EL DELANTAL DE LA ABUELA

Lita Gómez 

¿Te acuerdas del delantal de la abuela? La principal función del delantal de la abuela era proteger el vestido que estaba debajo, pero además servía de agarradera para retirar la sartén más que caliente del fuego. 


Era una maravilla secando las lágrimas de los niños y, en ciertas ocasiones, limpiando sus caritas sucias.

El delantal servía para transportar desde el gallinero los huevos, los pollitos que necesitaban terapia intensiva y, a veces, los huevos golpeados que terminaban en la hornilla.

Cuando llegaban visitas, el delantal de la abuela servía de refugio a los niños tímidos y, cuando hacía frío, la abuela se envolvía los brazos en él.



Aquel viejo delantal, agitado sobre el fuego, oficiaba de fuelle. Y él era el que cargaba con las papas y la leña hasta la cocina.


Servía también de canasto para llevar las verduras desde la huerta.


Después de usarse en la cosecha de las avejas, le tocaba el turno con los repollos. 


Con él se recogían los frutos que caían de los árboles al terminar el verano.

Cuando alguien llegaba inesperadamente, era sorprendente la rapidez con que el viejo delantal podía sacar el polvo de los muebles.

Cuando se acercaba la hora de comer, la abuela salía a la puerta y agitaba el delantal, y entonces los hombres que estaban en los campos comprendían de inmediato que el almuerzo estaba listo.



La abuela también lo usaba para colocar en la ventana la torta recién sacada del horno, para que se enfriara.


Pasarán largos años antes de que alguien invente un objeto que pueda reemplazar aquel viejo delantal que tantas funciones cumplía…



Aunque quizás ya no hay abuelas que...

...tengan que proteger el vestido, dado que hoy tenemos muchos y una maquina que nos lo lave


...las agarraderas de la sartenes ya no queman.
...nuestros hijos ya no lloran como los de antes y sus carítas sucias las lavamos con unas toallitas con crema .
...ya no tenemos gallinero en casa , ni pollitos, ni terapia para ellos.
…nuestros hijos ya no son tímidos
...ni necesitamos un delantal para el frió porque tenemos mangas
...y no avivamos el fuego porque solo necesitamos un botón para hacerlo
...las patatas vienen en saco de malla
...la leña de la chimenea no la trae ese chico tan simpático
...y la verdura viene en tarros
...no podemos recoger el fruto de los árboles, porque el árbol mas cercano ... no se ni dónde queda
...tenemos un producto y unas bayetas ecológicas que repelen el polvo
...no tenemos que agitarlo para llamar a comer a nuestros hombres, porque usamos el móvil

...Actualmente, por el contrario, la nieta coloca la torta en el mismo lugar, pero para que se descongele.

Quizás no echemos de menos los delantares de la abuela (me compre uno hace poco y lo tengo colgado en la cocina)…, pero sí a aquellas abuelas que eran capaces de hacer todo esto por nosotros, (a ellas las llevo colgadas en el corazón).

Fuente: Duendeadictos

Vuelvo a mi respiración, vuelvo a estar vivo


“…A medida que el practicante irrumpe una y otra vez al flujo del pensamiento discursivo y vuelve a estar presente en su respiración o su actividad cotidiana, doma gradualmente el tumulto mental, comienza a ver el tumulto como tal y a tenerle paciencia, en vez de extraviarse automáticamente en él”. (Francisco Varela, De Cuerpo Presente)



Practicar la atención plena es una invitación a volver al momento presente, sea lo que sea que esté ocurriendo, con una actitud de aceptación y curiosidad. Hago una pausa en mi rutina, me detengo y observo lo que esté ocurriendo en el momento presente, estando atento también al modo en que estoy observando.

Basta con volver a la respiración y a las sensaciones corporales de este instante, ¿Cómo estoy respirando? ¿Qué están capturando mis sentidos?


Práctica:

Tómate un instante para respirar con atención

Inhalando, soy consciente que estoy inhalando…
Exhalando, soy consciente que estoy exhalando…

Al Inhalar, soy consciente del flujo de mi respiración
Al Exhalar, suelto cualquier tensión innecesaria

Inhalo sin forzar la respiración
Al exhalar sonrío.

ORDENAR MI PATIO INTERIOR


Después de largas desazones, enfrentamientos, tensiones y malos ratos, reflexioné y comprendí que debía cambiar.
Comencé a ordenar: Mi patio Interior.


Comprendí que debía quererme de veras, valorarme más y di una giro a mi vida.
Después de relajarme palpé lo que es La Autoestima


Y así comprendí que mis angustias y sufrimientos surgían de mis contradicciones.
Y traté de vivir con Autenticidad

Cuando me amé de veras, supe que mi vida no es tan anodina, pues las tensiones y todo lo que me sucede me ayuda a crecer.
Y deseé la Madurez

Con una nueva sensibilidad, sentí lo que ofende a los demás, las presiones que ejerzo para lograr mis deseos inoportunos.
Y aprendí a Respetar

Y como de verdad me quería, comencé a buscar lo saludable, erradicando de mi vida cualquier situación, persona o cosa que me alejase de una vida sana...
Al principio creí que era egoísmo.
Hoy se que es Responsabilidad.

Y abandoné las prisas, me libré de los grandes proyectos de futuro. Hago lo que creo justo y correcto, sin agobios, a mi propio ritmo.
Camino por la senda de la Simplicidad

Cuando me quise de veras, comprendí mis propias limitaciones, desistí de tener siempre la razón y empecé a equivocarme menos.
Poco a poco voy descubriendo la Humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de revivir continuamente al pasado y agobiarme con el futuro.
Viviendo cada día con intensidad, me siento en Plenitud.

Cuando me amé de verdad, percibí que la mente puede atormentarme y dominarme, pero al colocarla al servicio del corazón, resultó ser mi mejor aliada.
Así aprendí a Vivir en Equilibrio.

"No tengamos reparo en revisar nuestra vida, ordenar nuestro patio interior, aunque provoque desgarros ..."

Cuando las galaxias chocan ... del caos nacen las estrellas.

(Autor desconocido)

LA NATURALEZA DE LA MENTE


Nuestro propio pensamiento es nuestro mundo.

Una persona se convierte
en lo que piensa.
Ése es el misterio eterno.
Si la mente mora dentro
del Ser supremo,
disfrutamos de la felicidad eterna.

MAITRI UPÁNISHAD


Hay un gran obstáculo que nos impide conocer al Ser y ese obstáculo es la mente. La mente oculta al Ser y nos lo esconde. Nos hace sentir que Dios está lejos y que la felicidad se debe encontrar en el exterior. Sin embargo, la misma mente que nos separa del Ser, también nos ayuda a reunirnos con Él. 
Por eso los antiguos sabios, que eran verdaderos psicólogos, dedujeron que la mente es la fuente tanto de la esclavitud, como de la liberación; la fuente del dolor y la alegría, nuestro peor enemigo, así como nuestro mejor amigo. Por lo tanto, si hay algo que vale la pena conocer en este mundo, es la mente.


¿Cuál es la naturaleza de la mente? 
La mente no es una sustancia material ni un objeto, sino un latido de la luminosidad del Ser. La mente no es más que una forma contraída de la Conciencia, la misma Conciencia que ha creado el universo.
El Pratyabhijnáhridayam dice: "Cuando Chiti, la Conciencia universal, desciende de su elevado estado de Conciencia pura, se convierte en chitta, la mente". 
La naturaleza de la Conciencia es crear y, aun cuando se limita a sí misma para convertirse en la mente, no pierde su verdadera naturaleza. Así como la Conciencia universal crea infinitos universos en el mundo exterior, cuando se contrae para convertirse en la mente, crea infinitos universos en el interior.

La mente nunca dejará de existir, aunque sus características puedan cambiar. Cuando la mente se vuelve hacia fuera y se mueve entre los objetos externos, se contrae. Las impurezas la cubren y se vuelve mundana. En el estado de iluminación, disminuye la tendencia de la mente a volverse hacia el exterior. En vez de ir hacia fuera, la mente se vuelve hacia dentro. Cuando se dirige hacia fuera y anda entre los objetos mundanos, toma la forma de esos objetos. De la misma manera cuando se vuelve hacia el interior, se funde con el Ser y toma la forma del Ser. La iluminación no es más que la fusión de la mente en el Ser. En las escrituras, a ese estado se le llama la muerte de la mente, pero en realidad la mente no muere. Se disuelve en el Ser y se hace una con él. 
La cualidad esencial de la mente sigue existiendo, pero es distinta de la Conciencia. Mientras el cuerpo humano continúe existiendo y tengamos que vivir en este mundo, la mente nos ayudará a llevar a cabo nuestras funciones mundanas. Sin embargo, en el estado de iluminación, su naturaleza es distinta. No funciona sólo como mente, funciona con todo el poder de la Conciencia. Se estabiliza y se libra de pensamientos, se aquieta. 
La infelicidad no es más que la red de los pensamientos y cuando los trascendemos, disfrutamos de la dicha suprema.



"¿A DÓNDE VAS?
Una guía para el viaje espiritual"
Swami Muktananda

LA CAUSA DE TODAS LAS ENFERMEDADES

"Que el alimento sea tu medicina. Que tu mecicina sea el alimento" (Hipócrates)



La importancia del oxígeno y de los alimentos alcalinizantes. 

"La lucha de la vida es en contra de la retención de accido. El envejecimiento, la falta de energía, el mal genio y los dolores de cabeza, enfermedades del corazón, alergias, urticarias, eccemas y arteriosclerosis no son más que la acumulación de ácidos" Dr. Mencken


Nuestra alimentación media es antifisiológica,  accidifica nuestro organismo.
   "La falta de oxigeno y la accidosis son las dos caras de una misma moneda; cuando usted tiene una, tiene la otra. Las sustancias ácidas rechazan el oxígeno, las sustancias alcalinas atraen el oxígeno" Dr. OttoWarburg 


Cuales son los alimentos basura, accidificantes ?
Cuales son los alimentos sanos, alcalinizantes ?


TRATARME BIEN



“La inteligencia y el conocimiento no te ayudarán a cambiar tu energía habitual, lo único que puede ayudarte es la práctica de reconocerla, abrazarla y transformarla. 
Si logras abrazar tu energía habitual con la energía de ser consciente, estarás a salvo y no volverás a cometer el mismo error” (Thich Nhat Hanh)

“La paz que ha de hallarse dentro de uno se encuentra en el mismo lugar en el que se ubican la agitación y el sufrimiento. 
No ha de hallarse en el bosque ni en la cima de la colina, ni es otorgada por un maestro. 
Donde usted experimenta sufrimiento puede encontrar la emancipación del sufrimiento. 
En realidad, tratar de escapar del sufrimiento es, de hecho, correr hacia él” (Ajahn Chah)


Reflexión:
Tratarme bien, ser gentil con uno mismo suena tan sencillo, resulta tan evidente su importancia, es una actitud tan determinante para el propio bienestar y de quienes nos rodean, y sin embargo, a pesar de su simpleza no resulta nada fácil de practicar.

Las exigencias y el estrés en el mundo moderno se traducen también en autoexigencia, en un sentido crítico y enjuiciador hacia nosotros mismos; además, en el camino de nuestras vidas vamos experimentando sufrimientos, pérdidas y decepciones que nos ponen a prueba, en muchos de esos momentos de dificultad aprendemos a ser severos y autocríticos con nosotros mismo, pudiendo llegar a ser incluso violentos: “¡Qué estúpido soy!, hasta cuando”, o “¿Por qué me pasan estas cosas a mi?” o “No soy digno que me quieran”, pueden ser algunas de las expresiones que usamos con nosotros mismos. Sin darnos cuenta, podemos haber establecido un modo dañino de relacionarnos con nosotros mismos.

Las prácticas de atención plena son una oportunidad para observar en modo en que me estoy relacionando conmigo mismo. ¿Qué frases o ideas me estoy repitiendo continuamente? Con mis acciones y hábitos ¿Qué emociones estoy cultivando? ¿Cómo me estoy tratando?

Tratarme bien, ser amable y comprensivo con uno mismo es una actitud que podemos decidir cultivar, y es una alternativa especialmente relevante de practicar en momento de dificultad, cuando emerge nuestro crítico más severo, nosotros mismos, haciendo que el sufrimiento también aumente.

Ser amables y comprensivos con nosotros mismos no es sinónimo de autoindulgencia o de estar centrados en nosotros mismos. Ser amables con nosotros mismos nace de reconocer nuestra humanidad compartida, al ser conscientes de nuestra vulnerabilidad y ser respetuosos con ella, aparece la necesidad de tratarnos igual de bien que aquellos a los que más apreciamos, es decir, reconocer que no somos ni superiores ni inferiores a nadie, sino semejantes, formamos parte de la humanidad y de la vida entera.

Hoy existe mucha evidencia científica de los beneficios de la gentileza y compasión con uno mismo. Las personas que se tratan bien a sí mismas tienen también un mayor bienestar, poseen una menor ansiedad, depresión, enfado y una mayor inteligencia emocional.

Ser críticos y enjuiciadores de nosotros mismos hace más probable también que adoptemos esas mismas actitudes con quienes nos rodean, nos demos cuenta o no de ello. De modo similar, cultivar el ser gentiles y compasivos con nosotros mismos nos abre las puertas a tener esa misma actitud hacia quienes nos rodean, repercutiendo favorablemente en nuestras relaciones interpersonales. Observar con gentileza nuestros errores y dificultades permite abrir un espacio para empatizar con quienes están a nuestro alrededor. Una respuesta compasiva con nosotros mismos nos ayudará a responder al sufrimiento emocional de otros con bondad, en vez de con crítica o culpa.

Práctica:

Utilizando la metáfora del jardinero expresada por el monje Vietnamita Thich Nhat Hanh, la práctica que les proponemos consiste en hacer presente aquellos aspectos que nos nutren, nos revitalizan. En la metáfora del jardinero esto se realiza regando las semillas de bienestar en nosotros mismos, y sólo nos tomará un par de minutos.

Puedes sentarte un momento y traer tu atención gentilmente a tu momento presente…prestando atención a tu respiración y a las sensaciones corporales de este instante… Mantente unos segundos respirando…

Luego, puedes hacer presente los aspectos que te nutren y vitalizan hoy, y puedes verlos como semillas que puedes regar en ti mismo o en ti misma… puedes permitirte sentir las sensaciones de natural descanso, alegría, serenidad, bienestar, o lo que sea que surja, sin hacer ningún esfuerzo en especial… o simplemente puedes sentir la natural estabilidad y ritmo de la respiración.

Permítete por un momento prestarle atención a esos aspectos que se vuelven presente en ti mismo, permítete regar con la energía de tu atención aquello que aprecias y que ya posees…

Manteniendo atención a lo que surja, ahora podrías reconocer algunas acciones hábiles, que estén dentro de tu influencia realizar y que te permitan regar estas semillas de bienestar. ¿Qué pequeña acción podría ser significativa para incrementar tu bienestar? Puedes incluir hacer o dejar de hacer algunas actividades que generen bienestar en ti y a quienes te rodean, ¿Cuál sería el primer paso? Si gustas podrías escribirlo y luego poner manos a la obra…

Para concluir, permite sentir algunas respiraciones, apreciando el milagro de estar vivo, en el lugar en el que estás, quizás agradeciéndote el haberte regalado esta Pausa de atención.

¡Buena práctica!


EL PORTAL DEL 11/11/11

















Algo de lo mucho que se dice y escribe  acerca del   11/11/11:

Sobre el 11:11
Alrededor del mundo, desde hace muchos años, los números 11:11 se le han estado apareciendo a la gente misteriosamente. La visión del 11:11, que a menudo aparece en los relojes digitales, tiende a ocurrir en momentos de elevada conciencia, produciendo un intenso efecto en las personas involucradas. Esto causa una reactivación de nuestro banco de memoria celular. Hay una movilización profunda, un asomo de remembranza de algo largamente olvidado. La aparición del 11:11 es también una importante confirmación de que estamos en el camino correcto, alineados con nuestra verdad más elevada. El 11:11 es un punto de inserción de la Realidad Mayor en el momento presente. Cuando esto sucede, es el momento de parar todo lo que estés haciendo y concentrarte en tu interior. La transmisión está preparada. La aparición del 11:11 es siempre un acto de Intervención Divina diciéndote que es el momento de mirar alrededor y ver lo que está sucediendo realmente. Es el momento de atravesar los velos de la ilusión que nos mantienen en un mundo irreal.

Sobre los Portales
Los Portales son cilindros de luz que se activan en un determinado momento. Permiten el ingreso de nuevas informaciones a la Tierra. Estas informaciones llegan en forma de códigos de luz provenientes del Sol Central de la Galaxia. Podemos utilizar esta energía de mayor vibración para la evolución de la humanidad hacia la Quinta Dimensión de Luz.
El Portal 11:11 es el puente entre la dualidad y la Unicidad. Es decir, una zona de transición entre dos espirales de evolución muy diferentes: la dualidad y la unicidad. Cuando estas espirales se superponen y coinciden se produce un gran impulso evolutivo para la transformación de la raza.
En esos momentos se incrementa intensamente la energía galáctica en el planeta. Muchos grupos espirituales se reúnen en diferentes partes del planeta para recibir, anclar y expandir la nueva conciencia. Luego, estos efectos se terminan de instalar en la conciencia colectiva en un período de 3 a 5 años.

Los Portales se atraviesan cuando el ser está preparado para recibir la poderosa luz a través de sus cuerpos. Estos portales no se atraviesan con la mente, el conocimiento o el ego, se atraviesan cuando estamos alineados en nuestro cuerpo de Luz y resonamos en integridad, es decir, cuando nuestro ser está alineado con su Propósito de vida, cuando dejamos las especulaciones y los intereses personales, cuando SENTIMOS el llamado de la galaxia que nos invita a regresar a casa….

Sobre la Ascensión
La Ascensión es un proceso, no un evento.
Esto significa que si realmente queremos ascender, si anhelamos retornar a casa, debemos, ante todo, hacer las transformaciones necesarias dentro nuestro. No se trata simplemente de correr detrás de las últimas activaciones planetarias, o de seguir las más novedosas tendencias metafísicas o de escuchar al más luminoso gurú de la Nueva Era. Esas son distracciones de lo que realmente está sucediendo. La ascensión es un proceso, no un evento.
La verdadera ascensión tiene lugar en el interior de nuestro propio ser y dentro de las células del cuerpo físico. ¡Es así de real! Necesitamos llegar a ser seres completos anclados en la Tierra y en las Estrellas. ¡Necesitamos volvernos Vibrantemente Vivos! Necesitamos aprender lo que es realmente el Amor y encarnarlo tan naturalmente como respiramos.
Lo que ustedes decidan estará bien, ya sea permanecer en la dualidad o ascender a la Quinta, Séptima o cualquier otra Dimensión, mientras estén conscientes de su destino.
No hay un determinado camino que sea el correcto para ascender. Hay, simplemente, diferentes elecciones que nos llevan a diferentes destinos. Tal vez no sea el momento para que todos den un salto cuántico a través del 11:11 hacia la Unicidad. Es importante que tengan claro las diferencias que hay en cada meta para poder hacer la elección más apropiada.

Sobre sus Beneficios
Conforme la Tierra se asienta en la Matriz Holográfica de Quinta Dimensión de la Nueva Tierra, la Humanidad está aprendiendo a expresar la Unicidad y la Conciencia de Unidad de Interconexión que es la Esencia de la Quinta Dimensión

Es hora de que Todos se beneficien, y por lo tanto, el viejo sistema económico que creaba pobreza y destrucción ecológica se está desmoronando, y será reemplazado por una nueva forma de vida que va a surgir, basada en principios éticos y de sostenibilidad que garanticen los Derechos Humanos más básicos de alimentación, vivienda, vestido y educación para todos, así como la oportunidad de desarrollarse y crecer de acuerdo con el Plan Álmico de cada ser.


INTENTAR SER


Intente ser, solo ser. La palabra de máxima importancia es «intentar». Disponga de tiempo suficiente a diario para sentarse tranquilamente e intentar, solo intentar, ir más allá de la personalidad, con sus adicciones y obsesiones. No pregunte cómo, no puede ser explicado. Siga intentando hasta que lo logre. Si usted persevera, no puede haber ningún fracaso. 


Lo que importa supremamente es la sinceridad, la seriedad; usted debe estar verdaderamente harto de ser la persona que usted es, y ver la urgente necesidad de librarse de esta innecesaria autoidentificación con un paquete de recuerdos y de hábitos. Esta firme resistencia contra lo innecesario es el secreto del éxito.

Después de todo, usted es lo que usted es, todos los momentos de su vida, pero usted nunca es consciente de ello, excepto, quizás, en el punto del despertar del sueño profundo. Todo lo que usted necesita es presenciarse, ser, no como una afirmación verbal, sino como un hecho siempre presente. La presenciación de que usted es abrirá sus ojos a lo que usted es. 


Es todo muy simple. Primero de todo, establezca un contacto constante con usted mismo, sea con usted mismo todo el tiempo. En la autopresenciación fluyen todas las bendiciones. Comience como un centro de observación, de cognitividad deliberada, y conviértase en un centro de amor en acción. «Yo soy» es una minúscula semilla que se convertirá en un árbol poderoso, de manera completamente natural, sin rastro alguno de esfuerzo.

Nisargadatta Maharaj
Yo soy Eso

RESPIRAR, ACUDIR A LA CITA CON LA VIDA


"Para llegar a la quietud de nuestra mente y de nuestras emociones, para entrar en la vía de esa serenidad y paz profunda que tanto deseamos, hemos de partir de algo muy nuestro y gratuito, la respiración...



Entrevista radiofónica realizada por Jesús Osorio a Juan Legaz, en el programa "Tu Voz Interior" de la emisora AHORA RADIO.

LA CULPA



-Siento una culpa que me impide vivir.
¿Que puedo hacer?. ¿Puede ayudarme?.


-Hablemos de la culpa.
La culpa……
La culpa es como el sufrimiento.
Es un tipo de sufrimiento….

La culpa no es como el dolor.
El dolor es inevitable, la culpa se puede evitar.
El sufrimiento también se puede evitar.
¿Como hacerlo?

Comprendiendo su naturaleza, viendo la razón por la que surge, percibiendo la causa por la que permanece y alcanzando la certeza de que uno nada puede hacer.

¿Que puede hacer usted para nacer en otra parte?
Nada, pues esto es igual, pero hay que comprenderlo por uno mismo, esto no es teoría, es un camino, ensayo-error, ensayo-error, ver por uno mismo.

La culpa es algo inutil, es un sentimiento que no sirve para nada constructivo.
La culpa destruye, inhabilita, deshace, debilita, limita….

¿De que sirve la culpa?
Reflexione y verá que solo causa dolor.
Rara vez produce consuelo, casi nunca.

Si la culpa supone un desahogo o un sentimiento consolador puede ser justificada durante un determinado espacio de tiempo, en otro caso no.

La culpa puede derivar en un sufrimiento que a su vez puede desembocar en una vía de escape de si mismo, pero la culpa por si misma no suele hacerlo.
La culpa debe evolucionar hacia otra cosa, transformarse, tomar una nueva forma de la que poder obtener algo.

¿Cual es el origen de la culpa?.
¿Cual es el origen de esa culpa en particular?.
¿Algo hecho o dicho?
¿O algo por hacer o por decir?

El asunto es que la culpa está ahí y hay que hacer algo con ella.
Es persistente, indica algo.

¿Podemos cambiar algo ahora?
¿Esa culpa está situada AHORA o es algo pasado, algún recuerdo, algo que acarreamos del pasado?
No digo que no sienta la culpa ahora, en este momento, pregunto si la culpa se situa AHORA.

Tal vez su aparición se deba a algo que no salió como uno esperaba.
Esa es la raiz del origen de la culpa, alguna acción, palabra o hecho que no surtió el efecto que uno esperaba. Pero eso no se situa en el AHORA, lo trae uno del pasado, del recuerdo.

Pensando que puede cambiar algo de lo que ES, uno siente la culpa de su mala acción, de su no acción o de lo que cree SU acción o palabra equivocada.
Esto es porque pensamos que los hechos se producen causados por nuestras acciones.

Si “A” lleva a “B” y “B” lleva a “C”, desde “A” llego a “C”, entonces si puedo llegar de “A” a “C” ¿Para que sirve “B”?.
Y ya nos hemos enredado.

A veces esto parece ser así realmente, parece….

Esto es una forma de pensar normal, lineal, pero irreal, es mentira, de hecho “A”, “B” y “C” pueden existir por si mismos de forma totalmente independiente.
Es en la mente donde se realizan esas asociaciones.

La culpa no aparece ahora, depende de una circunstancia anterior no aceptada (no hay nada que aceptar, pero eso puede llegar a verse solo después). El remordimiento es recuerdo, es un pesar íntimo por algo de lo que nos sentimos responsables directos. Eso es la culpa. No puede uno vivir los remordimientos de otras personas y uno no puede vivir la culpa de otras personas.

No hay que aceptar, eso es acción, no hay que permitir, eso es acción también.
Hay que observar, de forma justa, inafectada, en ese caso la culpa no se percibe como se percibe “normalmente”.

¿Que culpa hay cuando uno duerme?
¿Cuando uno muera que culpa habrá?
¿Quien la sentirá?
¿Quien será el propietario de esa culpa?

La culpa no es inevitable.
Para evitarla hay que comprender su origen y si uno no puede cambiar nada dejar que pase, observala, mirarla sin pasión, mirar la palabra, desnuda, su significado no importa, la palabra, ella sola no desencadena nada, ningún efecto, es culpa pura en su contenido que no condiciona, hay que esperar, dejarla estar sin alimentarla.  No retenerla, la culpa no es útil, no hay que deshacerse de ella mediante la acción, pues la acción hará que se apegue aún más. 


Uno siente la culpa, pero uno no es la culpa. Uno puede observar la culpa y ver el espacio que hay entre uno mismo y el sentimiento, entre uno y la sensación, igual que ocurre con el miedo.
Hay que sentirlo y luego ignorarlo, verlo ajeno, ese es el camino que uno conoce, no conozco otro y ni siquiera sabe uno si es correcto o tan solo posible.

De cualquier forma, pruebe.
¿Tiene algo que perder?



MEDITACIÓN de Atención Plena en la Respiración

Anapanasati

"Aquí, monjes, un monje que se ha ido al bosque, o al pie de un árbol, o a un lugar vacío, se sienta con las piernas cruzadas, sosteniendo erecta su espalda, haciendo emerger la atención plena frente a él." Buddha (Mahà Satipatthàna Sutta)




Esto significa que cualquier persona que pertenezca a uno de los cuatro tipos de individuos mencionados en esta enseñanza - es decir monje, monja, laico, laica - deseoso de practicar esta meditación, debe ir ya sea a un bosque, al pie de un árbol apartado, o a una morada solitaria. Ahí deberá sentarse con las piernas cruzadas, manteniendo su cuerpo en posición erecta, fija su atención plena en la punta de su nariz, el lugar de su objeto de meditación.

Si hace una inhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si hace una exhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si toma una inhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención, si hace una exhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención.
"Inhala experimentando el cuerpo en su totalidad, exhala experimentando el cuerpo en su totalidad" Buddha
Esto es, con atención bien situada, ve el principio, el medio y el final de las dos fases, la inhalación y la exhalación. Conforme practica la observación de la inhalación y exhalación con atención, se calmarán y tranquilizarán las dos funciones de inhalación y exhalación.

El Buddha ilustra esto con un símil. Cuando un hábil tornero o su aprendiz trabajan un objeto en su taller, atienden a su labor con atención fija: al hacer un giro largo o uno corto, saben que están haciendo un giro largo o uno corto. De la misma manera, si el practicante de meditación inhala largamente lo comprende como tal; y si exhala largamente, lo comprende como tal; si hace una inhalación corta, lo comprende como tal y si su exhalación es corta, lo comprende como tal. Ejercita su atención de tal forma que ve el principio, el medio y el final de estas dos funciones de inhalación y exhalación. Comprende con sabiduría la tranquilización de estos dos aspectos, de la inhalación y la exhalación.

De esta forma, él comprende las dos funciones de la inhalación y la exhalación en él mismo, y las dos funciones de la inhalación y exhalación en otras personas. También comprende las dos funciones de la inhalación y exhalación en él mismo y en los otros en rápida alternación. Comprende también la causa del surgimiento de la inhalación y la exhalación y la causa de la cesación de la inhalación y la exhalación, y el momento a momento del surgimiento y la cesación de la inhalación y la exhalación.

Se da cuenta entonces de que su cuerpo, el que ejercita las dos funciones de inhalación y exhalación, es únicamente un cuerpo, no un ego o "Yo". Esta atención plena y sabiduría son útiles para desarrollar una mejor y más profunda atención y sabiduría, capacitándolo para descartar las concepciones erróneas de las cosas en términos de "Yo" y "mío". Entonces, llega a estar capacitado para la vida con sabiduría respecto a este cuerpo y no se aferra a nada en el mundo con avidez, engreimiento o visión errónea. 

Viviendo sin apego, el meditador recorre el camino hacia Nibbàna a través de la contemplación de la naturaleza del cuerpo.  (Mahathera Nauyane Aridhamma)

Artículo completo en: Libros Budistas

CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE

León Tolstoy

Érase una vez un campesino llamado Pahom, que había trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no tenía tierras propias, así que siempre permanecía en la pobreza. 
"Ocupados como estamos desde la niñez trabajando la madre tierra -pensaba a menudo- los campesinos siempre debemos morir como vivimos, sin nada propio. Las cosas serían diferentes si tuviéramos nuestra propia tierra."

Ahora bien, cerca de la aldea de Pahom vivía una dama, una pequeña terrateniente, que poseía una finca de ciento cincuenta hectáreas. Un invierno se difundió la noticia de que esta dama iba a vender sus tierras. Pahom oyó que un vecino suyo compraría veinticinco hectáreas y que la dama había consentido en aceptar la mitad en efectivo y esperar un año por la otra mitad.
"Qué te parece -pensó Pahom- Esa tierra se vende, y yo no obtendré nada."
Así que decidió hablar con su esposa.
-Otras personas están comprando, y nosotros también debemos comprar unas diez hectáreas. La vida se vuelve imposible sin poseer tierras propias.
Se pusieron a pensar y calcularon cuánto podrían comprar. Tenían ahorrados cien rublos. Vendieron un potrillo y la mitad de sus abejas; contrataron a uno de sus hijos como peón y pidieron anticipos sobre la paga. Pidieron prestado el resto a un cuñado, y así juntaron la mitad del dinero de la compra. Después de eso, Pahom escogió una parcela de veinte hectáreas, donde había bosques, fue a ver a la dama e hizo la compra.
Así que ahora Pahom tenía su propia tierra. Pidió semilla prestada, y la sembró, y obtuvo una buena cosecha. Al cabo de un año había logrado saldar sus deudas con la dama y su cuñado. Así se convirtió en terrateniente, y talaba sus propios árboles, y alimentaba su ganado en sus propios pastos. Cuando salía a arar los campos, o a mirar sus mieses o sus prados, el corazón se le llenaba de alegría. La hierba que crecía allí y las flores que florecían allí le parecían diferentes de las de otras partes. Antes, cuando cruzaba esa tierra, le parecía igual a cualquier otra, pero ahora le parecía muy distinta.


Un día Pahom estaba sentado en su casa cuando un viajero se detuvo ante su casa. Pahom le preguntó de dónde venía, y el forastero respondió que venía de allende el Volga, donde había estado trabajando. Una palabra llevó a la otra, y el hombre comentó que había muchas tierras en venta por allá, y que muchos estaban viajando para comprarlas. Las tierras eran tan fértiles, aseguró, que el centeno era alto como un caballo, y tan tupido que cinco cortes de guadaña formaban una avilla. Comentó que un campesino había trabajado sólo con sus manos, y ahora tenía seis caballos y dos vacas.
El corazón de Pahom se colmó de anhelo.
"¿Por qué he de sufrir en este agujero -pensó- si se vive tan bien en otras partes? Venderé mi tierra y mi finca, y con el dinero comenzaré allá de nuevo y tendré todo nuevo".
Pahom vendió su tierra, su casa y su ganado, con buenas ganancias, y se mudó con su familia a su nueva propiedad. Todo lo que había dicho el campesino era cierto, y Pahom estaba en mucha mejor posición que antes. Compró muchas tierras arables y pasturas, y pudo tener las cabezas de ganado que deseaba.
Al principio, en el ajetreo de la mudanza y la construcción, Pahom se sentía complacido, pero cuando se habituó comenzó a pensar que tampoco aquí estaba satisfecho. Quería sembrar más trigo, pero no tenía tierras suficientes para ello, así que arrendó más tierras por tres años. Fueron buenas temporadas y hubo buenas cosechas, así que Pahom ahorró dinero. Podría haber seguido viviendo cómodamente, pero se cansó de arrendar tierras ajenas todos los años, y de sufrir privaciones para ahorrar el dinero.
"Si todas estas tierras fueran mías -pensó-, sería independiente y no sufriría estas incomodidades."

Un día un vendedor de bienes raíces que pasaba le comentó que acababa de regresar de la lejana tierra de los bashkirs, donde había comprado seiscientas hectáreas por sólo mil rublos.
-Sólo debes hacerte amigo de los jefes -dijo- Yo regalé como cien rublos en vestidos y alfombras, además de una caja de té, y di vino a quienes lo bebían, y obtuve la tierra por una bicoca.
"Vaya -pensó Pahom-, allá puedo tener diez veces más tierras de las que poseo. Debo probar suerte."

Pahom encomendó a su familia el cuidado de la finca y emprendió el viaje, llevando consigo a su criado. Pararon en una ciudad y compraron una caja de té, vino y otros regalos, como el vendedor les había aconsejado. Continuaron viaje hasta recorrer más de quinientos kilómetros, y el séptimo día llegaron a un lugar donde los bashkirshabían instalado sus tiendas.

En cuanto vieron a Pahom, salieron de las tiendas y se reunieron en torno al visitante. Le dieron té y kurniss, y sacrificaron una oveja y le dieron de comer. Pahom sacó presentes de su carromato y los distribuyó, y les dijo que venía en busca de tierras. Los bashkirs parecieron muy satisfechos y le dijeron que debía hablar con el jefe. Lo mandaron a buscar y le explicaron a qué había ido Pahom.
El jefe escuchó un rato, pidió silencio con un gesto y le dijo a Pahom:

-De acuerdo. Escoge la tierra que te plazca. Tenemos tierras en abundancia.
-¿Y cuál será el precio? -preguntó Pahom.
-Nuestro precio es siempre el mismo: mil rublos por día.
Pahom no comprendió.
-¿Un día? ¿Qué medida es ésa? ¿Cuántas hectáreas son?
-No sabemos calcularlo -dijo el jefe-. La vendemos por día. Todo lo que puedas recorrer a pie en un día es tuyo, y el precio es mil rublos por día.
Pahom quedó sorprendido.
-Pero en un día se puede recorrer una vasta extensión de tierra -dijo.
El jefe se echó a reír.
-¡Será toda tuya! Pero con una condición. Si no regresas el mismo día al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero.
-¿Pero cómo debo señalar el camino que he seguido?
-Iremos a cualquier lugar que gustes, y nos quedaremos allí. Puedes comenzar desde ese sitio y emprender tu viaje, llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras será tuya.

Pahom estaba alborozado. Decidió comenzar por la mañana. Charlaron, bebieron más kurniss, comieron más oveja y bebieron más té, y así llegó la noche. Le dieron a Pahom una cama de edredón, y los bashkirs se dispersaron, prometiendo reunirse a la mañana siguiente al romper el alba y viajar al punto convenido antes del amanecer.

Pahom se quedó acostado, pero no pudo dormirse. No dejaba de pensar en su tierra.
"¡Qué gran extensión marcaré! -pensó-. Puedo andar fácilmente cincuenta kilómetros por día. Los días ahora son largos, y un recorrido de cincuenta kilómetros representará gran cantidad de tierra. Venderé las tierras más áridas, o las dejaré a los campesinos, pero yo escogeré la mejor y la trabajaré. Compraré dos yuntas de bueyes y contrataré dos peones más. Unas noventa hectáreas destinaré a la siembra y en el resto criaré ganado."

Por la puerta abierta vio que estaba rompiendo el alba.
-Es hora de despertarlos -se dijo-. Debemos ponernos en marcha.
Se levantó, despertó al criado (que dormía en el carromato), le ordenó uncir los caballos y fue a despertar a los bashkirs.
-Es hora de ir a la estepa para medir las tierras -dijo.
Los bashkirs se levantaron y se reunieron, y también acudió el jefe. Se pusieron a beber más kurniss, y ofrecieron a Pahom un poco de té, pero él no quería esperar.
-Si hemos de ir, vayamos de una vez. Ya es hora.
Los bashkirs se prepararon y todos se pusieron en marcha, algunos a caballo, otros en carros. Pahom iba en su carromato con el criado, y llevaba una azada. Cuando llegaron a la estepa, el cielo de la mañana estaba rojo. Subieron una loma y, apeándose de carros y caballos, se reunieron en un sitio. El jefe se acercó a Pahom y extendió el brazo hacia la planicie.
-Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro. Puedes tomar lo que gustes.

A Pahom le relucieron los ojos, pues era toda tierra virgen, chata como la palma de la mano y negra como semilla de amapola, y en las hondonadas crecían altos pastizales.
El jefe se quitó la gorra de piel de zorro, la apoyó en el suelo y dijo:
-Ésta será la marca. Empieza aquí y regresa aquí. Toda la tierra que rodees será tuya.
Pahom sacó el dinero y lo puso en la gorra. Luego se quitó el abrigo, quedándose con su chaquetón sin mangas. Se aflojó el cinturón y lo sujetó con fuerza bajo el vientre, se puso un costal de pan en el pecho del jubón y, atando una botella de agua al cinturón, se subió la caña de las botas, empuñó la azada y se dispuso a partir. Tardó un instante en decidir el rumbo. Todas las direcciones eran tentadoras.
-No importa -dijo al fin-. Iré hacia el sol naciente.
Se volvió hacia el este, se desperezó y aguardó a que el sol asomara sobre el horizonte.
"No debo perder tiempo -pensó-, pues es más fácil caminar mientras todavía está fresco."

Los rayos del sol no acababan de chispear sobre el horizonte cuando Pahom, azada al hombro, se internó en la estepa.
Pahom caminaba a paso moderado. Tras avanzar mil metros se detuvo, cavó un pozo y apiló terrones de hierba para hacerlo más visible. Luego continuó, y ahora que había vencido el entumecimiento apuró el paso. Al cabo de un rato cavó otro pozo.
Miró hacia atrás. La loma se veía claramente a la luz del sol, con la gente encima, y las relucientes llantas de las ruedas del carromato. Pahom calculó que había caminado cinco kilómetros. Estaba más cálido; se quitó el chaquetón, se lo echó al hombro y continuó la marcha. Ahora hacía más calor; miró el sol; era hora de pensar en el desayuno.
-He recorrido el primer tramo, pero hay cuatro en un día, y todavía es demasiado pronto para virar. Pero me quitaré las botas -se dijo.
Se sentó, se quitó las botas, se las metió en el cinturón y reanudó la marcha. Ahora caminaba con soltura.
"Seguiré otros cinco kilómetros -pensó-, y luego giraré a la izquierda. Este lugar es tan promisorio que sería una pena perderlo. Cuanto más avanzo, mejor parece la tierra."

Siguió derecho por un tiempo, y cuando miró en torno, la loma era apenas visible y las personas parecían hormigas, y apenas se veía un destello bajo el sol.
"Ah -pensó Pahom-, he avanzado bastante en esta dirección, es hora de girar. Además estoy sudando, y muy sediento."
Se detuvo, cavó un gran pozo y apiló hierba. Bebió un sorbo de agua y giró a la izquierda. Continuó la marcha, y la hierba era alta, y hacía mucho calor.
Pahom comenzó a cansarse. Miró el sol y vio que era mediodía.
"Bien -pensó-, debo descansar."
Se sentó, comió pan y bebió agua, pero no se acostó, temiendo quedarse dormido. Después de estar un rato sentado, siguió andando. Al principio caminaba sin dificultad, y sentía sueño, pero continuó, pensando: "Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo".

Avanzó un largo trecho en esa dirección, y ya iba a girar de nuevo a la izquierda cuando vio un fecundo valle. "Sería una pena excluir ese terreno -pensó-. El lino crecería bien aquí.". Así que rodeó el valle y cavó un pozo del otro lado antes de girar. Pahom miró hacia la loma. El aire estaba brumoso y trémulo con el calor, y a través de la bruma apenas se veía a la gente de la loma.
"¡Ah! -pensó Pahom-. Los lados son demasiado largos. Este debe ser más corto." Y siguió a lo largo del tercer lado, apurando el paso. Miró el sol. Estaba a mitad de camino del horizonte, y Pahom aún no había recorrido tres kilómetros del tercer lado del cuadrado. Aún estaba a quince kilómetros de su meta.
"No -pensó-, aunque mis tierras queden irregulares, ahora debo volver en línea recta. Podría alejarme demasiado, y ya tengo gran cantidad de tierra.".
Pahom cavó un pozo de prisa.

Echó a andar hacia la loma, pero con dificultad. Estaba agotado por el calor, tenía cortes y magulladuras en los pies descalzos, le flaqueaban las piernas. Ansiaba descansar, pero era imposible si deseaba llegar antes del poniente. El sol no espera a nadie, y se hundía cada vez más.
"Cielos -pensó-, si no hubiera cometido el error de querer demasiado. ¿Qué pasará si llego tarde?"
Miró hacia la loma y hacia el sol. Aún estaba lejos de su meta, y el sol se aproximaba al horizonte.

Pahom siguió caminando, con mucha dificultad, pero cada vez más rápido. Apuró el paso, pero todavía estaba lejos del lugar. Echó a correr, arrojó la chaqueta, las botas, la botella y la gorra, y conservó sólo la azada que usaba como bastón.
"Ay de mí. He deseado mucho, y lo eché todo a perder. Tengo que llegar antes de que se ponga el sol."

El temor le quitaba el aliento. Pahom siguió corriendo, y la camisa y los pantalones empapados se le pegaban a la piel, y tenía la boca reseca. Su pecho jadeaba como un fuelle, su corazón batía como un martillo, sus piernas cedían como si no le pertenecieran. Pahom estaba abrumado por el terror de morir de agotamiento.
Aunque temía la muerte, no podía detenerse. "Después que he corrido tanto, me considerarán un tonto si me detengo ahora", pensó. Y siguió corriendo, y al acercarse oyó que los bashkirs gritaban y aullaban, y esos gritos le inflamaron aún más el corazón. Juntó sus últimas fuerzas y siguió corriendo.

El hinchado y brumoso sol casi rozaba el horizonte, rojo como la sangre. Estaba muy bajo, pero Pahom estaba muy cerca de su meta. Podía ver a la gente de la loma, agitando los brazos para que se diera prisa. Veía la gorra de piel de zorro en el suelo, y el dinero, y al jefe sentado en el suelo, riendo a carcajadas.
"Hay tierras en abundancia -pensó-, ¿pero me dejará Dios vivir en ellas? ¡He perdido la vida, he perdido la vida! ¡Nunca llegaré a ese lugar!"

Pahom miró el sol, que ya desaparecía, ya era devorado. Con el resto de sus fuerzas apuró el paso, encorvando el cuerpo de tal modo que sus piernas apenas podían sostenerlo. Cuando llegó a la loma, de pronto oscureció. Miró el cielo. ¡El sol se había puesto! Pahom dio un alarido.
"Todo mi esfuerzo ha sido en vano", pensó, y ya iba a detenerse, pero oyó que los bashkirs aún gritaban, y recordó que aunque para él, desde abajo, parecía que el sol se había puesto, desde la loma aún podían verlo. Aspiró una buena bocanada de aire y corrió cuesta arriba. Allí aún había luz. Llegó a la cima y vio la gorra. Delante de ella el jefe se reía a carcajadas. Pahom soltó un grito. Se le aflojaron las piernas, cayó de bruces y tomó la gorra con las manos.

-¡Vaya, qué sujeto tan admirable! -exclamó el jefe-. ¡Ha ganado muchas tierras!

El criado de Pahom se acercó corriendo y trató de levantarlo, pero vio que le salía sangre de la boca. ¡Pahom estaba muerto!
Los pakshirs chasquearon la lengua para demostrar su piedad.

Su criado empuñó la azada y cavó una tumba para Pahom, y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba.

Fuente: webislam