deben ocupar siempre el primer lugar porque, una vez las hayamos atendido, ya habrá tiempo de ocuparse del resto. El drama es que el listado de lo urgente nunca termina, sino que tiende naturalmente a crecer y crecer, con lo que si nos dejamos arrastrar por esa inercia, jamás encontraremos tiempo para lo importante.
Para cada persona es algo –o una suma de cosas– diferente: el contacto con la naturaleza, la familia, una pasión artística, una meta espiritual… Lo que está claro es que, si no detenemos la maquinaria de lo urgente, lo importante jamás encontrará su lugar.
La enseñanza de la rosa

En uno de los pasajes más bellos del libro, el Principito se hace amigo de un zorro que le explica la importancia de tener una hora fija de encuentro, porque de lo contrario no sabría a qué hora empezar a ser feliz. Cuando el niño y el animal se despiden, este último le hace una reflexión sobre el amor y la responsabilidad, poniendo como ejemplo la rosa que el principito cuidaba en su lejano planeta. Le dice:
—Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante.
—Es el tiempo que he dedicado a mi rosa… —volvió a decir el principito, para recordar.
—Los hombres han olvidado esa verdad, pero tú no debes olvidarla —agregó el zorro—. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
—Soy responsable de mi rosa… —repitió el principito.
Si trasladamos esta metáfora a la situación actual, podemos concluir que la crisis que tanto se prolonga es fruto de una falta de responsabilidad individual y colectiva. Debemos cuidar de la rosa que reclama nuestra atención aquí y ahora, empezando por el medio ambiente.
La humanidad ha domesticado la naturaleza y cambiado el clima, poniendo en peligro la supervivencia de la especie. La única salida es ejercer de jardineros del mundo que hemos creado, escuchando sus avisos y atajando lo que lo enferma, del mismo modo que nos hacemos responsables de nuestra salud corporal.
...
Ver artículo de Francesc Miralles completo en Integral

CHIKUNG PARA LA ARMONÍA


Sun Jun Qing, Nacido en Shanghai, maestro de chikung de la generación 19 de la escuela taóista Wudang Longmen y de la generación 25 del Tao Chikung, fundada por Lao Tse, el maestro Sun sorprende a quines se lo imaginan como un anciano venerable. Sus 37 años contienen la sabiduría de quien ha practicado chikung desde niño. Su padre y a la vez su maestro, el gran maestro Sun Yunhai de la generación 18 de la escuela Wudang Longmen y de la generación 24 del Tao Chikung, le inició también en el arte de curación estas técnicas milenarias del chikung.

-Maestro, ¿podría hablarnos de su experiencia presentando el Wudang Chikung para la Salud aquí en España?

Vivimos en una sociedad marcada por el progreso y la técnica pero donde cada vez más las desgracias y las enfermedades amenazan el derecho a la salud y a la felicidad. Creo que el chikung aporta una metodología para vivir una vida sana y feliz. Desde un pueblo de Valencia, L’Alcudia, empecé el verano pasado a transmitir estas enseñanzas. La respuesta de las personas que participaron en aquellos cursos y en los que se han realizado allí y en otras partes este verano me confirma en la necesidad de difundir estas técnicas por toda Europa.

-En el mundo occidental quizás para muchos la imagen del chikung se reduce a unos ejercicios espectaculares.

En realidad la palabra chikung es reciente, se empezó a usar en los años 50. Chi es la energía vital primaria y Kung significa trabajo, habilidad. Según el tipo de chi, según el objetivo que se pretende, etc., el método va a ser distinto. Se dice que en China hay más de tres mil métodos de chikung. El chikung de las artes marciales, por ejemplo, trabajo un chi duro, sólido. Este chi contiene una gran energía que estalla instantáneamente y por eso se utiliza en diversos malabarismos y atracciones espectaculares.

-¿Como clasificaría el Wudang Chikung para la Salud?

Forma parte del chikung terapéutico o chikung ligero que trabaja una energía de ondas diminutas y delicadas. No tiene, por ejemplo, poder destructivo como el chikung duro pero es capaz de penetrar profundamente y alterar la calidad de las cosas. En realidad, el objetivo originario del entrenamiento de chikung era promover la salud, elevar el conocimiento, fomentar el desarrollo espiritual. Entonces no se hablaba de chikung sino de Yangsheng.

-¿Podría hablarnos de esta metodología?

El Wudang Chikung para la salud entronca directamente con el sentido originario del Yangsheng. Considera que la persona no es sólo cuerpo, pero tampoco sólo espíritu. Cuerpo, espíritu y energía son los tres componentes básicos. Este chikung entiende la salud a los tres niveles y tiene como objetivo la armonía.

-¿Armonía entre cuerpo, espíritu y energía?

Este sería el primer peldaño. El chikung contribuye al equilibro del cuerpo aumentando el oxígeno y favoreciendo la circulación de la sangre. A nivel psíquico-espiritual propone el control de las emociones, el trabajo por los demás, la paciencia y la amabilidad como camino de equilibrio. Por medio de una correcta respiración y de unos movimientos sencillos enseña a absorber la energía ilimitada del cielo y de la tierra y a dirigirla por el interior del cuerpo, así como a eliminar la energía que lo perjudica.

Fuente: Odisea Chi