“El pie del camello tiene una cualidad relajada, permitiendo que el pie se aplane con el paso, de manera que no se hunde en la arena, algo así como una raqueta de nieve.
Para los practicantes de Tai chi, el paso es receptivo, creando una conexión que permite a la energía fluir desde el suelo, subir hacia arriba por las piernas y salir por la mano.
Para el camello en el desierto – y el Profesor Cheng en Riverside Park –, también tiene que ver con la energía de hundimiento de un pie, produciendo el alzamiento, el paso del otro.
El movimiento ayuda al equilibrio, ayudando a la longevidad al proteger contra caídas.
Incluso más, la energía que fluye de este tipo de movimiento alinea a uno con el chi, un beneficio que atraviesa el cuerpo, afectando positivamente a cada aspecto del ser.”
(Nota de Tom Wolfe, traductor de Chen Man Chin, facilitada por alumnos de Wolfe)
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