LA VIBRACION ENERGÉTICA. Hablando con Zhao Laoshi


Aquella mañana, al finalizar los ejercicios en el Lu Xun Park de Shanhai, Huang Ji acompañó al maestro Zhao Laoshi, de regreso a casa. Nada más atravesar la calzada y adentrarse en el recinto de la Universidad para el Estudio de Idiomas Extranjeros, el discípulo abordó al maestro:

-De hoy no pasa el que continuemos dialogando sobre la energía y su frecuencia vibracional. Maestro, le recuerdo que, en nuestra última conversación sobre la Respiración Diafragmática, dijo usted algo que me sorprendió referente a la vibración energética.
-Si, lo que me extraña es que hayas tardado tanto en preguntarme. Si te parece, adquirimos algo para deshayunar y nos sentamos a tomar un te.

Así, al salir del recinto de la Universidad, se dirigieron a un pequeño comercio de los que invaden las aceras, adquirieron churros y tortas chinas especiadas, hechas al instante, con las que los chinos acostumbran a deshayunar, y se sentaron a la mesa de un bar, donde poder disfrutar de sus adquisiciones acompañándolas de los correspondientes tes.

-Bien. ¿Por dónde empezamos?- dijo Laosy, con una amplia sonrisa complaciente.

-Por donde nos quedamos. Llevo aquí escritas las palabras casi textuales que dijo usted, al final de nuestra conversación, de las que tomé buena nota, al llegar a casa:
Siento que, cuando respiro, no aumento el chi, sino que regulo su frecuencia vibracional, que cuando practico Chikung, Taichí o Meditación, se equilibra esa vibración que soy, se armoniza. Que el resultado no es captar más energía o chi, sino llevarlo a un nivel vibracional más elevado, más armónico.

-Si, es casi textualmente lo que te decía. Mucho debió sorprenderte e interesarte para que tomases nota. Te dije entonces que, si te sorprendía o extrañaba, si contradecía tu sentir, no te debías tomar muy en serio esta opinión mía, que ya estoy mayor, que es algo que he descubierto más desde mi sentimiento profundo que desde un estudio serio. Ya te decía que son sentimientos y deducciones mías. No están respaldados por algo que yo haya leído u oído a otros maestros, pero creo que es así.

-Y yo también, maestro. He reflexionado, al respecto, he constatado esta opinión suya con la nueva visión de la realidad que tiene la física cuántica y estoy con usted. Somos energía en un determinado nivel vibracional que nos delimita y define cómo somos. Mi pregunta, ahora, es ¿cómo podemos trabajar esa energía, esa vibración?
-Cuando trabajamos esa energía, que no tenemos sino que somos, nuestro trabajo consiste en regular su vibración, activar su fluir, elevar su frecuencia vibracional, los hercios (que, como sabes, son las vibraciones por segundo) armonizarla. No es cuestión de cantidad, como te decía, sino de intensidad o, mejor, de calidad.

-Me gustaría concretar más para poder entender mejor esa diferencia entre cantidad y calidad. ¿Podemos decir que una persona tiene más energía que otra, o que, en un momento dado, aumenta o disminuye nuestra energía?
-No. Tu no tienes más energía que yo, porque seas joven y fuerte, ni yo más que tu, por la sabiduría de los años o por la práctica de la meditación o los ejercicios de Tai Chi. Tu y yo tenemos energías diferentes, simplemente. Es decir, tu vibras en una frecuencia diferente a la mía. Esa frecuencia vibracional tiene una parte (para entendernos) permanente que nos hace ser y comportarnos de una determinada forma, y otra parte (podríamos decir) variable, flexible, inestable, sometida a las circunstancias o personas que nos rodean, que manifiesta nuestro bienestar o malestar, nuestros cambios de humor; a esto se ha dado en llamar, indebidamente, aumento o disminución de la energía. Es más, igual que no se trata de tener más o menos energía que el otro, tampoco se trata que tu tengas mejor o peor energía que la mía o viceversa, sólo diferentes.

-Entonces, cuando alguien nos cae bien y decimos “qué buena energía tiene” o “qué buenas vibraciones tiene” ¿no está bien dicho?
-Si, por supuesto. Lo que apreciamos en la otra persona de la que decimos eso es un nivel energético que sintoniza con el nuestro, una vibración en armonía con la nuestra, nos sentimos a gusto y decimos que tiene una buena energía, unas vibraciones que nos van; no necesariamente porque tengan la misma frecuencia que las nuestras, sino una frecuencia que nos resulta agradable, que se armoniza con la nuestra. Pero esa misma vibración puede no gustar a otra persona que está a nuestro lado, porque no sintonice con ella, y dirá que tiene mala energía o malas vibraciones. Esto quiere decir que entre las personas existe un (como se dice ahora) filing o un no filing que determina su relación positiva o negativa, y que no es otra cosa que una frecuencia vibracional en sintonía o asintonía.

-A veces, ocurre que una misma persona nos cae bien, en determinadas ocasiones, y mal o muy mal, en otras. ¿Por qué?
-Porque no siempre vibramos en la misma frecuencia, como parece lógico. Y la causa de que alguien que nos caía bien habitualmente nos caiga mal, en un momento dado, no necesariamente se le ha de atribuir a ella, puede estar en nosotros, en una variación circunstancial de nuestra vibración que puede ser hacia arriba o hacia abajo.

-¿Y lo que llamamos bajadas de energía?
Tu habrás notado, igual que yo, que, a veces, estamos maravillosamente bien, plenamente satisfechos y felices y, al ocurrir algo, oír alguna palabra, presentarse alguien o incluso sin motivo aparente, nos venimos abajo, nos desinflamos, como si fuéramos una pelota que se ha pinchado y deja de votar. La baja vibración de alguien, un sonido disonante, un color inarmónico, la emoción negativa de un recuerdo, el temor de una pérdida, qué se yo...nos puede poner nuestro nivel vibracional bajo mínimos y llevarnos, incluso, a una depresión.

-¿Es posible eso de que "alguien te robe la la energía”...?
-Yo no lo entiendo así. Ese dicho responde a entender la energía como algo diferente a nosotros. Supone considerarnos como un depósito de energía que oscila llenándose y vaciándose en función de lo que hacemos y con quien nos relacionamos. Es un concepto tradicional basado en la concepción cuantitativa de la energía, cuanta más energía tengamos mejor. No lo entiendo así, de un tiempo a esta parte. No somos un depósito de energía que se puede llenar y vaciar, sino que nosotros somos esa energía en una determinada frecuencia vibracional. Lo que puede ocurrir es que, al estar en contacto o proximidad con otra persona con un nivel vibracional inarmónico con el nuestro, nos sintamos mal, como si “nos hubiera chupado la energía”. El fenómeno que puede ocurrir es que se trate de alguien con un nivel bajo, por pesimismo, miedo, rencores o cualquier otra emoción negativa, pero dotada de fuerza para arrastrarnos a su nivel, y nos dejamos invadir por esa vibración. No nos roba nadie nada, lo que pasa es que nos abandonamos y entramos en su terreno.

-¿Solución?
- No ceder, no entrar a participar de su negatividad. Intentar elevar su vibración a una frecuencia armónica con la nuestra. Puede haber muchos medios o métodos que van desde cambiar el giro de la conversación, introduciendo un tema nuevo, un comentario de humor, hasta desconectarse mediante el silencio y la respiración consciente, pasando por abandonar esa presencia que te daña, aun a pesar de quedar como descortés; esa descortesía (o miedo al qué van a decir) puede no ser tan dañina como tu caída de nivel energético.

-Entonces la concepción tradicional taoísta del CHI ¿cómo queda?
-Muy bien. Yo diría que en su sitio. El Chi es TODO. Sólo hay un CHI. Para facilitar el acceso de nuestra mente a una aproximación de comprender algo, de atisbar, sobre qué pueda ser el Chi, se dividió (insisto, sólo para poder explicarlo) en el clásico denominado tres tesoros: Jing Chi Shen. El Jing, (chi del cielo) o forma humana heredada de nuestros padres, sería la manifestación de un determinado nivel vibracional a partir de nuestro nacimiento, es el nivel heredado. El Chi, propiamente dicho, sería la modificación de frecuencia que producimos con nuestra intervención (respiración y alimentos). Y el shen sería el más alto grado de vibración al que tendemos y vamos consiguiendo, a medida que vamos retornando a la unidad, a medida que nos vamos fusionando con el CHI que somos. Insisto, esta división es sólo para entendernos. Sólo hay un CHI. Sólo Es un CHI. Sólo Somos un CHI. Sólo y Todo Es y Somos Un Chi.
Ahora puedo haberte liado más con este juego de palabras. Las palabras son nuestra limitación más nefasta. Queremos comunicarnos y nos empeñamos en hacerlo con palabras. Y las palabras están muy limitadas. Son como envases de bebidas que se vuelven a utilizar con otras diferentes sin haberlas fregado y enjuagado lo suficiente. El sabor del antiguo concepto deforma la percepción del nuevo.

-Entiendo, maestro, entiendo. Y cada día estoy más convencido de que la sabiduría se adquiere por otro conducto distinto a nuestra mente racional y por otros métodos diferentes al del estudio ansioso al que me entrego.
-Por supuesto, Huang. ¡Cuanta razón tienes! Sólo una mente en reposo puede “saborear”. Sólo un corazón sereno es capaz de amar. Y como mente y corazón no son diferentes entre si, ni tampoco son cosas que tengamos distintas de lo que somos, te diría que sólo un ser en una vibración armónica puede saber y amar, o mejor, amar la sabiduría, o quizás mejor, saborear el amor. Y te diría también que, igual que la sabiduría se adquiere por otro conducto diferente a la mente racional, también se comunica por otros medios diferentes de las palabras.

-Gracias, maestro Zhao. Y coma, por favor, que se enfrían las tortas y el te. Otro día seguiremos hablando, hoy ya tengo bastante. Gracias. 

J L

2 comentarios:

  1. Como siempre, muy acertada esta entrada: una vez más, habremos de creer en ese maravilloso fenómeno llamado sincronicidad, mediante el cual, todo nos llega en el momento en el que nos tiene que llegar, bien para saberlo, o bien para recordarlo. Basta con estar alerta para que nos demos cuenta de ello.
    Gracias.

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  2. Energía , piel ,musculo , hueso , sensaciones , contracción muscular , hormigueos , sueños , pensamiento , concentración de energía en la cabeza ...
    fantasmas sensoriales ....
    ¿como nos defendemos de un qi invasor ?

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