EL SILENCIO.

Henri Brunel

Silencio es un término polisémico, palabra de muchas máscaras concéntricas como la piel de cebolla. Una palabra que pelamos encantados. 
Ausencia de ruido, ayuno de la palabra, renunciación, aparece como canto secreto del lenguaje llegado a su fin, música de mil armonías según sean los contenidos de la imaginación, los sentimientos, la intuición. 
El silencio penetra hasta más allá de donde alcanza el concepto, el intelecto, y nos conduce al corazón de las cosas, nos hace tocar, por poco que nos prestemos a ello, el corazón de Dios. 
Buddha recibe a veces el nombre de "maestro del silencio". Entre los budistas, especialmente en la rama zen, el silencio está considerado un medio privilegiado de alcanzar la verdad, la fuente oculta.

* * * 
 
Japón, primera mitad del siglo XIV, durante el shogunato de los Ashikagaka. 
Un templo perdido en la montaña. Cuatro monjes zen han decidido hacer un sesshin(una especie de retiro) en silencio absoluto. 
El frío es intenso.
-Se ha apagado la vela! - dice el monje más joven.
-¡No tienes que hablar! Estamos haciendo un sesshin de silencio total -observa severamente un monje de más edad.
-¡Por qué habláis en vez de callar como habíamos convenido! -señala con humor el tercer monje.
-¡Soy el único que no ha hablado! -dice con satisfacción el cuarto monje.

Esta anécdota hace sonreír; pero ilumina con precisión el espíritu del Zen. Lanzan pullas a los monjes, tratan con humor el silencio, pese a que saben que es un elemento esencial de la vía. 
Y es que el silencio es tan sólo el silencio, o sea un medio. 
"Si encuentras a Buddha, mata a Buddha", dice una máxima célebre.

* * *

Nada tiene que obstaculizar la experiencia personal.

Henri Brunel "Los mas bellos cuentos Zen"

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