EL ERMITAÑO



Cuéntase que un viejo anacoreta o ermitaño, una de esas personas que  se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas,  para solamente dedicarse a su encuentro consigo mismo, a la  oración y la meditación, se quejaba, muchas veces, de que tenía demasiado quehacer. 
En una ocasión, le  preguntaron cómo era posible que, en la soledad, estuviera con tanto trabajo.
El les contestó:
-Tengo que domar a dos halcones,
entrenar a dos águilas,
mantener quietos a dos conejos,
vigilar una serpiente,
cargar un asno y
someter a un león.
-No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives. ¿Dónde están todos esos animales?
-Estos animales los tenemos todos, los tengo yo y ustedes también.
Los dos halcones, mis ojos, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que sólo se lanzan sobre una presa buena,
Las dos águilas, mis manos, con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir,
Los conejos, mis dos pies, quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta. 
La Serpiente, mi lengua, es la más difícil de vigilar, aunque se encuentra encerrada en una jaula de 32 varillas. Siempre está lista para morder y envenenar a los que la rodean, apenas se abre la jaula. Si no la vigilo de cerca, hace daño,
El burro, mi cuerpo, es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día, 
Finalmente necesito domar al León, mi corazón, quiere ser el rey, quiere ser  siempre el primero, es vanidoso y orgulloso. 

Y todos comprendieron y emprendieron su tarea personal

(autor desconocido)


8 comentarios:

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  2. Vieja no soy de hispalis ni me he visto cojido, ni tengo ningún miedo
    Muérete pronto y déjanos en paz
    A nadie importas ya
    Najtam

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  3. Jodete y baila subnormal
    Najtam

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  4. The same
    Hace tres semanas destrocé, con mi coche, a una vieja, y como sus parientes pretendían una indemnización impúdicamente desproporcionada a la pérdida -sabemos perfectamente cuál es el precio medio de las mujeres, aparece claramente en las tablas-, he tenido que llamar a un buen abogado para que me defendiese contra aquellos explotadores de cadáveres.
    Podríais abrir una cuenta y colaborar para pagar al abogado. Esto le puede pasar a cualquiera, hay mucho aprovechado por ahí.

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  5. Me caes tan mal como yo a ti
    Se adivina tu condición y yo no trato con patricios
    Saludos a Sócrates y hasta nunca

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  6. Tendré que vigilar a la serpiente y domar el león
    Intentaré aprender y portarme mejor.
    Saludos.
    Najtam

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