LOS MIL PERRITOS


Se dice por ahí que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del Sol logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. Subió lentamente las viejas escaleras de madera; al terminar de subir las escaleras se topó con una puerta semi-abierta. 

Lentamente se adentró en el cuarto y, para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito de nuestra historia comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco, los 1000 perritos hicieron lo mismo; posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos, el perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. 

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo:

"Qué lugar tan agradable, voy a venir más seguido a visitarlo".

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto, pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que, a su parecer, lo estaban viendo de una manera agresiva. Empezó a gruñir y obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a él. 

Cuando este perrito salió del cuarto pensó:

"Qué lugar tan horrible es este, nunca mas volveré a entrar allí".


En frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: 

"La casa de los 1000 espejos".

Hay veces que el mundo nos devuelve lo que damos, si decidís encarar las cosas con una sonrisa es probable que te devuelvan una sonrisa; si en cambio das tu peor cara, seguramente vas a ver lo mismo.

Magdalena Crosa  en : El cielo en la Tierra 

Nuestra Propia Canción





Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.
 
Ellas saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito. Las mujeres encuentran la canción, la entonan y cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. 

Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.


Luego, cuando el niño va a comenzar su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. 

Cuando se inicia como adulto, nuevamente se juntan todos y le cantan.


Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción en voz de su pueblo.

 Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama y, del mismo modo que hicieron en su nacimiento, le cantan su canción para acompañarle en el viaje.


En esta tribu, hay una ocasión más en la que los pobladores cantan la canción.
Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se le lleva al centro del poblado y toda la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces... le cantan su canción.

La tribu sabe que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo, sino el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción, ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.

Tus amigos conocen tu canción, y te la cantan cuando la olvidaste. 
Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que a veces muestras a los demás. 
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo, tu totalidad cuando estás quebrado, tu inocencia cuando te sientes culpable, tu propósito cuando estás confundido.

"No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla en mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado".

 (De Tolba Phanem, poetisa africana). 

DISFRUTAR LO QUE TENEMOS, HOY.



La felicidad no está en LLEGAR, sino en el VIAJE.



Estamos viajando en un tren y pensando siempre en llegar a una estación, mientras nos perdemos el viaje, los paisajes, los encuentros con gente interesante, los amaneceres, los atardeceres..., solamente para darnos cuenta que, al llegar a la estación, hay que proyectarse hacia otro destino!!!


Pensamos siempre: cuando me case seré feliz, cuando tenga ese dinero seré feliz, cuando tenga un hijo seré feliz, cuando lleguen las vacaciones seré feliz, y así sucesivamente.


Uno de los grandes errores que se cometen diariamente es el de ser incapaces de disfrutar lo que tenemos.



Por eso, los Grandes Maestros de todas las religiones han hecho siempre hincapié que el mejor día es HOY,  y en la Teosofía, en la enseñanzas filosóficas y espirituales, se enseña que la realización personal consiste en vivir intensamente el  HOY, EL AQUI Y EL AHORA !!!

Cuando nos enfrentamos con una dificultad en la vida, debemos tratar de tomar una actitud serena, lo más filosófica posible... Que se averió el automóvil en el medio del camino..., bueno, hay un hecho real: el automóvil está daveriado. Ahora bien, la opción de alterarse, enojarse, maldecir y sentirse mal por ese hecho, o simplemente tomarlo como lo que es,  depende de la actitud de la persona.

Los que hemos escogido el camino del optimismo, del positivismo, de la felicidad, de la realización espiritual positiva, del amor, de la tolerancia, de la búsqueda genuina de la felicidad,  sabemos que, cada día al levantarnos, tenemos ante nosotros dos opciones: ser felices o ser desdichados,  frente a las situaciones que se nos vayan presentando durante el día.

Si HOY tiene algún problema, trate de ver el problema desde afuera, como si fuera un espectador, y no permita que nada ni nadie destruya su paz interior. Si está pasando algún dolor fuerte, como la pérdida de un ser querido, recuerde HOY todos los momentos gratos que pasó junto a esa persona y, si no los disfrutó lo suficiente, tómelo como una enseñanza y propóngase dedicar más calidad de tiempo a aquellos que ama y hoy comparten su vida.

Recuerde, VIVA HOY y,  por favor, nunca escatime una sonrisa, una palabra de afecto, un te quiero, un abrazo genuino, una afectuosa palmadita en el hombro, a esa persona que tanto lo necesita!!!


Fuente: MANTRA


Sobre este tema, entrar en:
*CONSCIENCIA CONSTANTE. Diálogos con Zhao Laozhi 
*AQUÍ Y AHORA
*Conecta con tu Respiración
*El Sabio

LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente no se acercaba, que  la veían de lejos.

Un día, se dió cuenta de que, al lado de ella, siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a mirarla de cerca. Indignada ante lo descubierto, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato. El sapo, muy obediente, dijo:




-Esta bien, si así lo quieres...





Poco tiempo después, el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió, al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo, muy preocupado:

-Te veo muy mal. ¿Qué te pasó?

La rosa contestó:

-Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido, día a día, y nunca pude volver a ser igual

El sapo sólo contesto:

-Claro, cuando yo estaba aquí, me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín. 



Fuente: EL CIELO EN LA TIERRA 

El Vacío, WU CHI



WU JI
Se traduce como " sin extremos". 

En la concepción taoísta, el Universo, en un principio, carecía de vida. 

El mundo estaba nebuloso, indiferenciado, sin separación, ni extremos, sin finales. A este estado, se le denominó Wu ji.

Se cree que Wu ji es el estado original y natural, donde yin y yang no se distinguen uno del otro. 

En el estado Wu ji, la naturaleza es pacífica, calmada. Gradualmente, todas las fuerzas del yin y del yang se han combinado armoniosamente y han desaparecido. 

La mente está en un estado neutro, calmada. Los pensamientos no pueden formarse, es el estado al que se llega en las prácticas de meditación estática o en movimiento.

El estado de Wu ji nos permite encontrar el origen de la vida, remontar a las memorias antiguas y permitir la combinación de nuestro Qi con el de la naturaleza.

Wu ji nos describe el proceso de venida a la existencia y de retorno al Tao. Es la concepción taoísta del origen o fuente de todas las cosas, de toda la manifestación del Universo como mundo materializado. 

El Vacío, Wu ji, está lleno de todas las potencialidades absolutas.


Fuente:Artes Taoistas 

Para ver más sobre el mismo tema, entrar en:

*La Postura WU CHI 
*HABLANDO CON Zhao Laoshi. Hacer el Vacío

 

EL TIEMPO, UN TERRITORIO.




"El tiempo también es un territorio.

A cierta edad el tiempo que te quede por vivir será tu único patrimonio.
Mientras seas joven no pasa nada si ese patrimonio lo cedes de buen grado a otra persona, si lo malgastas o, incluso, si permites que cualquier idiota te lo arrebate.
La vida te dará todavía algunas oportunidades para recuperarlo.

Pero cuando el caudal empiece a agotarse no deberás permitir que nadie interfiera, fiscalice o coarte ese tiempo de tu exclusiva propiedad.

Cualquiera puede ser rey de ese territorio invisible, sólo que para llegar a dominarlo hay que dar un golpe de Estado: si pierdes esa batalla ya no serás nadie.

Un día, tal vez a causa de una depresión o porque el dedo de un ángel te haya tocado la frente, tendrás la evidencia del valor del tiempo que te queda antes de disolverte en el espacio.

Será lo más parecido a una revelación.
De pronto, descubrirás un hecho tan simple como éste: que la vida te pertenece a ti y a nadie más.
Debes saber que nadie te va a agradecer el haber cedido la soberanía si no fue por tu gusto y placer.
Habrás sido un esposo fiel, un padre ejemplar, una hormiga de oro para la empresa y un ciudadano honorable, pero no serás el tipo que un día decidió ser libre, ya que el tiempo también es la libertad.

A partir de una edad no intentes volar en un ala delta ni correr los cien metros lisos, a menos que te pongan un féretro en la meta.
Hay retos más difíciles que uno debe afrontar cuando ya se divisa un gato negro en la línea del horizonte.

Dios creó el tiempo, pero dejó que nosotros hiciéramos las horas.
Ese pequeño territorio de cada día será imposible de gobernar si el tiempo no es tuyo y no eres tú quien marca las horas para regalarlas y compartirlas con esa clase de personas que te hacen crecer por dentro.

Esa dádiva también será tu salvación".


Estas cosas le decía el Maestro a su discípulo, mientras paseaban, una noche muy oscura, por una ciudad abandonada.

Al llegar a una plaza el discípulo creyó que había salido la luna llena sobre los tejados, pero sólo era la esfera iluminada del reloj de una torre, donde también había una veleta oxidada en forma de gallo. En ese momento, sonaron doce campanadas y el maestro le hizo observar al discípulo que aquel reloj no tenía agujas ni números. Su esfera parecía la córnea de un ojo que les miraba en la oscuridad.

"El tiempo también es el silencio, de modo que a una edad lo más sabio a veces es callar, pero nunca obedecer", dijo el Maestro.

El gallo oxidado de la veleta cantó anunciando la madrugada.




EL TIGRE Y LA LIEBRE


Sucedió que un joven estaba muy decepcionado de la vida. Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas. Parecía que ya a nadie le importaba nadie.

 Un día, dando un paseo por el monte, vió sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por sí mismo. Le impresionó tanto ver este hecho, que regresó, al siguiente día, para ver si el comportamiento de la liebre era casual. Con enorme sorpresa, pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre. Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.

 Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo: 

- "No todo está perdido. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas." 

Así que el joven decidió rehacer la experiencia... se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara.

Pasaron las horas, llegó la noche, y nadie se acercó en su ayuda. Siguió así, durante todo el día siguiente... y el siguiente... hasta  que, desengañado, decidió abandonar el experimento. Sentía dentro de sí toda la desesperación del hambriento, la soledad del enfermo, la tristeza del abandono; su corazón estaba devastado, casi no sentía deseos de levantarse. 

Entonces,  allí, en ese instante, estando más decepcionado que al principio, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio, oyó una voz, con mucha claridad..., era una voz, muy dentro de él, que decía: 

- "Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad... deja de hacer de tigre y, simplemente, sé la liebre."


Fuente: LUZ Y SABIDURIA


El Mantra "OM"








¿Qué significa?











 La sílaba “Om”, del sánscrito, representa, para el Yoga, la vibración primordial de todo el Universo. Es un concepto abstracto, pero análogamente a la teoría moderna del Big Bang o estallido primordial del Universo, “OM” es la vibración original de donde proviene toda la creación. En sí, “OM” es una vibración cuya interpretación audible se traduce en “Om”. 

Es el mantra o sonido más poderoso de todos los mantras. Por medio de la meditación en “Om” el Yogui alcanza el estado de liberación o “moksha”. Se utiliza como un poderoso sonido abstracto (sin objeto de representación) en la meditación. 

Por medio de la repetición mental de la sílaba “Om” la mente se va volviendo cada vez más firme y estable, sus olas se calman y se deja traslucir el fondo del océano de paz y felicidad infinita o “ananda”.


 ¿Cuándo practicarlo?

Les recomiendo recitar el Om para aumentar la energía del cuerpo sutil, después de una intensa meditación. Esta semilla se sembrará en tu mente iluminada por la meditación y mantendrá a Bodhichitta (mente clara de los budistas tibetanos), permeable y alerta. Al pronunciarlo, sentirás la apertura del centro ajna que revelará su color azul índigo violeta. Déjate bañar por la vibración sonora y cromática. Observa cómo, en el interior de tu frente, manchas de color violeta suspenden los pensamientos y te abres hacia la mente sin límites, al espacio del chidakash dharana.

Permanece y profundiza en ese espacio ilimitado. Abre tu mente, capa  tras capa, libera tus condicionamientos mentales, para recibir en tus manos la sabiduría de tu mente intuitiva que, a partir de hoy, será la compañera de tu mente racional.

Fuente: El Cielo en la Tierra




Puedes entrar en  su sonido, desde el Tibet y acompañado de cuencos tibetanos, en este video:






ABSOLUTAMENTE NADA





Nos sentimos culpables por estar separados. La separación inventa el “yo” como entidad que está fuera del mundo. El “yo” es el juez del mundo.


Por supuesto, ambas cosas, el mundo y el yo, son un invento.


No estás separado del mundo ni el mundo está separado de ti. Queremos estar separados para conseguir un beneficio “propio”. Esto configura una situación absurda: una persona quiere tener vida “propia” y con ello está cercenándose de la vida, puesto que la vida es totalidad y no es patrimonio exclusivo de alguien separado de ella.


Al descubrir este sentimiento de separación, aparece también el sentimiento de culpabilidad. Nos sentimos culpables por estar separados y entonces, echamos la culpa a los demás. Los padres, la sociedad, el mundo, etc.


Todo lo cual refuerza la separación.


El trabajo del ego es, precisamente, el de proyectar la culpa. Por eso, el ego inventa al mundo, para inventarse a sí mismo como juez del mundo.


Lo cómico de todo esto es que no existe tal separación. Es nada más que un mundo imaginario. Por más que quieras imaginarte separado de la vida, eres vida y nada puede separarte de ella puesto que todo es vida. Por lo tanto, no existe tal cosa como “culpa”. ¿Cómo vas a sentirte culpable de una separación que no existe? Además, ¿quién se habría de sentir culpable?


Eso es lo que nos aterra: no somos absolutamente nada. Pero ser absolutamente nada consiste, al mismo tiempo, en ser absolutamente todo.


“Ah, no, pero yo quiero tener mi reducto especial, mi cueva privilegiada, mi mundo separado del mundo”, proclama el ego.


Por eso vive tan mal, el pobre. Está tratando de sostener a toda costa un mundo imaginario, una vida separada, y mientras tanto, mientras se empeña en tales afanes, la vida entera está llevándolo hacia la vida entera, de paseo. En consecuencia, el ego vive sufriendo, porque pretende un mundo separado y no existe manera de que pueda estar separado.


Nos aterra descubrir que inventamos un mundo para beneficio propio (el ego) y que somos sus servidores. Estamos sirviendo a un dios de barro en lugar de servir a la vida, siendo vida.


Pero el ego es tramposo. Para no quedar en descubierto y poner en evidencia que tan sólo es una idea, un ente imaginario, en lugar de aceptar eso, en lugar de admitir que es una fantasía, de inmediato le echa la “culpa” de todo a los demás. Ustedes tienen la culpa de mi sufrimiento, de todo este sentimiento de separación, de toda esta vida.


Es inútil. No existe tal separación. Somos la vida misma. Y si no existe tal separación, tampoco existe el ego. Ni el tuyo ni el de nadie, porque no existe ninguna persona como tal, como ente separado. Simplemente, somos vida. No “esta” vida separada de todas las otras. Queda en claro que no existe más que una sola vida, la totalidad.


Este es el mazazo definitivo para el ego. Quedar al descubierto es como ser una gota de agua que cae en el mar de la inocencia.


El ego es el enemigo declarado de la inocencia. Su existencia imaginaria consiste en culpar a todos y a todo de lo que está pasando en un mundo inventado por el propio ego para sentirse autónomo y separado.


En eso consiste la liberación. En destronar al juez del mundo. Y con eso, desaparecen el juez y el mundo. Sólo queda la vida entregándose a la vida. El amor mismo.

DECÁLOGO DEL CAMINANTE


Primero. Ten sueños, metas e ideales. Conceden sentido a tu andar y marcan el norte a tu brújula vital. Justifican el esfuerzo que realizas. La sensación de acercarte a ellos te proporcionará felicidad en tu camino.
  

Segundo. Que esa meta te estimule, que no te aplaste. Metas más allá de tus posibilidades pueden frustrarte. Por el contrario, metas demasiado cortas pueden acomodarte y hastiarte. Deben conseguir que te esfuerces para dar lo mejor de ti, pero no amargarte ni alienarte.


Tercero. La felicidad no se concentra en el preciso instante de cruzar la meta, hay que saber encontrarla en cada etapa del camino. No la difieras en exclusiva al futuro logro de tus objetivos, disfruta de las pequeñas cosas de cada jornada. Establece metas intermedias; superarlas te estimulará y te reafirmará en el camino correcto.
 
Cuarto. A meta alcanzada, nueva meta planteada. Evitarás el hórror vacui de una vida sin proyecto ni norte. Esas nuevas metas no solo deben conjugarse con el más y más, sino con lo diferente y, sobre todo, con lo mejor.

Quinto. Apóyate en el bastón de tu talento, guíate por la brújula de tus sueños e ideales, y planta tus botas sobre la realidad. Los viejos caminantes saben que para llegar lejos deben marchar paso a paso, mirando al suelo para no tropezar, pero elevando la mirada a las estrellas para marcar el rumbo a seguir. Que tu inteligencia e intuición te ayuden a escoger la ruta más adecuada en las muchas bifurcaciones que se te presentarán cada día.

Sexto. El camino tiene sentido en su conjunto. Integra en él los capítulos duros, de dolor y sufrimiento. Aislados, te amargarán; insertos en tu vida entera adquirirán sentido. Lo comprenderás cuando tengas suficiente altura de miras como para poder comprender tu propio camino pasado y sepas aprovecharlo para el que aún te queda por recorrer.

Séptimo. Los demás caminantes reconocen en ti al personaje que tú proyectas. Eres lo que haces y no como piensas que eres. Raymond Carver escribió que "Tú no eres tu personaje, pero tu personaje sí eres tú". El personaje que los demás ven, es más real que la persona que tú te consideras en tu interior. Presta atención a lo que en verdad haces, y no te autojustifiques con la excusa de lo que piensas que eres.

Octavo. La coherencia entre tu persona y tu personaje, entre lo que piensas y lo que haces, te hará sentir bien. La incoherencia vital te hará el camino insufrible.

Noveno. Tu vida es una novela que escribes con tus actos. Conoce a tu personaje y desarrolla tus potencias en función de las circunstancias y de tus sueños e ideales. Comprende tu realidad de escritor de la propia novela de tu vida, influye en el argumento de tu novela y concede mayor protagonismo a tu personaje. Podrás comprender tu camino en su conjunto.

Décimo. No caminas solo. Tú felicidad también se encuentra en la de los demás. Lo que das, recibes. Ayuda con generosidad y no olvides que, además de las personas, también nos acompaña la naturaleza ubérrima con toda su vida hermana.


Autor: Manuel Pimentel

Fuente: El Cielo en la Tierra 

IGNORANCIA: no saber que no sabes




 


Tulku Lama Lobsang







¿De qué hablamos cuando hablamos de la mente?

En occidente se tiende a identificar la mente y el pensamiento, pero no son lo mismo. La mayor parte del tiempo nos dejamos llevar por el pensamiento, reflexionando sobre las cosas, en una reflexión que, generalmente, nos aleja del silencio, la paz, la claridad, que es realmente la naturaleza de la mente. La felicidad es precisamente no pensamiento. En cualquier momento de felicidad que tengas, observarás que no hay pensamientos. Sin embargo, siempre estamos buscando la felicidad a través del pensamiento; buscando razones, técnicas o estrategias para ser feliz. Cuando, en realidad, para ser feliz sólo necesitas acallar el pensamiento y abrirte.

Sin embargo, aunque en la felicidad no haya pensamiento, ¿el pensamiento sí puede ser una forma de empezar a acercarnos a la felicidad, de comenzar su búsqueda?

Un pensamiento adecuado puede ayudarte al principio, aunque sea para destruir con argumentos nuevos los viejos pensamientos que te impiden ser feliz. Pero seguir pensando, sumar pensamientos, no te va a hacer más feliz, sino que puede ir sumando capas que cubren y esconden la felicidad que ya tienes dentro. Puedes usar el pensamiento, al principio, para acabar fuera del pensamiento.

¿Es complicada nuestra mente o son nuestros hábitos de pensamiento los que la hacen complicada?

Nuestra mente no es complicada. Lo que son complicados son nuestros pensamientos. El pensamiento puede ser muy útil, pero nos ciega, nos dejamos arrastrar por él. Comprendes las cosas, las ves, no necesitas más, pero sigues pensando aunque no lo necesites. Y lo complicas todo.

¿Cuáles son los principales enemigos de la mente, para conseguir la felicidad?

Básicamente, la ignorancia. Especialmente, esa ignorancia de no saber que no sabes. Creer que sabes todo lo que hay que saber, te hace mantenerte en tu postura y repetir errores. Repetir situaciones que te conducen a la infelicidad. Actitudes dirigidas por el miedo, el enfado, el apego, la confusión...

¿Cómo afrontar la ignorancia?

El primer paso es reconocerla.  Decir: no sé nada. Eso te mantiene abierto a aprender. Lo que pasa es que mucha gente no puede aceptar esa incertidumbre, necesita respuestas rápidas, ya, y si no, se llenan de ansiedad, y para evitarlo se inventan las respuestas. Cualquier respuesta que les funcione durante un tiempo. Pero eso les sigue manteniendo en la ignorancia y en la repetición de errores y, por lo tanto, en el sufrimiento. Lo mejor que puedes hacer es aceptar que no sabes y que no necesitas saberlo todo para ser feliz.

¿Cómo afrontar el miedo?

El miedo aparece precisamente por la ignorancia y porque no la aceptamos. Nos aterra lo que no sabemos. Por eso, el mejor antídoto del miedo es la aceptación.  El miedo es resistencia a lo desconocido y, a veces, resistencia a lo conocido también. La mejor forma de afrontarlo es la aceptación.

¿Cómo afrontar el enfado?

La mejor medicina contra el enfado es el amor. Cuando una persona está enfadada con alguien, todo en esa persona lo ve mal, feo, criticable. Y por extensión, se enfada con el mundo, que es feo y criticable también. Entonces hay que practicar el amor; meditar en el amor y practicarlo.


¿Cómo afrontar el apego?

De la misma manera que el enfado. Con el amor. En castellano decimos "te quiero", y en ese concepto está intrínseco el apego, la propiedad. Sustituye la palabra "amor" por "dar". Cuando digas "yo te amo" piensa en "yo te doy". Practica el dar, más que el controlar, en el amor. Deja a un lado las expectativas y las exigencias. Ama con libertad. A las personas, las cosas, las situaciones que más te gustan en la vida. Entrégate a la experiencia, disfrútala,  pero no quieras retenerla. El mejor antídoto del apego es el amor; y sin embargo, demasiado a menudo cometemos el error de identificarlos y nos convencemos de que cuanto más apego hay (celos, posesión, exclusividad, control, etc.) es mayor el amor. Uno de los más grandes errores.

¿Cuál es la diferencia entre meditar y practicar?

Meditar significa acallar la mente, observar los pensamientos que aparecen, dejarlos pasar, afrontar sin miedo los sentimientos que aparecen, recuperar la calma, instalarse en la claridad. Puedes meditar en quietud o en movimiento. Por otra parte, la práctica consiste en ponerse en acción: practicar el amor, la paciencia, desbloquearse, lo que sea. A través de ejercicios y, finalmente, en la vida cotidiana. La meditación es una buena preparación para la práctica.

¿Cómo organizarse cuando tenemos la sensación de que "no tenemos tiempo"?

Claro que tienes tiempo. Desde que te levantas hasta que te acuestas tienes tiempo; otra cosa es en qué lo utilizas. La realidad es que creemos que tenemos demasiado tiempo y por eso lo desaprovechamos o lo llenamos de cosas que nos complican la vida. Hay que hacer un esfuerzo para cambiar los hábitos. Por ejemplo: hablamos mucho, sin parar, todo el día. En cuanto encontramos a una persona, hablamos. Pero hablamos sin sentido. Puedes estar hablando durante 6 horas al día sin haber dicho casi nada útil, hablar por hablar. Y con una hora de hablar con consciencia podría ser suficiente, y dedicar el resto a otra cosa. Y está claro que dedicamos mucho tiempo del día a hacer cosas que no son imprescindibles y ni siquiera nos gustan mucho, y las usamos como distracciones o como formas de "llenar el tiempo",  "matar el tiempo". Pero, piénsalo bien, "matar el tiempo" es matar tu propia vida. Claro que tienes tiempo, pero a lo mejor hay que cambiar la forma en que usas el tiempo.


LOS BENEFICIOS DEL TAICHI


Desarrollo de un buen físico de forma equilibrada

Es muy beneficioso para el esqueleto, los musculos y las articulaciones del cuerpo. Todas las articulaciones están en movimientos y también los musculos trabajan, siempre y cuando el alumno siga la forma correctamente. Sin duda, si el practicante es constante, tendrá un desarrollo armonioso de cuerpo y una postura correcta. Por esto se ha hecho tan popular esta disciplina.  

Prestar atención tanto al interior como al exterior

Así como prestamos atención al movimiento del cuerpo, debemos concentrar la atención en la respiración profunda y vigorosa y la coordinación entre la conciencia, la respiración, el movimiento, y mejorar de esta manera las funciones del sistema nervioso central y beneficiar a todo el cuerpo, especialmente a los organos internos. 

Moldear el temperamento.  

Los movimientos del taiji estan todos enlazados en movimiento continuo. Deben efectuarse lenta y suavemente. Por lo tanto el practicante debe estar totalmente tranquilo, ayudando así a cultivar el autocontrol y dominando así el caracter impulsivo. Esto puede ser bueno para que la gente se lleve bien entre si en una sociedad tan complicada como la actual.  


Curación de las enfermedades y recuperación de la salud

Es verdad que el taiji posee varias características que favorecen su popularidad, pero tal vez sean sus efectos terapeuticos el principal factor para que la gente tenga a este arte en gran consideración. Se ha demostrado cientificamente que el taichi chuan puede producir ciertas influencias sobre cada uno de los sistemas del cuerpo humano, especialmente sobre el sistema mervioso central, el sistema cardiovascular, el respiratorio, y el digestivo. Realmente es benefisioso para los pacientes que sufren enfermedades cronicas, tales como presión arterial alta, úlceras de estómago, problemas cardiacos, o artritis. Aunque los movimientos suaves del taichi no consumen mucha  energía, las cargas varían con distintas duraciones frecuencia y con la altura de las posturas. Esto posibilita que los pacientes se adapten a sus posibilidades.



Cómo beneficia la Salud 




 * Aumentan la eficiencia de los pulmones y fortalece los músculos que provocan contracción y dilatación de estos órganos. 

 * La sangre se hace más rica y limpia, siendo menos trabajosos para el corazón. 

 * Hace que los vasos sanguíneos sean más flexibles de manera que no tiendan a acumular los depósitos (arterioscleróticos) tan fácilmente.  

 * Incrementan la cantidad de sangre en el sistema circulatorio, así como la hemoglobina.  

 * La psiquis humana se fortalece y mejora la coordinación y flexibilidad.
   
 * Ejercen un efecto químico directo sobre las hormonas suprarrenales que tienden a equilibrar su secreción. 
  
 * El entrenamiento diario hace que se eliminen las tensiones del día, de esta forma se duerme mejor durante la noche y aumenta el bienestar emocional.
   
 * Incrementan el torrente circulatorio que va al cerebro y pone a disposición de éste más oxígeno y glucosa; ésto trae como consecuencia que el individuo se encuentre más dispuesto y mejora los procesos del pensamiento.
   
 * En sí los ejercicios físicos en los adultos disminuyen el factor de riesgo y la obesidad y desarrollan el interés de una vida sana y activa.


    Fuente: Cuerpo y Espíritu

    COMO PRACTICAR EL EGOISMO SANO



    Marta se dejó caer exhausta en el asiento del avión. Hacía horas que sólo pensaba en descansar un rato durante el vuelo. Su deseo se truncó. Su mente le traicionó y no le dejó reposar. Empezó a repasar si lo tenía todo controlado: si había dejado toda la comida necesaria en la nevera para los dos días que estaría fuera, si había dicho a su madre a qué hora tenía que recoger a los niños al cole, si le había dado a su marido el papelito de lo que tenía que comprar en la farmacia… Y cuando acabó el repaso mental y le pareció que lo había dejado todo en orden, entonces le traicionó su corazón: se sintió culpable. El viaje era de trabajo, pero le parecía que abandonaba a su familia.

    Los ojos de Marta estaban clavados en la azafata que estaba explicando las instrucciones en caso de emergencia, aunque no la veía ni la escuchaba. De repente, las palabras de la azafata entraron en su cerebro con fuerza: “En caso de despresurización de la cabina, colóquese la mascarilla de oxígeno y respire normalmente. Si viaja acompañado, primero sujétese la suya y después ayude a sus acompañantes”. Ella necesitaba respirar normalmente para poder ayudar y disfrutar de su familia, y estaba claro que en su vida faltaba oxígeno.

    A Marta y a muchos de nosotros nos hacen falta unas lecciones urgentes de egoísmo sano. Empecemos por la definición que proponen los dos mayores especialistas en la temática, Richard y Rachael Heller: “El egoísmo sano consiste en respetar las propias necesidades y sentimientos aunque los demás no lo hagan. Sobre todo si los demás no lo hacen”.

    Los peligros de la abnegación

    “Todos los sacrificios por el bien de los demás podrían acabar siendo un sacrificio mucho mayor del que te has imaginado” (Richard y Rachael Heller)


    Vivir volcados en los demás puede conllevar consecuencias nefastas no sólo para nosotros, ¡sino también para los que intentamos ayudar!

    Está claro que si priorizamos las necesidades de los otros, el estrés, con todos sus efectos adversos para la salud, se convertirá en el protagonista de nuestras vidas. Y será sólo cuestión de tiempo que caigamos en una depresión. Si destrozamos nuestra salud, ya no podremos atender a los demás. ¿Cómo los vamos a ayudar si nuestro cuerpo no aguanta?

    Otra consecuencia que debemos tener muy presente de nuestro sacrificio es que puede hacer sentir culpables a los que ayudamos. No son raros los casos de hijos que viven en la cárcel construida por el sacrificio de sus progenitores. Se han volcado tanto en ellos, los han ayudado tanto, que lo único que hacen es mostrar constantemente su agradecimiento e intentar no defraudar lo que se espera de ellos. Recuerdo el caso de una mujer de 38 años que, a su edad, todas las decisiones importantes las tomaba su madre. Ella no se atrevía a decirle que no y seguir su propio criterio. Se sentía fatal si la “desobedecía”. No quería que, con lo que su madre se había entregado a ella siempre, la viera como una desagradecida. Así que las riendas de su vida las tenía completamente cogidas su madre, con todo su amor, eso sí, pero haciendo a su hija una desgraciada. La frase que me repetía constantemente era: “Me gustaría irme a vivir muy lejos”. Era una total prisionera de la abnegación de su madre.

    Si somos personas abnegadas y el sacrificio es casi un estandarte de nuestra vida, pensemos lo que estamos transmitiendo a los demás: que ellos también deben sacrificarse. ¿Es eso lo que les queremos comunicar? Imaginemos una madre (las madres son el ejemplo más paradigmático de la abnegación) que nunca sale a cenar con sus amigas aunque le apetece un montón. Podría hacerlo y dejar a sus hijos con su marido, pero no puede porque sabe que se sentiría culpable si se fuera a disfrutar fuera de casa. En el fondo, a sus hijos les está transmitiendo que cuando ellos sean padres también se tendrán que sacrificar siempre. ¿Esa es la lección que realmente quiere transmitirles o le gustaría que sus hijos cuando sean adultos sepan disfrutar de sus amigos?

    ¿Por qué nos entregamos y nos olvidamos de nosotros mismos?

    “Una de las mayores mentiras que nos han contado nunca es que es ‘fácil’ ser egoísta y que el autosacrificio supone fuerza espiritual” (Nathaniel Branden)

    Nos cuesta ver que el sacrificio por los demás puede ser un mal camino porque la cultura judeocristiana parece que nos ha inyectado en las neuronas este valor. Sin embargo, ni viéndolo desde esta perspectiva, el valor se aguanta. No olvidemos que, según las escrituras, las palabras de Jesús fueron: “Ama al prójimo como a ti mismo”. No dijo ama al prójimo más que a ti mismo ni menos que a ti mismo.

    Dada la gran participación que tiene la cultura judeocristiana en nuestro sentimiento de culpa, son especialmente reconfortantes las palabras de Rafael Navarrete, sacerdote jesuita y licenciado en Filosofía y Teología: “Se nos ha educado para rechazar todo cuanto pueda parecer egoísmo, y cuando hemos querido tener en cuenta nuestras propias necesidades nos hemos sentido juzgados negativamente… No es así. Cuando un hombre o una mujer se sienten satisfechos, empiezan a mirar con amor a los demás; sólo una fuente que está llena deja pasar gozosamente el agua. Ningún hombre feliz puede hacer daño a otro. Detrás de todo hombre que llamamos ‘malo’ hay un hombre insatisfecho”.

    En algunos casos, la entrega desproporcionada hacia los demás puede venir de una baja autoestima. Para aumentarla, la persona hace lo que sea por ganarse el aprecio de los demás. Les presta su dinero, su tiempo, se anula, con tal de obtener unas migajas de afecto (“si yo lo único que espero es un poco de gratitud”). Pero se trata de una mala inversión. En algunas ocasiones, porque al final la persona se siente frustrada: da mucho y recibe poco o nada. Y en otras, si recibe afecto, lo siente como amor comprado. Muchas personas creen que las quieren sólo por el dinero que prestan o los favores que hacen. Sea como sea, es una táctica nefasta.

    Y en ciertas personas existe otra causa de entrega total que se encuentra muy, muy escondida y que quizá cuesta mucho reconocer. El sacrificio puede brotar de una auténtica irresponsabilidad con la propia vida. Quizá en el fondo tengan miedo de no ser capaces de conseguir sus sueños y la excusa perfecta es que no tienen tiempo porque los demás los necesitan. Nos da miedo enfrentarnos a nuestro proyecto vital. Nuestra sociedad ve muy bien que nos sacrifiquemos por los demás, así que si lo hacemos es un pretexto inconsciente ideal para ocultar nuestras propias ilusiones y miedos. Es más fácil decir “no he podido conseguir X porque he vivido para mi familia” que “no he podido conseguir X porque no he sabido”.

    Pasos hacia el egoísmo sano

    “Tú eres lo único que falta en tu vida” (Osho)

    El primer paso parece obvio: si tenemos que prestar más atención a nuestras necesidades e ilusiones, primero hemos de saber cuáles son. 

    Puede parecer fácil, pero para algunas personas no lo es en absoluto. Recuerdo el caso de una mujer que estaba sumida en una grave depresión. Estaba casada, sus hijos ya eran mayores y hasta hacía poco sus padres habían vivido con ellos. Su padre era ciego y su madre estuvo gravemente enferma los últimos años de su vida. El caso es que ella había vivido para cuidar a todos. La depresión no surgió mientras los cuidaba, sino cuando murieron. De repente, no sabía qué hacer con su vida. Cuando le pregunté qué cosas le gustaban, me respondió que no lo sabía. De toda la conversación se me quedó grabado sobre todo un detalle: me comentó que le daba envidia cuando su marido iba a recoger setas a la montaña, la ilusión que le hacía. Envidiaba lo que él disfrutaba. Ella no sabía dónde encontrar su disfrute. Así que la primera tarea debe consistir en encontrar ilusiones: o reencontrar algunas que tuvimos en alguna época de nuestra vida o crearnos otras nuevas.


    El segundo paso sería pensar con qué personas es especialmente importante que empecemos a practicar el egoísmo sano. 

    No sólo se debe practicar con la familia, sino también con la pareja, los compañeros de trabajo e incluso con los amigos. Concentrémonos en dos actuaciones muy importantes: no digamos sí cuando queramos decir no y dejémonos de justificar tanto. Seguro que no lo conseguimos a la primera, pero se trata de practicar. Llevamos toda la vida comportándonos de un modo y no podemos cambiarlo de golpe. Pero tenemos algo a nuestro favor que hará más fácil el tema. ¡En la vida hay tantos actos repetitivos! Ya sabemos que si nos llama este amigo es para pedirnos X, que cada lunes nuestro compañero de trabajo nos propone X, que nuestros hijos cada verano nos exigen X, siempre fulanito nos pregunta por X… Así que nos podemos anticipar y preparar mentalmente lo que vamos a hacer y decir. Debemos entrenarnos a decir no y sobre todo a no dar miles de justificaciones detrás del no. Las mil justificaciones sólo demuestran que no estamos convencidos de nuestro total derecho a decir no.

    Si andamos hacia el egoísmo sano, debemos tener muy claro que encontraremos dos claros saboteadores en nuestro camino: el miedo y la culpa.

    Sufriremos, pero debemos dirigir la mirada a lo que nos espera al final del trayecto. Cuando logremos mimarnos a nosotros mismos sin sentirnos culpables, el sentimiento que nos inundará será de una liberación indescriptible.

    (Artículo de Jenny Moix,  en El Pais Semanal,  de 20-06-2010)

    FuenteEL CIELO EN LA TIERRA