LA CULPA



-Siento una culpa que me impide vivir.
¿Que puedo hacer?. ¿Puede ayudarme?.


-Hablemos de la culpa.
La culpa……
La culpa es como el sufrimiento.
Es un tipo de sufrimiento….

La culpa no es como el dolor.
El dolor es inevitable, la culpa se puede evitar.
El sufrimiento también se puede evitar.
¿Como hacerlo?

Comprendiendo su naturaleza, viendo la razón por la que surge, percibiendo la causa por la que permanece y alcanzando la certeza de que uno nada puede hacer.

¿Que puede hacer usted para nacer en otra parte?
Nada, pues esto es igual, pero hay que comprenderlo por uno mismo, esto no es teoría, es un camino, ensayo-error, ensayo-error, ver por uno mismo.

La culpa es algo inutil, es un sentimiento que no sirve para nada constructivo.
La culpa destruye, inhabilita, deshace, debilita, limita….

¿De que sirve la culpa?
Reflexione y verá que solo causa dolor.
Rara vez produce consuelo, casi nunca.

Si la culpa supone un desahogo o un sentimiento consolador puede ser justificada durante un determinado espacio de tiempo, en otro caso no.

La culpa puede derivar en un sufrimiento que a su vez puede desembocar en una vía de escape de si mismo, pero la culpa por si misma no suele hacerlo.
La culpa debe evolucionar hacia otra cosa, transformarse, tomar una nueva forma de la que poder obtener algo.

¿Cual es el origen de la culpa?.
¿Cual es el origen de esa culpa en particular?.
¿Algo hecho o dicho?
¿O algo por hacer o por decir?

El asunto es que la culpa está ahí y hay que hacer algo con ella.
Es persistente, indica algo.

¿Podemos cambiar algo ahora?
¿Esa culpa está situada AHORA o es algo pasado, algún recuerdo, algo que acarreamos del pasado?
No digo que no sienta la culpa ahora, en este momento, pregunto si la culpa se situa AHORA.

Tal vez su aparición se deba a algo que no salió como uno esperaba.
Esa es la raiz del origen de la culpa, alguna acción, palabra o hecho que no surtió el efecto que uno esperaba. Pero eso no se situa en el AHORA, lo trae uno del pasado, del recuerdo.

Pensando que puede cambiar algo de lo que ES, uno siente la culpa de su mala acción, de su no acción o de lo que cree SU acción o palabra equivocada.
Esto es porque pensamos que los hechos se producen causados por nuestras acciones.

Si “A” lleva a “B” y “B” lleva a “C”, desde “A” llego a “C”, entonces si puedo llegar de “A” a “C” ¿Para que sirve “B”?.
Y ya nos hemos enredado.

A veces esto parece ser así realmente, parece….

Esto es una forma de pensar normal, lineal, pero irreal, es mentira, de hecho “A”, “B” y “C” pueden existir por si mismos de forma totalmente independiente.
Es en la mente donde se realizan esas asociaciones.

La culpa no aparece ahora, depende de una circunstancia anterior no aceptada (no hay nada que aceptar, pero eso puede llegar a verse solo después). El remordimiento es recuerdo, es un pesar íntimo por algo de lo que nos sentimos responsables directos. Eso es la culpa. No puede uno vivir los remordimientos de otras personas y uno no puede vivir la culpa de otras personas.

No hay que aceptar, eso es acción, no hay que permitir, eso es acción también.
Hay que observar, de forma justa, inafectada, en ese caso la culpa no se percibe como se percibe “normalmente”.

¿Que culpa hay cuando uno duerme?
¿Cuando uno muera que culpa habrá?
¿Quien la sentirá?
¿Quien será el propietario de esa culpa?

La culpa no es inevitable.
Para evitarla hay que comprender su origen y si uno no puede cambiar nada dejar que pase, observala, mirarla sin pasión, mirar la palabra, desnuda, su significado no importa, la palabra, ella sola no desencadena nada, ningún efecto, es culpa pura en su contenido que no condiciona, hay que esperar, dejarla estar sin alimentarla.  No retenerla, la culpa no es útil, no hay que deshacerse de ella mediante la acción, pues la acción hará que se apegue aún más. 


Uno siente la culpa, pero uno no es la culpa. Uno puede observar la culpa y ver el espacio que hay entre uno mismo y el sentimiento, entre uno y la sensación, igual que ocurre con el miedo.
Hay que sentirlo y luego ignorarlo, verlo ajeno, ese es el camino que uno conoce, no conozco otro y ni siquiera sabe uno si es correcto o tan solo posible.

De cualquier forma, pruebe.
¿Tiene algo que perder?



MEDITACIÓN de Atención Plena en la Respiración

Anapanasati

"Aquí, monjes, un monje que se ha ido al bosque, o al pie de un árbol, o a un lugar vacío, se sienta con las piernas cruzadas, sosteniendo erecta su espalda, haciendo emerger la atención plena frente a él." Buddha (Mahà Satipatthàna Sutta)




Esto significa que cualquier persona que pertenezca a uno de los cuatro tipos de individuos mencionados en esta enseñanza - es decir monje, monja, laico, laica - deseoso de practicar esta meditación, debe ir ya sea a un bosque, al pie de un árbol apartado, o a una morada solitaria. Ahí deberá sentarse con las piernas cruzadas, manteniendo su cuerpo en posición erecta, fija su atención plena en la punta de su nariz, el lugar de su objeto de meditación.

Si hace una inhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si hace una exhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si toma una inhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención, si hace una exhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención.
"Inhala experimentando el cuerpo en su totalidad, exhala experimentando el cuerpo en su totalidad" Buddha
Esto es, con atención bien situada, ve el principio, el medio y el final de las dos fases, la inhalación y la exhalación. Conforme practica la observación de la inhalación y exhalación con atención, se calmarán y tranquilizarán las dos funciones de inhalación y exhalación.

El Buddha ilustra esto con un símil. Cuando un hábil tornero o su aprendiz trabajan un objeto en su taller, atienden a su labor con atención fija: al hacer un giro largo o uno corto, saben que están haciendo un giro largo o uno corto. De la misma manera, si el practicante de meditación inhala largamente lo comprende como tal; y si exhala largamente, lo comprende como tal; si hace una inhalación corta, lo comprende como tal y si su exhalación es corta, lo comprende como tal. Ejercita su atención de tal forma que ve el principio, el medio y el final de estas dos funciones de inhalación y exhalación. Comprende con sabiduría la tranquilización de estos dos aspectos, de la inhalación y la exhalación.

De esta forma, él comprende las dos funciones de la inhalación y la exhalación en él mismo, y las dos funciones de la inhalación y exhalación en otras personas. También comprende las dos funciones de la inhalación y exhalación en él mismo y en los otros en rápida alternación. Comprende también la causa del surgimiento de la inhalación y la exhalación y la causa de la cesación de la inhalación y la exhalación, y el momento a momento del surgimiento y la cesación de la inhalación y la exhalación.

Se da cuenta entonces de que su cuerpo, el que ejercita las dos funciones de inhalación y exhalación, es únicamente un cuerpo, no un ego o "Yo". Esta atención plena y sabiduría son útiles para desarrollar una mejor y más profunda atención y sabiduría, capacitándolo para descartar las concepciones erróneas de las cosas en términos de "Yo" y "mío". Entonces, llega a estar capacitado para la vida con sabiduría respecto a este cuerpo y no se aferra a nada en el mundo con avidez, engreimiento o visión errónea. 

Viviendo sin apego, el meditador recorre el camino hacia Nibbàna a través de la contemplación de la naturaleza del cuerpo.  (Mahathera Nauyane Aridhamma)

Artículo completo en: Libros Budistas

IMPONER LA VERDAD


 "Todo está bien y desplegándose como debería" R. Adams


Pregunta: Todos los días trato con personas llenas de odio hacia cualquiera que no sea de su mismo color o religión. La mayoría de esta gente tiene una opinión fija y una actitud de “no me molestes con los hechos, ya tengo una opinión decidida”. He intentado que algunas personas miren más allá de su estrecha visión del mundo pero con poco éxito. Como individuo, ¿debería ocuparme de mí mismo o continuar intentándolo?

La  respuesta corta es: ocúpate de tus asuntos. La verdad no puede imponerse a los que no están abiertos a ella. No contestes preguntas que no te hagan. No tienes que salvar el mundo. El punto de vista verdadero es el de Robert Adams: todo está bien y desplegándose como debería. El deseo de apegarse a su estrecho punto de vista tiene su origen en su libertad que es también nuestra libertad. Tenemos que respetarla, aunque podamos en silencio y respetuosamente no estar de acuerdo con su perspectiva. Tu silencio y tus acciones serán más intrigantes y un desafío para ellos que tus palabras. Pueden cerrar sus oídos a tus palabras pero no pueden cerrar sus ojos a tus acciones ni sus corazones a tu presencia benevolente. En algún momento vendrán a ti. Lo que hagas o no hagas entonces, o lo que digas, que provenga de tu Presencia tendrá el poder de abrir sus ojos, por lo menos un poco.



CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE

León Tolstoy

Érase una vez un campesino llamado Pahom, que había trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no tenía tierras propias, así que siempre permanecía en la pobreza. 
"Ocupados como estamos desde la niñez trabajando la madre tierra -pensaba a menudo- los campesinos siempre debemos morir como vivimos, sin nada propio. Las cosas serían diferentes si tuviéramos nuestra propia tierra."

Ahora bien, cerca de la aldea de Pahom vivía una dama, una pequeña terrateniente, que poseía una finca de ciento cincuenta hectáreas. Un invierno se difundió la noticia de que esta dama iba a vender sus tierras. Pahom oyó que un vecino suyo compraría veinticinco hectáreas y que la dama había consentido en aceptar la mitad en efectivo y esperar un año por la otra mitad.
"Qué te parece -pensó Pahom- Esa tierra se vende, y yo no obtendré nada."
Así que decidió hablar con su esposa.
-Otras personas están comprando, y nosotros también debemos comprar unas diez hectáreas. La vida se vuelve imposible sin poseer tierras propias.
Se pusieron a pensar y calcularon cuánto podrían comprar. Tenían ahorrados cien rublos. Vendieron un potrillo y la mitad de sus abejas; contrataron a uno de sus hijos como peón y pidieron anticipos sobre la paga. Pidieron prestado el resto a un cuñado, y así juntaron la mitad del dinero de la compra. Después de eso, Pahom escogió una parcela de veinte hectáreas, donde había bosques, fue a ver a la dama e hizo la compra.
Así que ahora Pahom tenía su propia tierra. Pidió semilla prestada, y la sembró, y obtuvo una buena cosecha. Al cabo de un año había logrado saldar sus deudas con la dama y su cuñado. Así se convirtió en terrateniente, y talaba sus propios árboles, y alimentaba su ganado en sus propios pastos. Cuando salía a arar los campos, o a mirar sus mieses o sus prados, el corazón se le llenaba de alegría. La hierba que crecía allí y las flores que florecían allí le parecían diferentes de las de otras partes. Antes, cuando cruzaba esa tierra, le parecía igual a cualquier otra, pero ahora le parecía muy distinta.


Un día Pahom estaba sentado en su casa cuando un viajero se detuvo ante su casa. Pahom le preguntó de dónde venía, y el forastero respondió que venía de allende el Volga, donde había estado trabajando. Una palabra llevó a la otra, y el hombre comentó que había muchas tierras en venta por allá, y que muchos estaban viajando para comprarlas. Las tierras eran tan fértiles, aseguró, que el centeno era alto como un caballo, y tan tupido que cinco cortes de guadaña formaban una avilla. Comentó que un campesino había trabajado sólo con sus manos, y ahora tenía seis caballos y dos vacas.
El corazón de Pahom se colmó de anhelo.
"¿Por qué he de sufrir en este agujero -pensó- si se vive tan bien en otras partes? Venderé mi tierra y mi finca, y con el dinero comenzaré allá de nuevo y tendré todo nuevo".
Pahom vendió su tierra, su casa y su ganado, con buenas ganancias, y se mudó con su familia a su nueva propiedad. Todo lo que había dicho el campesino era cierto, y Pahom estaba en mucha mejor posición que antes. Compró muchas tierras arables y pasturas, y pudo tener las cabezas de ganado que deseaba.
Al principio, en el ajetreo de la mudanza y la construcción, Pahom se sentía complacido, pero cuando se habituó comenzó a pensar que tampoco aquí estaba satisfecho. Quería sembrar más trigo, pero no tenía tierras suficientes para ello, así que arrendó más tierras por tres años. Fueron buenas temporadas y hubo buenas cosechas, así que Pahom ahorró dinero. Podría haber seguido viviendo cómodamente, pero se cansó de arrendar tierras ajenas todos los años, y de sufrir privaciones para ahorrar el dinero.
"Si todas estas tierras fueran mías -pensó-, sería independiente y no sufriría estas incomodidades."

Un día un vendedor de bienes raíces que pasaba le comentó que acababa de regresar de la lejana tierra de los bashkirs, donde había comprado seiscientas hectáreas por sólo mil rublos.
-Sólo debes hacerte amigo de los jefes -dijo- Yo regalé como cien rublos en vestidos y alfombras, además de una caja de té, y di vino a quienes lo bebían, y obtuve la tierra por una bicoca.
"Vaya -pensó Pahom-, allá puedo tener diez veces más tierras de las que poseo. Debo probar suerte."

Pahom encomendó a su familia el cuidado de la finca y emprendió el viaje, llevando consigo a su criado. Pararon en una ciudad y compraron una caja de té, vino y otros regalos, como el vendedor les había aconsejado. Continuaron viaje hasta recorrer más de quinientos kilómetros, y el séptimo día llegaron a un lugar donde los bashkirshabían instalado sus tiendas.

En cuanto vieron a Pahom, salieron de las tiendas y se reunieron en torno al visitante. Le dieron té y kurniss, y sacrificaron una oveja y le dieron de comer. Pahom sacó presentes de su carromato y los distribuyó, y les dijo que venía en busca de tierras. Los bashkirs parecieron muy satisfechos y le dijeron que debía hablar con el jefe. Lo mandaron a buscar y le explicaron a qué había ido Pahom.
El jefe escuchó un rato, pidió silencio con un gesto y le dijo a Pahom:

-De acuerdo. Escoge la tierra que te plazca. Tenemos tierras en abundancia.
-¿Y cuál será el precio? -preguntó Pahom.
-Nuestro precio es siempre el mismo: mil rublos por día.
Pahom no comprendió.
-¿Un día? ¿Qué medida es ésa? ¿Cuántas hectáreas son?
-No sabemos calcularlo -dijo el jefe-. La vendemos por día. Todo lo que puedas recorrer a pie en un día es tuyo, y el precio es mil rublos por día.
Pahom quedó sorprendido.
-Pero en un día se puede recorrer una vasta extensión de tierra -dijo.
El jefe se echó a reír.
-¡Será toda tuya! Pero con una condición. Si no regresas el mismo día al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero.
-¿Pero cómo debo señalar el camino que he seguido?
-Iremos a cualquier lugar que gustes, y nos quedaremos allí. Puedes comenzar desde ese sitio y emprender tu viaje, llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras será tuya.

Pahom estaba alborozado. Decidió comenzar por la mañana. Charlaron, bebieron más kurniss, comieron más oveja y bebieron más té, y así llegó la noche. Le dieron a Pahom una cama de edredón, y los bashkirs se dispersaron, prometiendo reunirse a la mañana siguiente al romper el alba y viajar al punto convenido antes del amanecer.

Pahom se quedó acostado, pero no pudo dormirse. No dejaba de pensar en su tierra.
"¡Qué gran extensión marcaré! -pensó-. Puedo andar fácilmente cincuenta kilómetros por día. Los días ahora son largos, y un recorrido de cincuenta kilómetros representará gran cantidad de tierra. Venderé las tierras más áridas, o las dejaré a los campesinos, pero yo escogeré la mejor y la trabajaré. Compraré dos yuntas de bueyes y contrataré dos peones más. Unas noventa hectáreas destinaré a la siembra y en el resto criaré ganado."

Por la puerta abierta vio que estaba rompiendo el alba.
-Es hora de despertarlos -se dijo-. Debemos ponernos en marcha.
Se levantó, despertó al criado (que dormía en el carromato), le ordenó uncir los caballos y fue a despertar a los bashkirs.
-Es hora de ir a la estepa para medir las tierras -dijo.
Los bashkirs se levantaron y se reunieron, y también acudió el jefe. Se pusieron a beber más kurniss, y ofrecieron a Pahom un poco de té, pero él no quería esperar.
-Si hemos de ir, vayamos de una vez. Ya es hora.
Los bashkirs se prepararon y todos se pusieron en marcha, algunos a caballo, otros en carros. Pahom iba en su carromato con el criado, y llevaba una azada. Cuando llegaron a la estepa, el cielo de la mañana estaba rojo. Subieron una loma y, apeándose de carros y caballos, se reunieron en un sitio. El jefe se acercó a Pahom y extendió el brazo hacia la planicie.
-Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro. Puedes tomar lo que gustes.

A Pahom le relucieron los ojos, pues era toda tierra virgen, chata como la palma de la mano y negra como semilla de amapola, y en las hondonadas crecían altos pastizales.
El jefe se quitó la gorra de piel de zorro, la apoyó en el suelo y dijo:
-Ésta será la marca. Empieza aquí y regresa aquí. Toda la tierra que rodees será tuya.
Pahom sacó el dinero y lo puso en la gorra. Luego se quitó el abrigo, quedándose con su chaquetón sin mangas. Se aflojó el cinturón y lo sujetó con fuerza bajo el vientre, se puso un costal de pan en el pecho del jubón y, atando una botella de agua al cinturón, se subió la caña de las botas, empuñó la azada y se dispuso a partir. Tardó un instante en decidir el rumbo. Todas las direcciones eran tentadoras.
-No importa -dijo al fin-. Iré hacia el sol naciente.
Se volvió hacia el este, se desperezó y aguardó a que el sol asomara sobre el horizonte.
"No debo perder tiempo -pensó-, pues es más fácil caminar mientras todavía está fresco."

Los rayos del sol no acababan de chispear sobre el horizonte cuando Pahom, azada al hombro, se internó en la estepa.
Pahom caminaba a paso moderado. Tras avanzar mil metros se detuvo, cavó un pozo y apiló terrones de hierba para hacerlo más visible. Luego continuó, y ahora que había vencido el entumecimiento apuró el paso. Al cabo de un rato cavó otro pozo.
Miró hacia atrás. La loma se veía claramente a la luz del sol, con la gente encima, y las relucientes llantas de las ruedas del carromato. Pahom calculó que había caminado cinco kilómetros. Estaba más cálido; se quitó el chaquetón, se lo echó al hombro y continuó la marcha. Ahora hacía más calor; miró el sol; era hora de pensar en el desayuno.
-He recorrido el primer tramo, pero hay cuatro en un día, y todavía es demasiado pronto para virar. Pero me quitaré las botas -se dijo.
Se sentó, se quitó las botas, se las metió en el cinturón y reanudó la marcha. Ahora caminaba con soltura.
"Seguiré otros cinco kilómetros -pensó-, y luego giraré a la izquierda. Este lugar es tan promisorio que sería una pena perderlo. Cuanto más avanzo, mejor parece la tierra."

Siguió derecho por un tiempo, y cuando miró en torno, la loma era apenas visible y las personas parecían hormigas, y apenas se veía un destello bajo el sol.
"Ah -pensó Pahom-, he avanzado bastante en esta dirección, es hora de girar. Además estoy sudando, y muy sediento."
Se detuvo, cavó un gran pozo y apiló hierba. Bebió un sorbo de agua y giró a la izquierda. Continuó la marcha, y la hierba era alta, y hacía mucho calor.
Pahom comenzó a cansarse. Miró el sol y vio que era mediodía.
"Bien -pensó-, debo descansar."
Se sentó, comió pan y bebió agua, pero no se acostó, temiendo quedarse dormido. Después de estar un rato sentado, siguió andando. Al principio caminaba sin dificultad, y sentía sueño, pero continuó, pensando: "Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo".

Avanzó un largo trecho en esa dirección, y ya iba a girar de nuevo a la izquierda cuando vio un fecundo valle. "Sería una pena excluir ese terreno -pensó-. El lino crecería bien aquí.". Así que rodeó el valle y cavó un pozo del otro lado antes de girar. Pahom miró hacia la loma. El aire estaba brumoso y trémulo con el calor, y a través de la bruma apenas se veía a la gente de la loma.
"¡Ah! -pensó Pahom-. Los lados son demasiado largos. Este debe ser más corto." Y siguió a lo largo del tercer lado, apurando el paso. Miró el sol. Estaba a mitad de camino del horizonte, y Pahom aún no había recorrido tres kilómetros del tercer lado del cuadrado. Aún estaba a quince kilómetros de su meta.
"No -pensó-, aunque mis tierras queden irregulares, ahora debo volver en línea recta. Podría alejarme demasiado, y ya tengo gran cantidad de tierra.".
Pahom cavó un pozo de prisa.

Echó a andar hacia la loma, pero con dificultad. Estaba agotado por el calor, tenía cortes y magulladuras en los pies descalzos, le flaqueaban las piernas. Ansiaba descansar, pero era imposible si deseaba llegar antes del poniente. El sol no espera a nadie, y se hundía cada vez más.
"Cielos -pensó-, si no hubiera cometido el error de querer demasiado. ¿Qué pasará si llego tarde?"
Miró hacia la loma y hacia el sol. Aún estaba lejos de su meta, y el sol se aproximaba al horizonte.

Pahom siguió caminando, con mucha dificultad, pero cada vez más rápido. Apuró el paso, pero todavía estaba lejos del lugar. Echó a correr, arrojó la chaqueta, las botas, la botella y la gorra, y conservó sólo la azada que usaba como bastón.
"Ay de mí. He deseado mucho, y lo eché todo a perder. Tengo que llegar antes de que se ponga el sol."

El temor le quitaba el aliento. Pahom siguió corriendo, y la camisa y los pantalones empapados se le pegaban a la piel, y tenía la boca reseca. Su pecho jadeaba como un fuelle, su corazón batía como un martillo, sus piernas cedían como si no le pertenecieran. Pahom estaba abrumado por el terror de morir de agotamiento.
Aunque temía la muerte, no podía detenerse. "Después que he corrido tanto, me considerarán un tonto si me detengo ahora", pensó. Y siguió corriendo, y al acercarse oyó que los bashkirs gritaban y aullaban, y esos gritos le inflamaron aún más el corazón. Juntó sus últimas fuerzas y siguió corriendo.

El hinchado y brumoso sol casi rozaba el horizonte, rojo como la sangre. Estaba muy bajo, pero Pahom estaba muy cerca de su meta. Podía ver a la gente de la loma, agitando los brazos para que se diera prisa. Veía la gorra de piel de zorro en el suelo, y el dinero, y al jefe sentado en el suelo, riendo a carcajadas.
"Hay tierras en abundancia -pensó-, ¿pero me dejará Dios vivir en ellas? ¡He perdido la vida, he perdido la vida! ¡Nunca llegaré a ese lugar!"

Pahom miró el sol, que ya desaparecía, ya era devorado. Con el resto de sus fuerzas apuró el paso, encorvando el cuerpo de tal modo que sus piernas apenas podían sostenerlo. Cuando llegó a la loma, de pronto oscureció. Miró el cielo. ¡El sol se había puesto! Pahom dio un alarido.
"Todo mi esfuerzo ha sido en vano", pensó, y ya iba a detenerse, pero oyó que los bashkirs aún gritaban, y recordó que aunque para él, desde abajo, parecía que el sol se había puesto, desde la loma aún podían verlo. Aspiró una buena bocanada de aire y corrió cuesta arriba. Allí aún había luz. Llegó a la cima y vio la gorra. Delante de ella el jefe se reía a carcajadas. Pahom soltó un grito. Se le aflojaron las piernas, cayó de bruces y tomó la gorra con las manos.

-¡Vaya, qué sujeto tan admirable! -exclamó el jefe-. ¡Ha ganado muchas tierras!

El criado de Pahom se acercó corriendo y trató de levantarlo, pero vio que le salía sangre de la boca. ¡Pahom estaba muerto!
Los pakshirs chasquearon la lengua para demostrar su piedad.

Su criado empuñó la azada y cavó una tumba para Pahom, y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba.

Fuente: webislam

CORRER CON LA VIDA



"¿Qué hay de malo en su búsqueda de lo agradable y en su huida de lo desagradable? El río de la vida corre entre las orillas del dolor y del placer. Es solo cuando la mente se niega a correr con la vida y se aferra a las orillas, cuando eso deviene un problema. 
Por correr con la vida quiero decir aceptación, dejar que venga lo que viene y que se vaya lo que se va. 
No desee, no tema, observe lo que acontece, cómo y cuando acontece, pues usted no es lo que acontece, usted es a quien ello acontece. Finalmente usted no es ni siquiera el observador. Usted es la potencialidad última de la que la consciencia omniabarcante es la manifestación y expresión. 

-Sin embargo, entre el cuerpo y el sí mismo hay una nube de pensamientos y de sentimientos que no sirven ni al cuerpo ni al sí mismo. Estos pensamientos y sen-timientos son inconsistentes, transitorios y desprovistos de significación, mero polvo mental que ciega y sofoca; sin embargo, están ahí, oscureciendo y destruyendo. 

"Ciertamente, la memoria de un acontecimiento no puede pasar por el acontecimiento mismo. Tampoco lo puede su anticipación. Hay algo excepcional, único, en el acontecimiento presente, que no tienen el acontecimiento pasado ni el venidero. Hay en él una viveza, una actualidad; destaca como si estuviera iluminado. En lo que acontece ahora hay el «sello de la realidad», que el pasado y futuro no tienen. 

-¿Qué es lo que da al presente ese «sello de la realidad»? 

"No hay nada peculiar en el acontecimiento presente que lo haga diferente del pasado y del futuro. Por un momento el pasado fue actual y el futuro lo devendrá también. ¿Qué hace al presente tan diferente? Obviamente, mi presencia. Yo soy real porque yo soy siempre ahora, en el presente, y lo que está conmigo ahora participa en mi realidad. 
El pasado está en la memoria, el futuro, en la imaginación. No hay nada en el acontecimiento presente mismo que lo haga destacar como real. Puede ser un suceso simple, periódico, como la campanada de un reloj. A pesar de nuestro conocimiento de que las campanadas sucesivas son idénticas, la campanada presente es completamente diferente de la anterior y de la siguiente, en tanto que recordada, o esperada. 
Una cosa enfocada en el ahora está conmigo, pues yo soy siempre presente; es mi propia realidad la que yo imparto al acontecimiento presente.


Nisargadatta Maharaj, "Yo soy Eso"

LA GLANDULA PINEAL



La Glandula Pineal se encuentra fisicamente justo en el centro de nuestro cerebro. Tiene forma de un fruto del arbol de pino, por eso se llama Pineal. Según estudios cientificos, la función de esta glándula  es generar una hormona muy importante para le ser humano que es la Melatonina,  que se genera en la oscuridad para dormir. Por eso es muy importante dormir mucho y bien, y estar atento a lo que soñamos, anotando los sueños  para investigar qué mensaje puede haber en ellos,  ya que pueden ser  mensajes de nuestra conciencia más profunda.
Pero para los espiritualistas, y diferentes religiones como el budismohinduismo, e incluso el catolicismo, (digo el catolicismo porque en su sede del Vaticano hay un gigantesco monumento del coco de pino en una de sus plazas), es el lugar donde se encuentra nuestra espiritulidad y conciencia. En el yoga es el sexto chakra y, en varias religiones, el Tercer Ojo, es por eso que, por ejemplo, Buda tenia un peinado en forma del coco de pino y en muchas imagenes, al igual que Krishna, tiene un punto rojo entre medio de las cejas, omo en las mujeres hindues.

Para los antiguos egipcios y para muchas culturas antiguas como los Sumerios, por ejemplo, fue muy importante esta glándula ya que en ella encontraban el umbral hacia otros mundos y dimensiones.

Hay muchas técnicas para activar nuestra Glándula Pineal. Una de ellas, muy recomendada, es escuchar la siguiente frecuencia del Solfeggio, dejándose invadir por ella.


Frecuencia  de 936 Hz, para activar la Glándula Pineal




Fuente: Llamado a la Consciencia

EL ESCONDITE PERFECTO para la Felicidad.



En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura.
Uno de ellos dijo:
-Debemos quitarles algo a los humanos, pero, ¿qué les quitamos?”.
Después de mucho pensar uno dijo:
-¡Ya sé!. Vamos a quitarles la felicidad. Pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar.
-Vamos a esconderla en la cima del monte más alto  del mundo. 
-No, recuerda que tienen fuerza, son ágiles y muy ingeniosos. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
-Entonces, vamos a esconderla en el fondo del mar
-No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.
-Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra. 
-No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo:
-Ya lo tengo. Creo saber dónde esconderla para que nunca la encuentren
Todos lo miraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo:
-¿¿¿¿Dónde????. 
El demonio respondió: 
-La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: 
“El humano se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo”.
(De autor desconocido)

100 CONSEJOS PARA SIMPLIFICAR TU VIDA



Basados en el libro con este título de Elaine St. James, y publicados, con enlace para ampliar cada tema, en   El Blog Alternativo




LA CASA
1. Reduzca el desorden en su vida: elimina todos los cacharros que abarrotan tu casa
2. Líbrese de los trastos: guarda lo que no necesitas en una caja y cuando pasen 2 años tira la caja (o regálala), si no te ha hecho falta lo que había en el interior, ya no te hará falta
3. Limpie su casa con el máximo de eficacia: técnicas para limpiar de una forma más rápida
4. Reduzca a la mitad el tiempo de hacer la compra: planifica con una lista de la compra
5Compre en grandes cantidades: ahorro de tiempo, energía, material de embalaje y dinero
6. Plante un huerto: productos frescos de cosecha propia
7. Haga todos sus recados en un único sitio: planifica la ruta de la compra
8. Reduzca su colada a la mitad: ¿todo se tiene que lavar tan a menudo solo porque tenemos lavadora?
9. No compre ropa que necesite limpieza en seco: mejor lavar en casa que tener que hacer viajes a la tintorería
10. Deje los zapatos en la entrada: ayudará a mantener la casa limpia
11. Escoja alfombras con dibujos: las alfombras lisas y con tonos claros siempre se verán feas
12. Use bandejas para la comida: es más fácil limpiar una bandeja que hacerlo por toda la casa
13. Mantenga las plantas en el exterior: no llenes de plantas en interior de tu casa, o sino siempre estarás limpiando
14. Deshágase del césped: no te conviertas en un esclavo del césped
15. O, al menos, simplifique el mantenimiento del césped: puedes reducir la superficie, instalar riego automático,…
16. Los animales domésticos “simplificados”: un animal no es un juguete, ten en cuenta lo que conlleva su mantenimiento
17. El traslado simplificado: consejos para que tu mudanza sea menos engorrosa
18. El reciclaje simplificado: con un consumo responsable puedes reducir notablemente la cantidad de residuos

EL ESTILO DE VIDA
19. Trasládese a una casa más pequeña: menos mantenimiento, más sencillez
20. Conduzca un coche sencillo: utiliza un coche simple que justo cubra tus necesidades
21. Venda ese maldito barco: o aquello que prácticamente no utilizas y solo te da preocupaciones y gastos
22. Simplifique su vestuario: pocas prendas y combinables entre si, este es el secreto de un vestuario simple
23. Reduzca las salidas nocturnas: ahorra dinero y disfruta del día
24. Reconsidere las comidas con los amigos: no hay que montar comilonas continuamente
25. Apague el televisor: y lee un buen libro, conversa con los tuyos o sal a dar un paseo
26. Ponga fin al correo comercial: ¿te hace perder tiempo? ¿genera un montón de deshechos?
27. Cancele las suscripciones a revistas: es bueno ser muy selectivo en este tema, podemos acabar leyendo casi por obligación y no por placer
28. No compre el periódico: te ahorrarás muchas noticias deprimentes
29. Olvídese del sistema de llamada en espera: para no ir enlazando llamadas
30. No conteste al teléfono sólo porque esté sonando: drástico pero necesario para algunos momentos del día
31. Haga caso omiso del timbre de la puerta: acostumbra a los tuyos a que llamen por teléfono antes de venir a visitarte
32. Deshágase del teléfono del coche: ¿siempre es necesario el móvil?
33. Si no le gustan las fiestas, evítelas: no asistas a fiestas por compromiso
34. Deje de enviar felicitaciones de Navidad: siempre y cuando suponga un engorro para ti
35. Los regalos simplificados: no desperdiciemos tiempo y dinero en regalos nada útiles para la persona que los recibe
36. Los viajes simplificados: equipaje sencillo, viaje placentero
37. Tómese unas vacaciones en casa: disfruta de tu hogar

LAS FINANZAS
38. Salde sus deudas: pocas cosa agobian tanto como las deudas
40. Replantéese sus hábitos de compra: compra solo lo que te haga falta
41. Cambie su manera de ir de compras: sin dinero y sin Visa: la compra por impulso desaparecerá
42. Reduzca sus necesidades de bienes y servicios: ¿necesitas todos los bienes y servicios que actualmente dispones?
43. Mantenga una sola tarjeta de crédito: seguimiento simplificado de lo gastado con el dinero de plástico
44. Simplifique sus cuentas corrientes: muchas cuentas implican muchas contabilidades
46. Consolide sus inversiones: demasiados tipos de inversiones, complicación asegurada
47. Pague la hipoteca: esto si que es ganar en tranquilidad
48. Mejor un coche de segunda mano: comprar un coche de segunda mano puede ser la diferencia entre pedir un crédito o no pedirlo
49. Enseñe a sus hijos responsabilidad financiera: que sean conscientes del valor de las cosas

EL TRABAJO
50. No sea un esclavo de su agenda: para no pasarse el día corriendo sin llegar a ningún lugar
51. Trabaje donde viva o viva donde trabaja: ahorrarse día a día el tiempo de los desplazamientos
52. Haga lo que realmente quiere hacer: dedica gran parte de tu vida a lo que quieres
53. Convierta su afición en su trabajo: esto puede ser un gran paso hacia la felicidad completa
54. Trabaje menos y disfrute más: no vivas para trabajar
55. Ponga fin al trabajo no productivo: planifica tu trabajo para no dar vueltas que no llegan a ningún lugar
56. Incluya a su familia en su vida profesional: que sepan a que te dedicas

LA SALUD
57. Simplifique sus hábitos culinarios: platos menos laboriosos ayudan a horrar tiempo en la cocina y a simplificar las compras
58. Comparta siempre la comida del restaurante: y tendrás digestiones más ligeras
60. Elija beber agua: más sano y más sencillo
61. Coma una magdalena de harina integral: hecha en casa y huye de la bollería industrial
62. Prepare su propio almuerzo: si llevas al trabajo comida de casa, en lugar de ir al restaurante, controlarás mejor lo que comes
64. Levántese una hora antes: empieza el día sin agobios ni prisas
65. Acuéstese a las nueve una noche a la semana: una forma estupenda de reponer fuerzas
66. Tírelo todo menos las aspirinas: no te obsesiones por los síntomas de las enfermedades y ocúpate de sus causas
67. Cree sus propios rituales: haz cada día algo que sea agradable para ti
68. Aprenda a reír: tiene múltiples efectos beneficiosos
69. Aprenda yoga: consigue la serenidad que te falta
70. Aprenda a meditar: invierte en ti mismo
71. Modere la velocidad al límite establecido por la ley: aumenta tu seguridad y disfruta del viaje

LA VIDA PERSONAL
72. Relaciones más sanas: las relaciones personales no han de provocarte infelicidad
73. Sea usted mismo: afuera esa obsesión por el que dirán
74. Confíe en su intuición: esa voz interior que nos guía
75. Si no es fácil, no lo haga: si un proyecto no avanza no se trata de insistir e insistir sin límite
76. No intente cambiar a la gente: la gente cambia cuando llega su momento y está preparada para ello
77. Pase un día al mes en soledad: encuéntrate contigo mismo
78. Enseñe a sus hijos la alegría de la soledad: acabarán agradeciéndotelo
79. Haga un retiro una vez al año: desconecta del mundanal ruido
80. Escriba un diario: una gran herramienta para el desarrollo personal
81. Haga una sola cosa a la vez: es la forma más sencilla de hacerlo todo, o casi todo, bien
82. No haga nada: unos minutos al día para desconectar
83. Tómese tiempo para mirar la puesta de sol: pocas cosas hay tan bellas
84. Sencillamente, diga que no: gracias pero no deseo hacerlo
85. Si no puede decir que no, ofrezca excusas razonables: para que se pongan en tu lugar
87. Aprenda a reinterpretar el pasado: deja de dar vueltas a lo que ocurrió en el pasado
88. Cambie sus expectativas: y que sean razonables
89. Repase su vida con regularidad para mantenerla sencilla: si no vigilamos la complicación acecha

TEMAS ESPECIALES PARA MUJERES
91. Deshágase de los tacones altos: y gana en comodidad
94. Reduzca los accesorios: también estarás guapa con menos

SIMPLICIDAD PURA Y DURA
95. Mejor alquilar que tener: es una opción que proporciona más libertad
96. Deshágase de los coches: y de todos sus gastos e inconvenientes
97. Deshágase del teléfono: convierte tu hogar en un remanso de paz
98. Deje de hacer la cama: estamos aireando las sábanas
99. Deshágase de todo lo innecesario: si no lo utilizas regálalo
100. Confecciónese un vestuario muy sencillo: simplifica a diario

Agradezcamos este trabajo al    Blog Alternativo