El Belén, La Estrella y Los Villancicos

 El belén


La primera persona que recreó el nacimiento de Jesús en un pequeño “portal de Belén” fue san Francisco de Asís, que en la Navidad de 1223 celebró una misa en una cueva de Creccio. Instaló en ella un pesebre con una imagen en piedra del Niño Jesús, un buey y un asno vivos. Lo montó improvisando con base en datos que le llegaron por medio de una tradición fundamentalmente oral.

El portal histórico no fue un establo, sino, probablemente, una cueva o gruta, alejándose pues de nuestra actual representación piadosa.

La escena del buey y el asno se debe a una mala traducción, mezclada con un texto de Habacuc.

Carlos III introdujo el belén en España, en el siglo XVIII, importándolo desde Nápoles.




La estrella

El curioso fenómeno de la estrella que apareció en Belén continúa provocando controversias. No hay una respuesta clara a la pregunta de qué fue aquello.

Para empezar, no fue ni un OVNI ni un cometa. No hay datos que avalen lo primero, pese a que por su extrañeza lo podríamos catalogar como tal. 

Y tampoco hay datos astronómicos sobre ningún cometa, o algo análogo, en la fecha del nacimiento de Jesús.

Posiblemente se trató de una conjunción muy luminosa de Júpiter y Saturno en Piscis.

A parte de esta estrella misteriosa, las estrellas, en general, son muy utilizadas como adornos navideños. Ello enlaza con su antigua simbología cual emblemas protectores contra el mal y capaces de fomentar la felicidad en el hogar.


 Los villancicos

No pueden faltar en estas fiestas los típicos villancicos.

Su origen se halla en composiciones españolas del siglo XV sobre temas amorosos y cortesanos.

En los siglos XVII y XVIII se transformaron en cantos religiosos. Y, posteriormente, aparecieron las tonadillas populares, a las que se acompañó de música y letras más dulces o “blandas” en consonanta con la conmemoración que se celebraba.

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