Las Apariencias engañan
Había, una vez, en Japón, hace mucho tiempo, un Samurai que le había prestado dinero a un pescador. Hizo un viaje para cobrarlo, a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por su mal genio.






