¡DÓNDE ESTOY YO?




Érase, una vez, un hombre sumamente estúpido, un loco, o quizás un sabio, que, cuando se levantaba, por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que, por las noches, casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

Una noche, tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.

A la mañana siguiente, sacó el papel y leyó: "Calzoncillos..." y allí estaban, se los puso. "Camisa..." allí estaba, se la puso también. Así, una cosa tras otra, hasta el "Sombrero..." que allí estaba, y se lo encasquetó en la cabeza.

Estaba verdaderamente encantado, hasta que le asaltó un horrible pensamiento:

- "¿Y yo? ¿Dónde estoy yo?"

Había olvidado anotarlo...
Se puso a buscar y a buscar..., pero fue en vano.

No pudo encontrarse a sí mismo.

Martin Buber