LA MEDITACIÓN. Monje budista Ajhan Chah



 
"No digas que no tienes tiempo para meditar. 
Si tienes tiempo para respirar, tienes tiempo para meditar. 



 
La meditación es tan importante como la respiración. 

No te excuses diciendo que porque enfermaste no pudiste practicar. Si no practicas cuando la muerte está cerca; entonces, ¿cuándo lo harás? No practiques sólo cuando estés lleno de energía y de humor para hacerlo. En los momentos de mayor desgana y de menor interés, es cuando más necesitas meditar.

No viajes desesperado tratando de encontrar lugares de mucha espiritualidad. Lo que realmente buscas está dentro de ti. Aunque te sientes en el mismo lugar en el que Buda se iluminó, no por eso estarás más cerca de la verdad.

 Para meditar no tienes que ir al santuario ni al monasterio. El mejor lugar para meditar es tu corazón. Te recomiendo que, cuando termines tu sesión, no pienses que dejaste de meditar. Sólo di que cambiaste de postura. 


No se medita para obtener algo; la meditación se practica para quitarse cosas de encima. Medita con desprendimiento, no con deseo. Procura que tu práctica te ayude a dejar ir, no a incrementar tus apegos.


Si tu mente es feliz, serás feliz en cualquier lugar en el que estés. La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella. La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo. La mente se ejercita aquietándola.


La paz no está en la húmeda frescura de los bosques ni en la imponente cima de las montañas ni en el recogido interior de las cuevas. La paz que buscas se encuentra en el mismo lugar en el que habitan tu agitación y tu sufrimiento. 

No te angusties tratando de encontrar la paz. Cuando tu corazón esté listo, ella vendrá a buscarte a ti."




Ajahn Chah Subhatto (Chao Khun Bodhinyanathera) (17 de junio de 1918 – 16 enero de 1992) nació en un pueblo de la parte noreste de Tailandia.

Fue uno de los maestros más grandes de meditación del siglo XX, con mucha influencia en el budismo Theravāda y quizás el monje más famoso de la tradición tailandesa del bosque.

Llegó a ser novicio en la temprana edad y recibió las altas órdenes a la edad de veinte años. Siguió la tradición de austeridad propia de la Tradición del Bosque por muchos años, viviendo en el bosque y mendigando la comida que recibía deambulando como un peregrino mendicante. Practicó la meditación con numerosos maestros incluido a Ajahn Mun Bhuridatta, quien ejerció en él una inborrable influencia, ya que supo direccionar su meditación hacia la claridad que le faltaba anteriormente. Más tarde, Ajahn Chah llegó a ser, por sí sólo, un consumado maestro de meditación y compartió la realización del Dhamma con todos aquellos que lo buscaron. La esencia de su mensaje siempre fue muy simple: ser consciente, no apegarse a nada, dejar todo y rendirse a la manera natural de cómo son las cosas.


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