RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA. Hablando con Zhao Laoshi

-Maestro, en varias ocasiones, me ha hablado sobre la respiración.  Recuerdo la charla que tuvimos sobre  Mirar la Respiración y también  sus reflexiones a cerca de  Sentir la Respiración. Pero no he olvidado la promesa que me hizo de seguir hablando, concretamente, sobre cómo ejercitarnos para educar o regular la respiración, y como retomar la respiración diafragmática cuyo uso hemos perdido en Occidente.
- Sí. Esperaba que, de un momento a otro, lo reclamarías. Hoy dispongo de tiempo. ¿Por dónde empezamos?

- Por la respiración diafragmática, ¿por qué es necesario volver a retomarla quienes la han abandonado ?
-Cuando hablamos de respiración diafragmática nos estamos refiriendo a la respiración también llamada abdominal. El diafragma desciende y asciende, el abdomen  se espande y contrae, al ritmo de la respiración. Lo fundamental de esta forma de respirar es que es la natural. La que usamos cuando dormimos, la que utilizan los bebés, la que usan los animales. En la que se ejercitan los músicos de viento y los cantantes. Cuando usamos la respiración abdominal estamos utilizando la parte baja de nuestros pulmones, esa parte tan poco utilizada por los occidentales.

-Cierto. Pero si hablamos de usar la respiración natural en nuestros ejercicios y la respiración natural de los occidentales es la torácica o pectoral, ¿no habría que respetarla?
-Buena pregunta. Me recuerda a cuando se cuestiona la importación a Occidente de la postura de meditación oriental de piernas cruzadas, en loto o semiloto, siendo la forma natural de sentarse de los accidentales una silla. En el caso de la respiración lo considero diferente. No debemos confundir la forma acostumbrada de respirar con la natural. Si la forma natural de respirar en Occidente fuese la torácica, también lo sería durante el sueño, y no es así. Esto quiere decir que al haberse limitado el uso de la capacidad de los pulmones a una tercera parte, se ha dejado de usar su parte baja, sin llegar a su atrofia, pero ¿no tendrá aquí su origen la necesidad de las máquinas para respirar por la noche, en los tan abundantes casos, cada día más,  de la apnea del sueño? Quienes la han perdido deberían retomar la respiración diafragmática. 

- ¿Cómo?
-En primer lugar, como decíamos, hay que empezar por Mirar la Respiración, por tomar consciencia de cómo respiramos. Saber si hemos abandonado o no la respiración con el diafragma. Para ello podemos hacer un ejercicio: ponemos una mano en el abdomen y otra en el pecho, y observamos cuál se mueve cuando respiramos. Hay personas que respiran con el abdomen, sin ser conscientes. Si se hace este ejercicio acostados, al ir a dormir, se podrá apreciar, en muchos casos, el cambio de una respiración a otra, cuando el sueño está próximo.

-¿Podemos provocar la respiración abdominal ?
-Como ejercicio, sí.  Insisto, como ejercicio. La respiración es algo tan fundamental y sagrado en nuestra vida que para alterar su ritmo hemos de tener una buena causa. El ejercicio lo es. Es preferible que sea dirigido por un maestro. No obstante, si ya has practicado los ejercicios anteriores de Mirar  y Sentir la Respiración, podrías iniciarte en estos ejercicios:


1.- Haz unas tres respiraciones profundas, para entrar en situación de relajación.
Céntrate en tu ritmo natural de respirar. 
Coloca ambas manos en el abdomen y presiona, muy suavemente, en el momento de la espiración, sin influir en ella, el tiempo que dure. Siguiendo el ritmo natural, afloja esa presión, cuando viene la inspiración, y presiona, muy ligeramente, de nuevo, cuando estés expulsando el aire, y así sucesivamente. 
Insisto, siguiendo el ritmo de tu respiración y con mucha suavidad. 
Se puede contar, a ritmo de segundero, por ejemplo: 1, 2, 3, (durante la inspiración), 4, 5, 6 (durante la espiración), con una leve pausa entre ambas. 
Hacer unas nueve veces y descansar, bajando las manos a los costados. 
Volver a mirar la respiración, sin más. 
Puede ocurrir que tu respiración se vuelva más lenta. Si ocurre así, se debe a que tu mente está entrando en quietud. En este caso, al repetir el ejercicio, te sentirás más cómodo si cuentas 1, 2, 3, 4 (inspirando) y 5, 6, 7, 8 (espirando) con la leve pausa entre ambas. 
Y, si tu respiración te lo permite, ir aumentando los segundos destinados a cada respiración.


2.-Otro ejercicio puede ser, con las manos igualmente en el abdomen y ejerciendo la leve presión de igual forma, contar las espiraciones naturales, sin cuidar la duración de cada una, hasta nueve veces. Y vuelves las manos a los costados, retornando a la observación de tu respiración.

-Maestro, con frecuencia el contar las respiraciones ayuda. Qué forma de contar las respiraciones es aconsejable y qué efectos se consiguen.
- Contar es una forma de regular la respiración. Para regular la respiración la mente ha de estar calmada. ¡Tarea difícil la de calmar la mente emocional! Si contamos,  de uno a nueve o viceversa, la mente se centra en el conteo, en lugar de estar pendiente de la respiración que, a veces, la tensa. 
Es aconsejable empezar contando las espiraciones, del uno al nueve, mentalmente, estirando las sílabas todo lo que dure la expulsión del aire (uuuuunoooo..., doooooooos..., treeeeeeees.., cuaaaaaaatrooooo..., etc). Si te sorprendes distraído, sin saber por donde ibas, empieza de nuevo. Quizás tengas que volver a empezar muchas veces, no te desanimes, no te juzgues, no te condenes ni desprecies por tus distracciones, concéntrate de nuevo y,  a la tarea
Si te ayuda, cambia al orden inverso, al descendente, de nueve a uno. 
También puedes cambiar a contar las inspiraciones, del uno al nueve y después cambiando del nueve al uno. 

-Ampliar la capacidad de nuestros pulmones tiene unos resultados extraordinarios sobre nuestra salud física, al aumentar el nivel de oxigenación de nuestra células cerebrales y musculares. Mi pregunta es ¿cual es su repercusión más allá de lo físico ?
-Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la respiración es la clave, la llave de acceso al conocimiento de nosotros mismos, al encuentro con nuestro ser interior, a nuestra elevación consciencial. Es el gran secreto de nuestro desarrollo espiritual. Todas las técnicas que usamos para el acrecentamiento de nuestra consciencia, o crecimiento consciencial, están basadas en la respiración: el yoga, el chikung, el taichi, la meditación etc, tienen como base de su eficacia, como puerta de acceso a su práctica eficaz, una respiración consciente y controlada. Sin el control de la respiración, sin la armonización de nuestra forma de respirar, se convierten en unos ejercicios que nos pueden resultar beneficiosos físicamente pero vacíos de su contenido esencial.
Cuando, de una forma u otra, intentamos hacer el silencio, nos encontramos con nuestra respiración. El secreto de la vida. El secreto de la lucidez de la mente. El secreto de la paz y la serenidad en nuestros sentimientos. Para llegar a la quietud de nuestra mente y de nuestras emociones, para entrar en la vía de esa serenidad y paz profunda que tanto deseamos, hemos de partir de algo muy nuestro y gratuito, la respiración.

-Se entiende muy bien el que la alimentación sea fuente de nuestra energía, es obvio. ¿Cómo lo es la respiración? ¿Aumentamos nuestra energía cuando inspiramos ? ¿Introducimos en nosotros chi, además de aire?
-Mi querido Huang, te voy a dar una interpretación muy personal al respecto. Confío que la entiendas. Cada día me cuesta más trabajo sentir que cuando levanto mis manos, en gesto de abrazar el cosmos, estoy aumentando en mi cuerpo el chi, la energía vital, entendiéndolo como algo ajeno a mi que está fuera y consigo atrapar. Igualmente, me cuesta sentir que cuando inspiro aumento el chi en mi. Creo que no es cuestión de cantidad, sino de calidad. Siento que no aumento el chi, sino que regulo su frecuencia vibracional, que cuando hago unos ejercicios de Chikung, Taichí o Meditación, se equilibra esa vibración que soy, subiendo o bajando su frecuencia según el ejercicio, se armoniza,  no siendo el resultado, necesariamente, el acabar con más energía o chi, sino haberlo llevado a un nivel vibracional diferente, armónico.  Me miras estrañado, Huang.

Maestro Zhao, perdóneme, pero me encuentro sorprendido. Siempre hemos dicho lo de aumentar el chi, captar la energía del universo,  de la tierra, de los árboles, como algo que introducimos en nosotros y que nos hace más fuertes, que nos capacita para vencer al contrario en artes marciales, para curar incluso. Siempre hablamos de tener más energía o menos energía, de aumentar la energía. No entiendo.
-Perdóname tu.  No tengas en cuenta lo que he dicho, si te parece extraño. Piensa que estoy mayor y, a determinadas edades, nos volvemos algo imprudentes. Lo que menos desearía es crear en ti confusión. Quizás, otro día, con más reposo, podamos profundizar en estos sentimientos míos que parecen -solo parecen- contradecir la forma habitual que tenemos de entender de la captación del chi.


- Me encargaré de recordárselo, por supuesto. Me interesa esa nueva visión o sentimiento suyos, maestro. Muchas gracias por sus enseñanzas de hoy.

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