EL CAMINO DEL TAO

lao-tse



El término “Tao” esconde un significado simbólico muy interesante. Hace referencia a un camino, al sendero de la naturaleza o de los cielos.

En esta definición ya se nos evoca la necesidad de hallar ese camino interior con el cual darle un nuevo significado a nuestra existencia.

Ahí donde todo debe disponer de una adecuada armonía, respetando ciclos, aceptando cambios y aprendiendo, a su vez, que vivir es fluir, avanzar sin resistencias.

Veamos a continuación esos cuatro principios que pueden ayudarnos a entenderlo mucho mejor.

Reglas de la vida del Tao para encontrar la paz interior


1. La felicidad está hecha a la medida de cada quien, nunca es la misma para todos

Pensemos en ello durante un momento. A lo largo de nuestra vida nos han repetido una y otra vez la importancia de ser felices. Es más, no falta quien nos explica cómo se logra tal ideal.

Conseguir un buen trabajo, tener pareja, construir una familia, tener una buena casa… 

Bien, algo que nos revelan gran parte de estas filosofías de raíces orientales es que la felicidad no es un traje. No es un patrón que nos sirva a todos por igual. 

Cada persona debe hallar su propio sentido de la vida y, en él, aquello que le confiere una felicidad auténtica. 

Así, es muy posible que a lo que a mí me satisface y me permite sentirme realizado, para otra persona sea poco más que un sinsentido. 

Apliquemos un adecuado respeto entre nosotros y seamos capaces de encontrar ese camino vital y personal donde aspirar a un bienestar real.

2. El universo se rinde a una mente en calma

A menudo nos decimos aquello de que nuestra vida es un caos. Tenemos tantas cosas que hacer, tantas responsabilidades que es imposible hallar un instante de calma entre tanto ruido, entre tanta presión externa…

Otra de las reglas de la vida que nos ofrece el Tao es la referente al equilibrio mental. 

La calma no está en aquello que nos rodea. Es más, hay personas capaces de experimentar tranquilidad en medio de una ciudad populosa, llena de tráfico y sonidos. 

La calma está en nuestra mente. Por tanto, si somos capaces de entrenarla y de relajarla, el propio universo estará sintonizado con ese mismo equilibrio. 

Algo así podemos lograrlo a través de la meditación. Vale la pena intentarlo.


3. Practica las virtudes de la “perfección”

Las virtudes de la perfección según el Tao son en realidad los principios de la armonía existencial.

Se trata de una serie de dimensiones que nos permitirían dar forma a una vida mucho más significativa, respetuosa a la vez que humilde.

Son las siguientes: 

La Sinceridad. Practicar la sinceridad, preocuparnos cada día por ser sinceros con nosotros mismos y con aquellos que nos rodean. 

La gentileza. Esta práctica no cuesta nada. Sin embargo, se consigue mucho con ella: respeto entre nosotros, valoración por los demás y un principio de bondad enriquecedor con el que todos ganamos. 

El Apoyo. Es otro elemento que conforma esas reglas de la vida donde favorecer la cohesión entre nosotros, donde ofrecer nuestro apoyo a los demás para invertir en el bienestar colectivo. 

4. Vacía tu mente de intereses

Un principio a veces complejo de entender del Tao es la idea de que debemos vaciarnos de intereses, de deseos, de ambiciones. 

Puede que más de uno vea en ello cierta contradicción. ¿Dónde queda mi sentido de superación si debo renunciar a mis intereses y aspiraciones? 

Bien, en realidad el Tao lo que nos sugiere es que seamos capaces de abrirnos a la experiencia, de fluir sin resistencias. 

A veces, estamos tan focalizados en una idea o en una meta, que se nos escapan otras oportunidades. No vemos cómo, ante nosotros, se abren otras puertas, quizá, más interesantes y acordes a nuestras necesidades. 

Para concluir, estamos seguros de que estas reglas para la vida nos habrán hecho pensar. En ocasiones, basta con cambiar el enfoque de nuestro pensamiento para ganar en bienestar. Para hallar esa paz interior tan necesaria en estos días.

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