EL MÉDICO TIBETANO, Turku Lama Lobsang



La Felicidad está Cerca, el Sufrimiento Lejos



-Hasta qué punto nuestro estado emocional afecta la salud del cuerpo?

Turku Lama Lobsang: Su incidencia es mucho mayor de lo que imaginamos. En occidente se tiende a separar el nivel físico del psicologico a la hora de afrontar cualquier dolencia. Cuando un paciente presenta un síntoma se busca la causa afuera
: en la comida , en el tiempo o quizás en otra persona, si se trata de una enfermedad vírica. Incluso cuando una persona no es feliz, a veces busca la causa en otras personas que le dificultan la vida. Este enfoque es erróneo, porque olvida la causa psicologica, que interviene en el 99 por ciento de las enfermedades. SI APUNTAMOS SIEMPRE AL EXTERIOR NUNCA ENCONTRAREMOS LA VERDADERA CAUSA DEL DESEQUILIBRIO.

-Por lo tanto, debemos empezar conociéndonos mejor…
-Independientemente de cual sea el problema, lo primero que necesitas es “ganarte” a ti mismo. Los que no se ganan a si mismos, los que no tienen un control sobre su propia vida, tratan de ganar Y CONTROLAR a otras personas. Empieza por ti y hallarás el equilibrio. Entonces estarás en paz contigo mismo y con los demás.

-Sin embargo muchas veces nos cuesta hallar este equilibrio personal, ¿cómo podemos conocernos mejor?
-Yo digo en mis charlas que uno primeramente debe asumir que no sabe nada. Solo así tienes la oportunidad de aprender algo. Pensar que lo conocemos todo es un impedimento para el bienestar. En cambio, si sabes que no sabes nada eres libre para empezar de cero. Ese es el camino para la verdadera sabiduría.

- Entonces el pensamiento no tiene limites.
- Mas que eso: un pensamiento es un limite, la existencia libre no tiene limites, pero el pensamiento si. Eso explica por que para solucionar un problema la mente no es suficiente. Al contrario, la mayoría de los problemas surgen de la ignorancia que nos lleva a creer que sabemos algo. Por ejemplo en las relaciones interpersonales: yo pienso que no te gusto y por eso tu no me gustas a mi. Para evitarlo, suprime el juicio y te habrás liberado del problema.

-Enjuiciar a los demás es muy propio del pensamiento analitico de Occidente
- Es una cuestion de ignorancia. A través de un vaso de agua no podemos saber como es toda el agua del planeta. Otro ejemplo: el telescopio nos puede acercar a un cuerpo celeste, pero nos aleja de la contemplación del universo en conjunto. No podemos entender lo que nos rodea a través del cerebro sin antes conocer al observador, que es uno mismo. Sucede lo mismo con las relaciones interpersonales. Alguien que no se entienda con los demás probablemente tampoco se entienda a si mismo.

-A menudo las personas chocan a causa de sus creencias, como vemos a menudo en la prensa. ¿Qué opina al respecto?
- Toda creencia es una decisión. Y una decisión siempre puede llevar al error. No hay diferencia entre decisión y creencia. Cuando tienes algo claro, en cambio, no necesitas creer en nada ni decidir nada. Debemos superar esta manera de ver el mundo. ¿Sabe porque la gente se siente feliz cuando ríe? Porque cuando ríes estas libre de pensamientos, opiniones y decisiones. Eres tu mismo, sin filtros. Por eso te sientes bien.

-Hablando del bienestar, en una anterior visita a Barcelona usted dijo que la felicidad esta muy cerca de nuestra verdadera naturaleza, mientras que el sufrimiento esta lejos. A que se refería exactamente?
- Todas las personas somos felices de manera natural, no necesitamos hacer o tener algo especial para experimentar la felicidad. Por eso digo que esta cerca. A su vez el sufrimiento solo lo experimentamos a través del pensamiento. Sin pensar no se puede sufrir. En cambio es perfectamente posible sentirse feliz sin que intervenga la mente racional, y la risa es una prueba de ello. A menudo no vemos la felicidad justamente porque esta tan cerca de nosotros…

-¿Considera que no valoramos lo suficiente nuestra vida cotidiana?
- Responderé a esa pregunta con una historia. Un hombre cumplió su sueno de viajar a la Luna, pero en el alunizaje el cohete se averió sin remedio. El siempre había anhelado ir hasta allí, pero la realidad ahora era que el astronauta no podía regresar a la tierra, y le quedaba solo oxigeno para tres días. En ese tiempo era imposible que pudieran mandarle otro cohete para recogerle, o al menos para traerle más oxigeno. El astronauta supo entonces, por primera vez en su vida, qué era exactamente lo que quería. Lo único que deseaba era volver a casa, estar en la Tierra para llevar allí una vida muy simple, una existencia feliz. Tuvo que viajar a la Luna para saber algo que tenia tan cerca. Todos somos, en cierto modo, como ese astronauta.

-Como medico tibetano, por que cree que en Occidente hay tantas personas que padecen depresión?
- En el mundo occidental hay muchos bancos donde se acumula dinero. Pero no tenemos bancos para el amor. Todo el mundo necesita amar para sentirse bien, pero el amor no lo encontramos fuera. Debes buscarlo dentro de ti mismo. La persona que no recibe amor y no tiene la oportunidad de expresarlo no puede hallar el equilibrio y la felicidad.

-¿Por qué nos cuesta tanto expresar y recibir amor?
- Porque a la gente le da miedo el mundo y los demás. Eso les frena a la hora de dar amor y de aceptarlo. Es un problema de comunicación del corazón. He aquí la causa de la depresión.

-Tal vez nos dan miedo porque nos generan apegos y hostilidades. ¿Cómo podemos liberarnos de estos sentimientos negativos?
- Al querer a alguien o algo experimentamos apego. Al no quererlo, experimentamos odio. Una cosa y la otra se generan en nuestra mente. Por lo tanto, para liberarnos del apego y del odio debemos salir de nuestro pensamiento.

-Por lo tanto al suprimir el pensamiento nos liberamos de las emociones negativas…
- Una cosa es consecuencia de la otra. Si te guías por el pensamiento, siempre experimentamos emociones negativas. La persona debe utilizar la mente y no la mente a la persona. La técnica básica para lograr eso es muy simple: sal de tus pensamientos y empieza a vivir.

-¿Puede servir la meditación para ello? ¿Qué aconseja a las personas que no saben detener el flujo de los pensamientos? 
- En este caso les aconsejo sencillamente que no mediten. Pueden empezar cerrando los ojos y contemplando lo que sucede. Cuando no aceptas ni rechazas tus pensamientos, entonces te liberas de ellos. No se trata de cambiar tu verdadero yo, sino de vivirlo naturalmente. Al prescindir del pensamiento, alcanzas la tranquilidad y la paz mental, lo cual te permite experimentar la felicidad.

-Una cuestión que preocupa a muchas personas, ¿cómo podemos superar el miedo a la muerte?
- Si tienes una vida feliz, tendras tambien una muerte feliz, En el budismo, a través de la meditación se trabaja para viajar hacia uno mismo, libre de juicios y opiniones. Por medio de ellos no puedes llegar a tu verdadera esencia, porque el pensamiento y tu verdadero yo son dos cosas totalmente distintas. El miedo a la muerte, como los demás sufrimientos, se genera en la mente.

-¿Hay más temor a la muerte en Occidente que en Oriente?
-Creo que si, en primer lugar, porque la mayoría de personas no creen en otras vidas después de esta… En segundo lugar, porque están apegados a su cuerpo y temen el momento de abandonarlo. Hay que entender la muerte, al igual que el nacimiento o el envejecimiento, como una experiencia más…. En el budismo tibetano nos enseñan, desde jóvenes, qué es la muerte. Aprendemos el pawa, que es la transferencia de la conciencia en el momento de abandonar el cuerpo. Cuando conoces algo, dejas de temerlo y lo aceptas con naturalidad. Hasta que llegue ese momento, debemos ocuparnos de la vida. Dentro de cada persona está el cielo y el infierno, no hay que buscarlos fuera. Si das sentido a tu vida y experimentas tu verdadero yo, llegaras a la muerte con felicidad y paz interior.

El venerable Tulku Lama Lobsang, que visita España varias veces al año y en diferentes ciudades, es un maestro budista, médico y astrólogo que basa sus enseñanzas en los antiguos conocimientos tántricos fundamentales en el Budismo, Medicina y Astrología Tibetanos. Estas enseñanzas se centran en métodos específicos, cuyo objetivo es la consecución de la salud física, la alegría vital y el desarrollo de la mente.

Sus especiales facultades en el arte de la sanación y de la ciencia medicinal, su natural y compasiva manera de enseñar, su bondad y sabiduría le convierten en un precioso mediador y transmisor de la cultura y las tradiciones budistas tibetanas.






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