"NO HACER" Y PRESENCIA DE DIOS




Entrevista a Emilio Carrillo, realizada  por Deéelij, con ocasión del Equinoccio de Primavera de 2013 




Muy buenas de nuevo, veamos qué sale de esta entrevista. Acabas de salir de la “crisálida”, en la que has permanecido desde antes del pasado solsticio de invierno y hasta el reciente equinoccio de primavera. ¿Cómo ha ido la “Metamorfosis”? 

Han sido en total un centenar de días espléndidos, que se han desenvuelto de la forma anunciada y esperada: en clave evolutiva interior, totalmente ajena a sucesos o fenómenos exteriores. En la dinámica de la Evolución y del fluir natural, un ciclo concluyó y otro, al que me gusta llamar “Primavera Consciencial”, acaba de empezar. La Madre Tierra vibra ya de Alegría en una frecuencia distinta, más sutil y armoniosa. Y con ella, bastantes seres humanos, que comenzamos a sentir y comprender que somos mucho más que el soporte material que denominamos cuerpo; y que los sentidos físicos, corpóreos-mentales, son sólo una pequeña parte de nuestras “ventanas” para acceder a la realidad -para contemplarla y aprehenderla- y tomar consciencia de lo que Es. Paulatinamente, serán cada vez más personas, cada cual según su propio proceso consciencial y evolutivo, las que vayan abriendo otras “ventanas” y capacidades y vías de percepción, impulsando y plasmando el salto evolutivo de la Humanidad desde la consciencia egóica, que hasta ahora ha prevalecido de modo claramente mayoritario, a una Consciencia de Unidad y Unicidad que está ligada tanto a la desidentificación con la parte física y el ego como a la profunda conexión con nuestra divinidad. 

¿Tiene algo que ver esa “desidentificación” con lo que tanta gente comparte conmigo acerca de que, de un tiempo a acá, se encuentran como desubicadas y faltas de referencias? 
Tales sensaciones son consecuencia básicamente de tres cosas: el influjo en nosotros de la nueva frecuencia vibracional del planeta (gran ser vivo que nos “contiene”, como nosotros a nuestras células) en el que vivimos; el empezar a notar que nuestros sentidos corpóreo-mentales constituyen sólo una mínima porción de nuestras “ventanas” para ver y entender la realidad, comenzando, al unísono, a sentir y usar otras vías conscienciales; y la consiguiente desidentificación con nuestro componente físico-material y el ego, dando paso a una nueva Consciencia de Unicidad. 

Todo ello nos introduce, por poner un símil, en una especie de “cámara de descompresión” (como si transitáramos desde el fondo del mar a la superficie) en cuyo interior nos vamos adaptando poco a poco a la nueva vibración y al novedoso escenario consciencial. 

La desubicación, la falta de referencias y otras sensaciones análogas son las características de la estancia en esa “cámara de descompresión”. Por tanto, se trata de algo normal y, para afrontarlo, basta con tener paciencia y mantener la calma y la confianza en el proceso evolutivo en el que nos hallamos inmersos. 

Entre las cosas de las que públicamente hablaste en 2012 como santo y seña del nuevo ciclo, de esa “Primavera” que citabas, fue la inclinación interior al “no hacer”. Ahora, a finales de marzo de 2013, ¿qué puedes decirme al respecto? 
Efectivamente, somos muchos los que aquí y ahora estamos escuchando una voz interior que llama con fuerza a dejar de “hacer” tareas y actividades que hasta ahora formaban parte consustancial de nuestra vida diaria. 

Nada extraño o extraordinario hay en ello, por más que al que lo experimenta, o a los que lo rodean, pueda parecérselo. El “no hacer” es una de las implicaciones más evidentes y notables de la influencia en el ser humano de la nueva vibración de la Madre Tierra y del nuevo ciclo que, en paralelo y al hilo de lo ya expuesto, se ha inaugurado para la Humanidad y ha anclado ya en numerosas personas. 

 ¿Y qué supone exactamente? 
 “No hacer” supone, ante todo, tomar consciencia plena de la “innecesariedad de hacer”. 

¿Puedes explicarte mejor?
Es muy importante tener esto en cuenta: bajo la creciente inclinación a “no hacer” resplandece y subyace la “innecesariedad de hacer”, que es previa al “no hacer” como tal. 

De hecho, para que el “no hacer” fluya y cristalice en la vida cotidiana en su completa y genuina dimensión, previamente hay que tomar consciencia de la “innecesariedad de hacer”. 

 Vaya, entonces lo de “no hacer” no es tan sencillo como inicialmente suena… 
Lo cierto es que tan sencillo como grato y amable (en el sentido de la palabra asociado a “amar” y que significa “digno de ser amado”), ya que tomar consciencia de la “innecesariedad de hacer” conlleva percatarse íntima y definitivamente de que no hay necesidad, requerimiento, obligación, exigencia,compromiso o deber alguno de hacer nada. Lo que se halla ineludiblemente unido a la percepción de que Todo es Perfecto, que la Providencia actúa a cada instante, que la Vida es un Milagro continúo y que ya todo Es y nosotros mismos Somos todo aquello que nuestro Corazón puede anhelar. Los sentidos corpóreos-mentales no tienen capacidad para notar, ni siquiera intuir, algo tan colosal y hermoso, pero sí las otras “ventanas” y capacidades de percepción consciencial que los seres humanos estamos abriendo y desplegando en el momento presente de Evolución. 

Lo Real es que no hay necesidad de hacer nada: nada que pensar, construir, destruir, corregir, enmendar, perdonar, lograr, alcanzar, luchar, conquistar, trabajar, liberar, dominar, controlar, programar, iluminar, redimir, despertar, salvar, alzar, derribar,…; nada que sea preciso o conveniente hacer con relación a uno mismo o los demás. ¡Nada de nada! 
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